Silvia Coto, Mario Cordero.13 noviembre
Los acusados, abuela y tío, son acusados de tentativa de homicidio y privación de libertad. Foto: Mario Cordero
Los acusados, abuela y tío, son acusados de tentativa de homicidio y privación de libertad. Foto: Mario Cordero

El relato de las agresiones que sufría una niña, cuando tenía cuatro años, por parte de su abuela y tío son desgarradores.

Ellos hablaron en el juicio que se realiza en los Tribunales de Pérez Zeledón, debate en el que también ha quedado en claro que gracias a la intervención de un “ángel” la niña fue rescatada antes de que los salvajes maltratos terminaran con su vida.

Doña María Elena Hernández Barboza es una de las vecinas de Ojo de Agua de San Isidro de El General que ha ido al juicio desde que empezó el pasado martes. Asegura que va porque espera que los jueces hagan justicia.

Hernández nos contó que ella sospechaba que algo le estaba pasando a la menorcita.

“Yo les preguntaba a la mamá y a la abuela de la chiquita por qué la niña no se veía, que por qué ya no la traían, ella iba a mi casa, yo les preguntaba por qué no traían a la bebé y decían que estaba donde una madrina o donde un hijo de ella, todo el que llegaba decía que la chiquita no estaba, eran puras mentiras, lo que no sabíamos era lo que estaban haciéndole”, relató.

Doña María Elena asegura que ella no tenía tranquilidad pensando en la niña.

“El sobrino mío fue a pasear a la casa de ellos y vio a la chiquita amarrada a la cama, él no dijo nada, le sacó una foto y se fue para el OIJ para denunciar y gracias a eso salvaron a la bebé porque el Pani y todas las instituciones vinieron.

"Yo estoy muy dolida porque eso no es justo, espero que les caiga todo el peso de la ley, esta bebé era solo una inocente, a como estaba esa chiquita solo le hacían falta días para morirse”, enfatizó la vecina.

La foto que tomó el sobrino de Hernández fue la luz que, según las autoridades, permitió frenar en seco las salvajes agresiones.

En el banquillo de los acusados están el tío de la niña, de apellido Zúñiga, y la abuela de apellido Jiménez. La mamá de la menor también es sospechosa pero ella enfrentara un juicio aparte.

El caso se destapó en marzo del 2017.

El fiscal Esteban Víquez dijo durante el juicio que la niña tenía cicatrices y moretones en casi todo su cuerpito.

“El tío de la chiquita usaba cigarrillos de tabaco encendidos como arma contra la niña, se los apagaba en la piel, la agredía con una faja, un cinturón o un cable en la boca, el rostro y las piernas durante varias ocasiones”, dijo el fiscal.

El Ministerio Público acusa a la abuela y al tío de tentativa de homicidio y dos privaciones de libertad. La pequeña estuvo internada durante cuatro meses después de que la rescataron.

Uno de los relatos más desgarradores fue el de la sicóloga Karina Vega, quien fue la encargada de atender a la chiquita.

“Ella vivía con la abuelita, el tío y la mamá, ahí también viven sus primitos pero ella siempre dice que se portaba mal porque a los otros chicos nos les pegaban, a ella sí y a ella nunca le daban comida y en algunos casos ella comió heces de gallina y de perros porque no había otras cosas para ella, eso era lo que le daban, también jabón”, dijo Vega.

La sicóloga asegura que la niña le contaba que la amarraban a la pata de una cama o en el cuarto de pilas para que siempre durmiera en el suelo.

“La bañaban muy fuerte, con agua fría pero además una de las cosas que más la marcó fue cuando le cortaron el cabello porque ella sentía que era como un hombre, sentía que era una niña fea”, detalló Vega.

“La abuelita le pegaba con mecates, a veces con palos que tenían púas pequeñas”, agregó la sicóloga.