Yenci Aguilar Arroyo.6 agosto, 2019
Al doctor Vargas la Biblia no le puede faltar. Ya sea dentro o fuera de su casa, todos los días dedica tiempo para estudiar la palabra de Dios. Albert Marín.
Al doctor Vargas la Biblia no le puede faltar. Ya sea dentro o fuera de su casa, todos los días dedica tiempo para estudiar la palabra de Dios. Albert Marín.

Hay gente que cree que la ciencia y Dios no se llevan bien, que son enemigos, algo que el doctor Erick Vargas todos los días demuestra que es mentira.

El doctor Erick Vargas es el jefe del servicio de Cirugía Maxilofacial del Hospital Calderón Guardia.

A diario, el médico de 59 años, atiende una gran cantidad de pacientes y reconoce que la sanación de cada uno de ellos no se debe a su trabajo, sino que es obra de Dios y queda tranquilo cuando pierde una batalla porque sabe que esa persona irá a un mejor lugar.

“Creo en la vida después de la muerte, es un acercamiento con Dios, llámese cielo o paraíso, sé que iré al cielo con Dios, no porque me lo merezca sino porque es un regalo de Él, para el que queremos recibirlo”, aseguró Vargas.

El doc, con más de 30 años de experiencia como odontólogo y cirujano maxilofacial, afirmó que su fe como cristiano le ayuda a salvar la vida de las personas que necesitan de él, tanto a nivel quirúrgico como espiritual.

“En todo lo que hago Dios está presente, soy un instrumento de sus manos. La Biblia me da la fuerza, la sabiduría y la serenidad para operar, sin su conocimiento no soy nada. Cada cirugía que hago la pongo en mano de Dios y los pacientes lo saben”, comentó.

(Video) Dr. Erick Vargas: su capacidad para sanar viene de Dios

Una vida nueva

El cirujano se convirtió a la vida cristiana hace 7 años, gracias a la invitación de unos amigos.

“Antes era católico, pero era un mal creyente. Por una necesidad personal unos amigos, que habían entregado su vida a Cristo, me hablaron del cambio y quise saber de qué se trataba. Así fue como aprendí que leyendo la palabra Dios hace un cambio en la vida de todos”, afirmó.

A partir de entonces, para Vargas todo ha sido ganancia en su vida.

“La vida como cristiano no es difícil, es de obediencia. Dios nos pasa tocando la puerta, pero hacemos caso omiso y hasta que sucede un acontecimiento uno se da cuenta de que necesita algo más.

Soy papá de 4 hijos a los que amo con todo el corazón, mi esposa y mi hija menor son cristianas y hemos formado un entorno familiar dedicado a Él”, aseguró.

El 15 de julio anterior, Vargas presentó en una conferencia de prensa, los avances de un procedimiento en 3D que permite reconstruir el cráneo de personas que han perdido alguna parte de este órgano. Jorge Castillo.
El 15 de julio anterior, Vargas presentó en una conferencia de prensa, los avances de un procedimiento en 3D que permite reconstruir el cráneo de personas que han perdido alguna parte de este órgano. Jorge Castillo.
Siempre con fe

Pero, ¿cómo logra este doctor trabajar en su campo y manifestar su fe?

Vargas confesó que estaba endiosado con su profesión y creía que lo sabía todo. Sin embargo, un día, durante una cirugía entendió que todo lo que había logrado no estaba en sus conocimientos, sino que todo lo hace gracias a Dios.

“Un día la cirugía se complicó. Decidí hacerme a un lado, me fui a una esquina y pedí a Dios que me ayudara porque la paciente podía morir. A los minutos regresé y la operación fue un éxito y entendí que no fui yo, con la oración tuve la claridad para salir adelante”, añadió.

En contra. El doctor no apoya el aborto, pues considera que desde el momento de la concepción hay una vida. Cree además que Dios no hace excepciones de pecados, para Él no hay pecados grandes ni pequeños, el pecado es igual.

Y es que para este médico, la oración es un excelente medio para comunicarse.

“Es un canal directo. A través de la oración me acerco para pedir consejo. Orar no es repetir por repetir, la oración me da paz en todo lo que hago”, contó.

Por otro lado, el especialista reconoció que nunca se ha encontrado con un paciente que rechace una oración. Siempre ora con la persona antes de ser operada y cuando se lo piden fuera de los quirófanos.

“Todos estamos necesitados de algo, los pacientes vienen por alguna enfermedad. La Biblia dice que Jesús no vino por los sanos sino por los enfermos y a través de la oración sé que ayudo a esa persona que tiene un dolor, que tiene una necesidad”, dijo.

Sobre los milagros, el médico afirmó que todos los días ve milagros, pese a que algunos no los quieren ver.

“Una vez tuve a un paciente muy delicado. No podía hablar, dependía del oxígeno para respirar y a los días lo vi salir del hospital caminando.

"Recuerdo que una niña, cuya condición se complicó por una operación y estaba en coma se recuperó gracias a la oración. Ante eso puedo decir que aprendí que tratar de entender a Dios es imposible”, manifestó.

También recuerda que ha visto a pacientes pedir perdón antes de morir.

“Un paciente de Limón, que era habitante de la calle fue golpeado y quedó tan grave que no podía hablar. Él me pidió que le hablara de Dios y falleció al tercer día de ser operado. Él no creía, pero logré que falleciera conociendo al Señor”.

El doctor reconoce que Dios le da las fuerzas necesarias para poder curar a sus pacientes y a diario es testigo de muchos milagros. Albert Marín.
El doctor reconoce que Dios le da las fuerzas necesarias para poder curar a sus pacientes y a diario es testigo de muchos milagros. Albert Marín.
Con sus colegas

Su relación con Dios no ha sido impedimento para relacionarse con otros colegas. Comentó que al inicio algunos compañeros se burlaban, ya que antes de cada operación dice que es la hora del Señor y el momento de poner todo en sus manos para que el procedimiento salga bien.

“Estoy en un grupo de WhatsApp con médicos de otros países y al inicio ponía mensajes religiosos y se burlaban. Estuve a punto de salirme del chat, pero algo me dijo que me quedara porque no debía dejar de hablar de Él. Con el tiempo otros colegas también se animaron y hacían lo mismo”, explicó.