Alejandra Portuguez Morales.20 enero

María José Rodríguez Cruz, socióloga de la Unidad del Comportamiento de la Oficina de Planes y Operaciones del OIJ, es una de las profesionales que analizó los comportamientos de Gerardo Alonso Ríos Mairena, responsable de la masacre de cinco universitarios en Liberia ocurrida el 19 de enero del 2016.

El asesinato múltiple fue en un apartamento del barrio La Victoria. Una adolescente de 14 años sobrevivió porque se hizo la muerta.

Rodríguez y su equipo de trabajo fueron fundamentales para la investigación y la captura del Monstruo de Liberia.

Ríos vivía al lado de los estudiantes y pudo entrar al apartamento porque tenía llaves debido a que hacía trabajos de mantenimiento para los dueños de la propiedad.

María José Rodríguez contestó nuestras dudas y cuenta lo que tienen pendiente en la Unidad del Comportamiento del OIJ.

Gerardo Alonso Ríos Mairena en apariencia desea dar su imagen de buen ante su familia. Fotografía: José Cordero
Gerardo Alonso Ríos Mairena en apariencia desea dar su imagen de buen ante su familia. Fotografía: José Cordero

-¿Por qué si ya hubo un juicio contra Gerardo Ríos y su condena fue ratificada, él sigue declarándose inocente?

Hay una frase que se usa mucho en el país: “morir con las botas puestas”, recordemos que él hizo varios procesos para apelar la sentencia, a nadie le gusta ir a la cárcel, aunque él estuviera consciente del castigo que iba a recibir por lo hecho.

-¿Usted cree que la posición de él es defenderse hasta el final?

Hay miles de hipótesis del por qué se defiende, puede ser porque quiere mantener su imagen ante la familia. A veces las mamás o las abuelas siguen creyendo en nosotros aunque metamos las patas una y otra vez, puede que realmente crea que él no lo hizo, que (los jóvenes) se lo buscaron.

Recordemos que nosotros no pensamos igual que un homicida, pero cuando una persona decide tomar la vida de otra es porque los ve como objetos, como algo que quería satisfacer, una necesidad o simplemente le estorbaban en el camino o era lo que le daba gratificación, entonces él va a mantenerse así hasta el final aunque halla huella de sangre y científicamente esté comprobado (que él los mató).

-¿Cuáles factores de riesgo pesaron sobre Gerardo Ríos?

Él ya tenía carrera delictiva, por ejemplo, la amenaza contra la mujer (una expareja sentimental de él a quien amenazó de muerte si llegaba a estar con otro hombre) diciendo ‘la voy a matar o tasajear’ (cortar en pedazos). Lamentablemente la gente a veces no denuncia (ella no denunció, pero el OIJ lo supo y la cuidó) y estas situaciones también se investigan.

Además él ya había estado en la cárcel y consumía drogas, esos son factores de riesgo que ya tenía.

-¿Usted cree que si no lo detenían iba a continuar matando?

Sin duda, si no se hubiese detenido él iba a seguir, él ha evolucionado, él no ha dado muestras de arrepentimiento. Él no admite que hizo eso.

Una persona arrepentida que quiera modificar su conducta tendría que empezar por reconocerlo, como los alcohólicos, y tomar pasos para superar la conducta desviada, pero él no se reconoce como ofensor, no va a dar muestra nunca de cambio.

María José Rodríguez, una de las analistas que participó en la investigación y quien no duda que el Monstruo de Liberia iba a seguir atacando si no se le detenía.Fotos: Jorge Navarro
María José Rodríguez, una de las analistas que participó en la investigación y quien no duda que el Monstruo de Liberia iba a seguir atacando si no se le detenía.Fotos: Jorge Navarro

(Video) OIJ protegió en secreto a mujer que habría estado en la mira del Monstruo de Liberia

-¿El comportamiento de Gerardo era raro, sospechoso? (durante la investigación)

Si nos hubiera llamado la atención desde el principio hubiéramos empezado por ahí. El comportamiento de él era como en el juicio, se comportaba normal, ese es un estado de emoción violento, no podemos decir que una persona en algún momento saque un arma de fuego y ataque, ¿cómo saberlo, cómo predecirlo?

Cuando se le comenzó a vigilar sí hubo cosas que llamaron la atención, por ejemplo, no entraba a la casa por la puerta principal, se brincaba una tapia de latas, uno podía creer que no andaba llaves, pero él se asomaba por encima de las latas veía por todo lado, brincaba y salía corriendo.

-¿Hay una explicación del por qué se brincaba la tapia?

(Responde Flavio Quesada, uno de los agentes judiciales que lideró la investigación) La única explicación a la que llegamos en el grupo de investigación era que él pudiera estar sintiendo que lo estábamos vigilando, porque él sabía lo que había hecho. Luego corría y se metía a un charral a fumar.

-¿Por qué cree que él es así, de niño tuvo algún tipo de sufrimiento? ¿En la Unidad del Comportamiento también investigan eso?

Esto es una parte que tenemos pendiente. Hay uno de los productos que hace la Unidad de Análisis del comportamiento que se llama contraperfil.

Este se hace cuando ya se sabe quién es la persona (que cometió el delito), con entrevistas y pruebas sicológicas, pero dependemos de la voluntad de la persona (que acceda a ser investigado en esta área de su vida).

El contraperfil es una herramienta muy valiosa y le queremos dar contundencia científica, estamos trabajando en esto y si es voluntad de él (Ríos) le vamos hacer un contraperfil en un futuro.

Pero no todas las personas que han tenido algún tipo de sufrimiento de pequeñas van a hacerse homicidas, tampoco los que crecen en hogares desintegrados tienen más riesgo de convertirse en delincuentes. No podría decir qué lo motivó a él (a amenazar, atacar y matar a los estudiantes).

El abogado Francisco Herrera junto a Annia Ríos Mairena mamá del Monstruo de Liberia durante el juicio que se llevó en el 2018. Fotografía: José Cordero
El abogado Francisco Herrera junto a Annia Ríos Mairena mamá del Monstruo de Liberia durante el juicio que se llevó en el 2018. Fotografía: José Cordero