Karen Fernández.4 marzo

Costa Rica cumple, en setiembre de este año, 200 años de independencia y en Pococí hay un testigo vivo de ese histórico hecho.

El trapiche de Pococí tiene 200 años de antigüedad y funciona puras tejas. Foto: Cortesía
El trapiche de Pococí tiene 200 años de antigüedad y funciona puras tejas. Foto: Cortesía

Se trata de un trapiche de hierro que está con toda la pata en la finca El Trapiche, en la Esperanza de Cariari, en Pococí.

Según nos contó Kendall Blanco, encargado de prensa de la campaña Pococí Fluye, don César Augusto Rodríguez Mora compró el trapiche hace tres años, cuando abrieron el negocito de turismo rural en la finca del Instituto de Desarrollo Rural (Inder) donde conviven 26 familias.

Sin embargo, le puso el ojo desde 17 años antes, pero no había tenido la plata para comprarlo.

La empresa The Geo L. Squier MFG, radicada en Búfalo, Nueva York, Estados Unidos, fue la que lo fabricó, por lo que don César quiso conocer más sobre el origen de la preciosa máquina de moler caña y se puso a indagar hasta que dio con un contacto de la empresa y le escribió.

“Les contó que tenía la máquina aún operando y le respondieron muy entusiasmados y hasta quieren venir a Costa Rica a verla, pues hasta donde recuerdan es la única mandada por ellos a Centroamérica”, explicó Blanco.

La pesada máquina ha pasado por las manos de varias familias en estos 200 años.

Ingresó por barco, probablemente por Puntarenas, que estableció su primer muelle en 1814, siete años antes de la llegada del metálico protagonista.

El trapiche fue llevado del Puerto a Puriscal, donde lo trabajaron por varios años con bueyes para sacar el delicioso jugo de caña y elaborar las tamugas de dulce (pares de tapas de dulce).

Trapiche de 200 años opera en Pococí

“Luego de varios años la trasladaron a Ticabán de Pococí, en manos de Juvenal Méndez Blanco, a quien conocí desde hace 17 años, pero hasta hace tres le ofrecí comprársela y accedió. Para mí es más que solo un trapiche, es parte de la historia de nuestros antepasados, que la usaron para trabajar”, contó don César.

Viejita pero matona

Aunque dos siglos pesan, esta máquina demuestra que las cosas de antes eran de verdad, por lo que está como chiquilla de 15, funcionando puras tejas debido al buen cuido que le han dado sus distintos propietarios.

Eso sí, el chunchón pesa más que una mala consciencia, por lo que cuando lo llevaron a la finca lo montaron entre cinco personas.

Don César, propietario del trapiche lo invita a probar también el cacao. Foto: Cortesía
Don César, propietario del trapiche lo invita a probar también el cacao. Foto: Cortesía

Si usted lo quiere conocer puede darse la vuelta por la finca. Ahí, además de recibir el tour del trapiche, que dura hora y media, también puede hacer el del cacao, que tarda el mismo tiempo.

“Ellos venden el cacao puro, hecho por ellos en barra y hasta combinaron ambos productos e hicieron un dulce delicioso, pero eso sí, debe comerlo con moderación, porque cinco de un solo y queda mareaditico, y no es que lleve alcohol, sino que dicen que es un efecto de la pureza del cacao”, advirtió Kendall.

Turismo rural

Gracias al impulso de la Municipalidad de la localidad, con la campaña Pococí Fluye, se busca darle un empujoncito a estos campesinos para que logren despegar con su proyecto, que durante los tres años que tienen de constituidos, han ido saliendo a brincos y saltos.

La finca no tiene un horario de funcionamiento, así que no se vaya a mandar de sorpresa, sin avisar, porque se lo puede encontrar cerrado, pero si está planificando un paseito por el cantón caribeño, o incluso planea ir a conocer los canales de Tortuguero, puede aprovechar el viaje y matar dos pájaros de un solo tiro.

Puede ir en grupo, guardando las recomendaciones del Ministerio de Salud, o con su familia.

La entrada tiene un costo de dos rojitos para arriba, dependiendo de cuántos sean y si van a incluir que les preparen comidita casera como picadillos (de plátano, de papaya con carne molina o cáscara de plátano) y fresquito natural.

Si lo prefiere y anda corto de plata, también puede llevar sus gallitos y comérselos tranquilamente, porque hay espacio para hacerlo y no se le van a poner en mates.

Estos dulces de cacao y caña de azúcar son deliciosos. Foto: Cortesía
Estos dulces de cacao y caña de azúcar son deliciosos. Foto: Cortesía

Recuerde que Pococí está a tan solo una hora de San José, así que no pierda la oportunidad de visitarlo y conocer sus bellezas naturales.

“Pococí es un cantón que atrapa, es un cantón de abundancia, tenemos un potencial de crecimiento que queremos aprovechar y junto con el sector privado, mostrarle al mundo nuestros tesoros para que nos visiten y se enamoren de esta tierra”, expresó el alcalde Manuel Hernández.

Para reservaciones puede comunicarse al teléfono 8474-0851, con César Rodríguez y ahí le coordinan la visita. La dirección más exacta es frente a la ganadería Cruz, pero para llegar ahí, viaja por la ruta 32, hasta la entrada de Santa Clara, ahí se mete 27 kilómetros hacia La Pavona, carretera a Tortuguero, todo el camino es asfaltado.