Adrían Galeano Calvo.18 octubre
Las autoridades allanaron las oficinas de la empresa de seguridad K-9. Foto PCF.
Las autoridades allanaron las oficinas de la empresa de seguridad K-9. Foto PCF.

La Policía aterrizó a dos empresas donde, al parecer, querían echar a volar un chanchullo en el aeropuerto Juan Santamaría.

Hablamos de las oficinas de la mensajería DHL y de la compañía de seguridad K-9, ante la sospecha de una supuesta matráfula con mercaderías que llegaron en un vuelo y no fueron reportadas legalmente.

El operativo lo realizó la Policía de Control Fiscal (PCF) y del OIJ este viernes, a las 8:30 de la mañana en las oficinas de dichas empresas, en el principal aeropuerto del país.

Según la Policía de Control Fiscal, la investigación inició debido a una denuncia que fue interpuesta por la aduana del aeropuerto, informando sobre un presunto delito de contrabando, que habría sido cometido en noviembre de 2018.

“Al aeropuerto Juan Santamaría arribó procedente de Miami un vuelo de carga, dentro de lo transportado ingresaron mercancías (aparatos electrónicos) a nombre de una empresa de entrega rápida, las cuales no estaban reportadas en el manifiesto de carga”, indicó la PCF.

Los allanamientos se dieron este viernes a las 8:30 de la mañana. Foto PCF.
Los allanamientos se dieron este viernes a las 8:30 de la mañana. Foto PCF.

Aparentemente esas mercancías, valoradas en $21,875 (más de ¢12 millones), no fueron llevadas al Centro de Transporte Rápido para Mercancías del Área de Terminal de Carga Aérea (CTRM) sino que fueron ingresadas a las oficinas privadas del auxiliar de la función pública aduanera.

“Al día siguiente en horas tempranas intentaron sacar dichas mercancías de las oficinas privadas, momento en el cual funcionarios de la empresa AERIS avisaron a la autoridad aduanera, quienes retuvieron los artículos”, agregaron en la Policía.

En los allanamientos buscaban información física y electrónica asociada al mencionado vuelo, así como documentos aduaneros relacionados con el ingreso de la mercancías y documentos bancarios.

La PCF señaló que en apariencia existen comunicaciones entre las dos empresas involucradas, en las cuales se habla sobre el ingreso de las mercancías a las oficinas no autorizadas, por lo que se presume que K-9 sabía lo que ocurría, pero se habrían hecho los majes.