Keyna Calderon.6 noviembre, 2017

Don Geovanny Segura y su mamá Pilar Carvajal, son vecinos de Desamparados y fueron a tomarse un café hasta Cartago, por un motivo muy lindo.

Resulta que don Geovanny se enteró mediante redes sociales que este sábado se iba a inaugurar una cafetería llamada Diverso Café, en la que todas las personas que atienden tienen Síndrome de Down y no lo pensó dos veces en ir.

La cafetería está en Plaza Domo Central ubicada al costado sur de las Ruinas de Santiago Apóstol en Cartago y el día de la apertura fue todo un éxito, un completo llenazo.

Ojalá todos los empleados del mundo trabajaran con la alegría con la que estos muchachos lo hacen. Keyna Calderón
Ojalá todos los empleados del mundo trabajaran con la alegría con la que estos muchachos lo hacen. Keyna Calderón

"Nos enteramos en redes sociales y decidimos venir a conocer, nos parece un éxito y un proyecto muy lindo ver personas que nos atiendan tan bien y con tanta calidad y amor.

"Se nota el esfuerzo que han hecho los empresarios por esta población tan especial y la verdad es que es muy lindo abrirles las puertas para que ellos puedan laborar. Esta es la primera vez que visito un lugar de este y esperamos volver muy pronto”, dijo Segura.

Al igual que estos vecinos de Desamparados, cientos de personas más llegaron al lugar, porque además de que la comida y bebidas son deliciosas, el trato es de lujo.

La idea de este concepto nació de las mentes de Mauricio Chinchilla y Gustavo Mora, un profesor de Educación Especial y un odontólogo, a los cuales los mueve la inclusión de las personas con discapacidad porque saben lo mucho que les cuesta a ellos conseguir brete.

Los clientes salieron bastante contentos porque la atención es de primer nivel. Keyna Calderón
Los clientes salieron bastante contentos porque la atención es de primer nivel. Keyna Calderón

“Lo que buscamos en la cafetería es un ambiente agradable, acogedor para que las personas se puedan venir a tomar un café, distraerse un poquito y ser atendidas por personas muy inteligentes y llenas de amor y ternura, que te van hacer sonreír y te van a liberar de tensiones que es una de las cosas que estamos buscando con la cafetería", dijo Mauricio Chinchilla, uno de los dos socios.

Según Chinchilla, los empleados con discapacidad serán los que se encarguen de servir y atender a los clientes y dentro del negocio van a trabajar personas sin ningún tipo de discapacidad para ayudarles a ellos, aunque aseguró que la idea es que en un futuro sean los responsables de asistir en la cocina.

"La idea es que en la cafetería trabajen personas con y sin discapacidad para romper todos esos estereotipos, esas barreras que tiene la sociedad; más adelante trabajará solo un chico por día acompañado. Los chicos son muy capaces y uno se asombra de todo lo que pueden lograr, los hemos ido preparando, saben hacer batidos, se han ido aprendiendo el menú y a atender las personas, ya hicieron el curso de manipulación de alimentos. No queremos ser una cafetería de caridad sino que ellos puedan ser incluidos, el pobrecito aquí no cabe queremos que se desenvuelvan como cualquier persona, tienen su póliza, sueldo y seguro social, todos los parámetros como deben ser", añadió el empresario.

La clientela está tan contenta que para comprarse un yodito había que hacer fila por los llenazos. Keyna Calderón
La clientela está tan contenta que para comprarse un yodito había que hacer fila por los llenazos. Keyna Calderón

El nombre de la cafetería se debe a la diversidad funcional que tienen los chicos con discapacidad porque ellos son capaces y se pueden acoplar a nuevas actitudes y cosas por realizar, todos en la sociedad tenemos diversidad de funciones y pensamientos.

Todo es pura felicidad

Cindy Brenes, es la hermana de Josué Brenes, uno de los empleados con discapacidad y que estaba que no le cabía el orgullo en el pecho por su hermano.

"Estoy muy orgullosa de que él esté trabajando en este proyecto. Es una manera de darles a entender a ellos que son chicos que valen mucho y que se les está involucrando en la sociedad . Estoy muy contenta de verlos ahí y para mi hermano es la primera vez que él trabaja, eso lo tiene muy motivado", relató Brenes.

Pero, no solo familiares llegaron a la inauguración, sino que el local estuvo abarrotado de clientes que salieron no solo satisfechos, sino que también muy contentos con la atención.

La cafetería vivió su primer llenazo el día de su inauguración. Foto: Keyna Calderón
La cafetería vivió su primer llenazo el día de su inauguración. Foto: Keyna Calderón

"Desearía que este tipo de iniciativas fuera de más personas, que no sea solo una noticia sino algo real y que todas las personas con discapacidad sean incorporadas a la fuerza laboral del país y que esa inserción sea real, ya que cuentan con muchas habilidades y no merecen ser denigradas", comentó Geanela Barrantes candidata a diputada por el partido PASE.

El horario de la cafetería es de lunes a domingo de 1 p. m. a 6 p. m.

Ahí se puede llegar a tomar unas deliciosas bebidas calientes y frías, batidos y acompañarloas con bocadillos dulces y salados, pasteles, repostería y postres fríos.

¿Quiénes son ellos?

Josué Brenes Soto, tiene 25 años y es vecino de Barrio Los Ángeles, de Cartago.

“Estoy muy contento, me encanta cocinar. Es la primera vez que trabajo, pero hace días nos tenían ensayando. Ahora voy a tener mi platita para comprarme cositas”.

Josué Brenes Soto. Foto: Keyna Calderón
Josué Brenes Soto. Foto: Keyna Calderón

Nayerí Durán Brenes, tiene 26 años y vive en San Isidro de El Guarco.

Nayerí Durán Brenes. Foto: Keyna Calderón
Nayerí Durán Brenes. Foto: Keyna Calderón

“Es la primera vez que trabajo y estoy muy contenta, toda mi familia me apoya mucho y con la platita que me voy a ganar voy a ir con mi mamá a pasear y voy a comprar cosas para Navidad como regalos”.

Anabelle Garro Cháves, tiene 36 años y es de Cartago centro.

Anabelle Garro Cháves. Foto: Keyna Calderón
Anabelle Garro Cháves. Foto: Keyna Calderón

“Estoy muy orgullosa y esta experiencia la tomo con mucha calma y paciencia, estoy muy contenta de estar aquí. No quiero gastar la plata que voy a ganar porque quiero guardarla para los niños pobres”.

Marcela Rivera Jiménez, tiene 29 años y vive en Oreamuno de Cartago.

Marcela Rivera Jiménez. Foto: Keyna Calderón
Marcela Rivera Jiménez. Foto: Keyna Calderón

“Estoy muy feliz trabajando y me motiva. Voy ahorrar para ayudar a la gente que vive en las calles, a los niños y la gente pobre”