Erick Quirós.21 abril
La familia no deja de creer en Dios a pesar de las dificultades. Cortesía.
La familia no deja de creer en Dios a pesar de las dificultades. Cortesía.

Cada vez que en las noticias informan que alguien perdió todo por un incendio, a don Gerson Geovanny Cascante y a su familia se les acelera el corazón y se les vienen recuerdos muy duros.

Estos vecinos de Jericó de Desamparados tienen una historia que cuesta creer, pero que es real. Ellos resurgieron de las cenizas luego de que su casita se quemara no una, ni dos... sino tres veces en menos de 20 años.

Los estrenos quedaron en cenizas. Cortesía.
Los estrenos quedaron en cenizas. Cortesía.

A pesar de que lo vivido fue durísimo, estos desamparadeños no dejan de creer en Dios y en la solidaridad del pueblo tico, con el que siempre contaron después de los incendios y con el que esperan seguir contando porque todavía les falta recuperar muchas cositas que perdieron por culpa de las llamas.

Dura Navidad

El último de esos siniestros es el único que recuerda la fecha por lo fresco que está. El resto, su mente se negó a almacenar esas fechas.

Esa última vez ocurrió el 20 de diciembre del año pasado y ahí perdieron parte de su casa y todo lo que estaba en ella; los regalitos y estrenos que tenían para celebrar Navidad.

Como era de esperar, fue un fin y principio de año muy tristes.

Ese día el señor estaba en su casa con dos de sus tres hijos y un hermano lo llamó para que fueran a arrancar frijoles y ganarse unos cinquitos.

Calderón trabaja en el liceo de San Miguel de Desamparados, por lo que para esas fechas estaba libre.

La idea era hacer el brete en dos toques para regresar rápido a la casa, sin embargo, en cuestión de minutos perdió todo, por tercera vez.

Al regresar el humo se adueñó del lugar y nadie pudo rescatar nada de lo que tenían.

Cuando llegaron a ver, ya no había mucho qué hacer. Cortesía.
Cuando llegaron a ver, ya no había mucho qué hacer. Cortesía.

“Esta vez fue algo muy duro, por la fecha en que ocurrió. Ya veníamos con los frijoles y mi hijo me dijo que veía mucho humo, era algo impresionante y salimos corriendo. Cuando llegamos los vecinos estaban tratando de apagarlo, pero era demasiado el fuego.

“Me acordé de los estrenos, de los tacos, de los guantes que les había comprado. Cuando llegué rompí la ventana pero ya no había nada que hacer, en cinco minutos se llevó (el fuego) todo”, recordó.

El problema nació en un corto circuito por una sobrecarga donde tenían conectadas las luces de Navidad.

“Lo más duro fue por mis hijos, yo me arrimaba a la casa y salía llorando, pero tenía que darle fuerza a ellos aunque uno por dentro esté destrozado”, Gerson Calderón.

De su casita prefabricada poco rescataron, algunas paredes quedaron muy dañadas y perdieron todo, solo se quedaron con lo que llevaban puesto.

Además, se quemó toda la mercadería de una pulpería que tenían, de donde salía la mayor parte de los ingresos de la familia.

Ahora la casa intenta hacerla más segura. Cortesía.
Ahora la casa intenta hacerla más segura. Cortesía.

“Fue un milagro y una casualidad que nosotros saliéramos media hora antes porque el fuego agarró mucha fuerza y muy rápido. De mi casa y el negocito no quedó nada”, dijo.

Durísimo

Contarle a su esposa del incendio fue de las cosas más difíciles que enfrentó el padre de familia.

Ella iba de camino a su trabajo y él la llamó para decirle que se tenía que devolver porque pasó algo.

No quiso decirle de una vez que se quemó la casa, sin embargo, ella se olía por donde iba la cosa.

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“Agarró un Uber y de la desesperación se bajó en Desamparados, la volví a llamar para ver dónde estaba y le dije que fue lo que pasó, ahí se desmayó, por dicha ya después me ayudaron a traerla, fue algo muy duro porque ella sabía lo que nos había costado tener esas cositas como para perderlas otra vez”, afirmó.

Una vez que ambos entraron en razón, intentaron mantenerse lo más fuertes posible, pues tenían que sacar adelante a sus hijos de 6, 11 y 16 años.

“Fue demasiado duro porque se perdió la Navidad, el Año Nuevo y no se disfrutó nada. Fueron dos meses y medio que nos se los deseo a nadie, tuvimos que vivir en un cuartito con mi mamá, durmiendo en el suelo”.

La familia asegura que ya no volverá a usar luces navideñas. Cortesía.
La familia asegura que ya no volverá a usar luces navideñas. Cortesía.

Hace casi un mes que regresaron a su casa, que todavía está por terminar. Les hace falta el cielorraso, por eso cuando hace frío la pasan terrible y cuando hace calor más, pues la lata calienta muchísimo.

El señor afirma que su familia quedó un poco traumada con estos percances y que nunca más volverán a poner luces de colores para la época navideña.

“Mis hijos no pueden ver una quemita porque ya se asustan y definitivamente no vamos a seguir adornando con luces, la casa la hicimos un poco más abajo en la misma propiedad que tenemos y esta vez nos salió un poco más cara porque no queremos que nos vuelva a ocurrir algo así, son pruebas muy duras que Dios nos da y no queremos que se repitan”, aseguró.

Terribles antecedentes

El incendio del año pasado fue el tercero, pero el primero que vivieron hace unos años (no especificó cuántos), cuando su hijo mayor era tan solo un niño, tiene muchas similitudes con el tercero.

En esa primera tragedia don Gerson también salió un momentito de la casa, pero para ir a desayunar donde su mamá, también fue en el último mes del año y, aunque parezca mentira, las llamas también nacieron por una sobrecarga en las luces navideñas.

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“Yo estaba operado del apéndice, salí donde mi mamá y recibí una llamada para preguntarme que qué estaba haciendo porque sonaba como si estuvieran estallando bombetas, llegamos y ya no había nada que hacer”, comentó.

Pocas paredes quedaron reutilizables. Cortesía.
Pocas paredes quedaron reutilizables. Cortesía.

En el segundo incendio (tampoco precisó el año) hubo un cortocircuito en el techo que les quemó la mitad de la casa, por suerte pudieron apagarlo antes de que las llamas consumieran todo el lugar.

Para ayudas.
La familia todavía tiene muchas necesidades, por ejemplo tienen pocos electrodomésticos y todavía están ahorrando para poder poner el cieloraso por lo que aceptan cualquier tipo de ayuda que se les quiera dar, puede contactarlos al número 6025-8729 o al 8456-3606 y echarles una mano para que levanten una vez más de las cenizas.