Familia le celebró los 15 años un 24 de diciembre porque no había mucha esperanza de que se salvara

Por: Silvia Coto 20 junio
Alfonso ya tiene media teja, él disfruta la vida día a día con su esposa y sus hijos. Foto: Cortesía

Alfonso Gatgens es muy conocido en Sarapiquí, él se gana la vida como corresponsal de varios medios de comunicación y tiene una página de Facebook llamada Noticias Sarapiquí, sin embargo, muy pocos saben que sobrevivió a un grave accidente.

Este señor de 50 años y padre de dos hijos contó que cuando iba a cumplir 15 años sufrió un accidente que le enseñó a ver la vida de manera distinta y a valorar el milagro de estar vivo.

Aunque estaba muy joven, él no olvida aquel 17 de diciembre de 1985, sobre todo porque las cicatrices no se lo permiten.

“Ese día mi mamá andaba en la frontera con Panamá, mi papá estaba trabajando, entonces me quedé con mi hermana mayor, yo estaba en un coro y tenía que ir a cantar a la cárcel de mujeres, era para una actividad navideña, yo agarré la bici y me fui, mi hermana me decía que no me fuera, pero yo no le hice caso, como a los 150 metros vi a un amigo que me dijo que le prestara la bici y yo tampoco me detuve, él me llamó”, recordó.

Cuando Gatgens estaba frente a la iglesia Asamblea de Dios, en Korobó de Ipís, en Goicoechea, que era donde vivía chiquillo, iba a dar la vuelta y un carro que venía de frente lo embistió.

“El carro no pudo esquivarme y yo tampoco a él, pegué contra la tapa y el parabrisas, el carro tenía un cajón de madera y yo pegué contra ese cajón y salí volando quince metros y caí en una alcantarilla que estaba a 75 metros sur del Palí de Ipís, pero después de ese golpazo como que perdí la consciencia, estaba atontado, mi amigo me vio tirado en la alcantarilla, todo ensangrentado, con la cara desfigurada, él le fue a avisar a mi hermana”, recordó el hombre, a quien de cariño le dicen Alfi.

Gatgens dice que tiempo después le dijeron que él decía: “papito, me duele mucho”.

Los cruzrojistas lo llevaron al hospital Calderón Guardia, en condición muy grave y según cuenta, los médicos no le dieron muchas esperanzas a la familia.

“La pierna izquierda la tenía muy comprometida, me la iban a cortar porque decían que era peor la infección, pero los doctores me unieron el muslo y la parte trasera de la rodilla para salvármela, también me pusieron una prensa porque se me encogió, yo quedé renqueando un poco y todavía, perdí sensibilidad, si me tocan esa pierna siento que es como si me pasaran la mano sobre la ropa”.

Algo que marcó a Alfonso es que cuando su mamá venía de regreso, venía pensando en que le traía regalitos a sus cinco hijos, pero a Alfonso solo un reloj.

“Mi mamá escuchó cuando venía en el bus una voz que le dijo, pero si Alfonso está muerto y ella supo en ese momento que algo había pasado, tuvo ese presentimiento de que me pasó algo, pero no le dijeron que era tan grave hasta que llegó”, narró.

El sobreviviente (capa y pantalón celeste) se dedica a cubrir noticias que ocurren en la comunidad donde hizo su vida, Sarapiquí. Foto: Cortesía Alfonso Gatgens

Gatgens cuenta que además de las lesiones en su pierna, las de su cara eran terribles.

“La cara me la cocieron toda, la mitad era un grano completo, el labio me quedó como si tuviera labio leporino y me quedó una lesión en la frente, no era muy guapo, pero estaba irreconocible, recuerdo que mandaron a traer a mi hermana Isabel que estaba en Estados Unidos para que me viera en el hospital porque no se sabía si iba a morir, yo cumplo años el 24 de diciembre y se la jugaron, metieron un queque y me cantaron varios familiares, con la esperanza de que me salvara”, dijo.

“Toda recuperación es dolorosa, pero también deja enseñanzas, le puedo decir a las personas que aunque uno sienta que a veces no puede, nada es imposible”, dijo el hombre que tiene 23 años de casado.