Adrían Galeano Calvo.5 octubre
Doña Norma junto a sus hijos Daniel (de rojo), José Andrés (de verde), Jorge (de rayas), su sobrino Jafeth (de blanco) y su esposo Róger Chavarría. Foto cortesía Norma Salas.
Doña Norma junto a sus hijos Daniel (de rojo), José Andrés (de verde), Jorge (de rayas), su sobrino Jafeth (de blanco) y su esposo Róger Chavarría. Foto cortesía Norma Salas.

Doña Norma Salas Jiménez, cruzrojista de Upala, afrontó una de las pruebas más difíciles de su vida cuando le quitaron sus senos por un cáncer que los médicos detectaron, pero del que nunca encontraron su origen.

Esta valiente señora, de 50 años, venció al cáncer de mama en setiembre de 2018, mes en el que recibió la buena noticia de que ya no hallaron más células cancerígenas en su cuerpo.

Salas, quien es voluntaria en la Cruz Roja desde hace 6 años, contó que el proceso fue muy duro, sobre todo porque su caso fue más complicado de la cuenta, pero con la ayuda de Dios y su familia salió adelante.

“Me di cuenta en noviembre del 2017, noté que tenía un bulto en el cuello y empecé a investigar. En los exámenes aparecieron algunos ganglios inflamados y luego de que me hicieron una biopsia en la axila aparecieron células cancerígenas”, contó.

Según la cruzrojista, lo extraño fue que los exámenes que le realizaron nunca encontraron una masa tumoral en sus pechos ni un punto exacto del cual se desprendían las células malignas, por lo que tuvieron que hacerle un montón de estudios más.

Poco tiempo después los médicos confirmaron que se trataba de cáncer de mama, pues al aplicar la quimioterapia específica para combatir este mal, empezaron a ver resultados.

“Imagínese cómo puede sentirse uno, fue algo durísimo. Cuando a uno le dicen que tiene cáncer de mama lo primero que piensa es cuántos días le quedan por delante”, recordó.

“Hasta el día de hoy la masa tumoral nunca apareció", Norma Salas, cruzrojista.
Mucho apoyo

Salas, quien además es dueña de una empresa distribuidora de alimentos, dijo que con semejante noticia sintió que el mundo se le vino encima, pero nunca perdió la esperanza.

“Lo primero que hice fue poner todo en manos de Dios, porque uno se agarra de la mano de Él y dice ‘aquí vamos hasta donde Él quiera’. Uno simplemente no puede hacerlo solo”, contó.

Ni siquiera el cáncer evitó que Salas siguiera ayudando a los demás. Foto Norma Salas.
Ni siquiera el cáncer evitó que Salas siguiera ayudando a los demás. Foto Norma Salas.

Uno de los pilares que tuvo doña Norma para salir adelante fue su familia, pues en todo momento la motivaron para que continuará con la quimio y no tirara la toalla.

“Cuando yo quedé pelona no me quise poner nada, me rapé y así anduve por cuatro meses. Mi esposo, mis tres hijos (15, 20 y 24 años) y mi sobrino se raparon la cabeza conmigo por solidaridad, fue muy bonito ver ese apoyo”, contó.

En su labor como cruzrojista, Salas se encontró con personas que al verla la llenaban de buenos deseos, incluso se convirtió en una inspiración para muchos, pues nadie se explicaba cómo una señora con esa enfermedad podía preocuparse por ayudar a de los demás y atender su negocio.

“Llevo una vida tan ocupada y enredada que quería darle un sentido más allá de trabajar, quería servirle a la gente, a la comunidad. Las personas debemos proyectarnos en ayudar al prójimo”, dijo.

Proceso difícil

Doña Norma contó que a inicios del 2018 fue cuando empezó a recibir la quimioterapia, los médicos le dijeron que cada 15 días tenía que ir a una sesión. Fueron cuatro meses que se volvieron eternos.

La quimio se convirtió en una pesadilla para Salas, pues sentía como que le estaban envenenando el cuerpo; sin embargo, la prueba más difícil llegó el 7 de junio de 2018.

“Mes y medio después de que terminé la quimioterapia me hicieron una mastectomía radical (quitarle los senos), más que todo por prevención”, recordó.

Salas contó que los médicos le reconstruyeron el seno derecho, pero no pudieron hacer lo mismo con el izquierdo pues cuando lo iban a hacer ya tenía que recibir radioterapia y eso podría ser dañino.

“La vida se termina cuando Dios lo decide y no cuando lo dice alguien mas”, dijo Norma Salas, cruzrojista.
Durante el proceso a doña Norma nunca le faltó la buena actitud. Foto Norma Salas.
Durante el proceso a doña Norma nunca le faltó la buena actitud. Foto Norma Salas.

Esa cirugía fue un golpe durísimo para doña Norma, ella sintió que le cambiaron el cuerpo que tuvo durante 50 años, pero en ese proceso tan difícil descubrió que ella era mucho más que su apariencia física.

“Yo me sentía mal con eso, pero mi esposo una vez me dijo que a mí no me define lo que se ve sino lo que llevo por dentro”, añadió.

La rescatista terminó con las 25 sesiones de radioterapia en agosto de 2018 y desde entonces se encuentra llevando un control con los médicos.

Actualmente está en lista de espera para que le realicen la reconstrucción de su seno izquierdo.

Mente ocupada

Luego de afrontar una batalla tan difícil, doña Norma asegura que vive agradecida con Dios por darle una segunda oportunidad para disfrutar al lado de sus seres queridos.

Siempre que puede, Salas cuenta su historia para tratar de inspirar a otras mujeres que están pasando por una situación similar, de manera que se den cuenta que tienen las suficientes fuerzas para vencer al cáncer.

“En estos casos es muy importante tener una buena actitud, pero sobre todo hay que mantener la mente ocupada, porque si uno no lo hace el cerebro le juega sucio y se va con todo.

“Pero lo más importante es recordar que la vida se termina cuando Dios lo decide y no cuando lo dice alguien más”, finalizó esta carga mujer.