Una confusión con el carro en el que viajaba la familia sería el motivo por el que sujetos armados habrían disparado contra el vehículo y en el que terminaron matando a un niño de 7 años.
El pequeño Iker Elián Alvarado Rivera murió víctima inocente de un ataque que, aparentemente, iba dirigido contra otras personas, según relató su abuelo, Enos Alvarado, en conversación con La Teja.
El niño viajaba junto con su papá y su abuela materna cuando las balas alcanzaron el vehículo. Iker resultó herido y, posteriormente, falleció en el Hospital Tony Facio en Limón.
Enos asegura que sus hijos no están involucrados en actividades delictivas y que, precisamente, lo que más le duele es pensar que pudieron haberlos confundido con otras personas debido al carro que utilizaban.
“Mis hijos, gracias a Dios, son buenos, en eso soy consciente. A ellos me los confundieron y eso es lo que más me duele, que me quitaran a mi chiquito de esa manera, cuando él apenas empezaba a vivir”.
El papá de Iker trabajaba para una fábrica de bebidas gaseosas y no se le conocen problemas ni amenazas.
El abuelo recuerda que desde que supo de la compra, le advirtió a su hijo que a él no le gustaba ese carro, pues había visto vehículos similares en manos de personas que, según él, estaban involucradas en situaciones que no eran buenas.
“Mi hijo lo compró en San José, ya tenía como unos cuatro meses, algo así. Cuando lo compró le dije: ‘Papá, véndase el carro; ese carro no me gusta, hay gente que anda carros iguales al tuyo y no andan en cosas buenas’”, recordó Enos.
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Para la familia, vender y comprar otro vehículo no era algo sencillo por lo que, finalmente, continuó utilizándolo.
Ahora, ese mismo automóvil está en el centro de una de las principales dudas que rodean el ataque en el que Iker perdió la vida el Día del Niño.
Las circunstancias de la agresión continúan bajo investigación de las autoridades, que deberán determinar quiénes dispararon contra el vehículo y cuál fue realmente el motivo del ataque.
Para la familia de Iker, sin embargo, queda una dolorosa certeza: el pequeño, que apenas comenzaba a vivir, terminó pagando con su vida por una violencia que, según sus seres queridos, ni siquiera estaba dirigida contra él o su familia.

