Fabián Artavia Marín, de 20 años, era un joven cargado de sueños, entregado a las personas que amaba. Sus seres queridos afrontan el dolor de su ausencia, ya que él falleció el lunes 23 de marzo, en un accidente de tránsito en Mora de Ciudad Colón.
Su mejor amigo, Luis Acuña, lo describe como un muchacho lleno de luz, sueños y ganas de hacer feliz a los demás.
“Fabián era de esas personas que siempre trataban de sacarles una sonrisa a los demás. Le encantaba ayudar, estar presente cuando alguien lo necesitaba”, contó.
Su vida giraba entre responsabilidades y pasiones. Estudiaba en la Universidad Estatal a Distancia (UNED) ingeniería informática y al mismo tiempo trabajaba en el área de ventas de una tienda de motocicletas, donde combinaba su empleo con una de sus mayores pasiones: las motos.
Pero no todo era trabajo. También disfrutaba cuidar su físico y pasar tiempo en el gimnasio.
“Le gustaba mucho entrenar, verse bien, superarse. Era muy enfocado”, recordó su amigo.
Las motos, sin embargo, ocupaban un lugar especial en su corazón. Más allá de ser un medio de transporte para llegar a su trabajo, representaban una meta personal que había logrado cumplir recientemente.
Había sacado su licencia a finales de enero y aún estaba pagando la motocicleta que tanto había soñado tener.
“La moto la quería por necesidad, pero también era un sueño. Él estaba muy feliz de haberlo logrado”, dijo Luis.
La última vez que lo vio fue una semana antes del accidente. Nada hacía pensar que sería la despedida.
El día de la tragedia, Fabián había salido del trabajo y se dirigía hacia el gimnasio, siguiendo su rutina. Pese a que tenía poco tiempo de tener la licencia, desde hacía muchos años sabía manejar moto.
Luis contó que entre las metas de Fabián estaban salir del país y viajar a Japón junto con su hermano, así como, en el futuro, poder comprarse una motocicleta Ducati, una de las marcas que más admiraba.
“Tenía muchos planes… quería crecer, ayudar a su mamá y salir adelante como fuera”, agregó otro familiar cercano, quien prefirió no ser identificado debido al estado de shock en el que se encuentran.
La noticia de su muerte llegó de forma inesperada y devastadora.
“Nos dimos cuenta por un mensaje en el que decían que un muchacho había muerto. Cuando vimos la moto, la reconocimos… fue un golpe al corazón”, relató.
Su familia lo recuerda como un joven amoroso, alegre y lleno de vida.
“Era un buen muchacho, le ponía alegría a todo. Era imposible no quererlo”, dijo.
Hoy, además del dolor, queda la preocupación por su madre, quien enfrenta uno de los momentos más duros.
“Nos preocupa mucho ella… él era muy amoroso”, confesaron.
El último recuerdo es una despedida sencilla, pero que hoy pesa en el alma.
“La última vez que lo vi le dije que se cuidara, que manejara con cuidado… y él me dijo que andaba tranquilo. Le pedí que viniera en Semana Santa… y solo sonrió”.
Según la información del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Fabián viajaba en motocicleta hacia Puriscal cuando, al tomar una curva, aparentemente chocó de frente contra una vagoneta, falleciendo en el sitio. El conductor del vehículo pesado resultó ileso.
El caso continúa en investigación.
Mientras tanto, quienes lo conocieron se aferran a los recuerdos que dejó y al poder siempre disfrutar de la presencia de un amigo verdadero.



