Lo que parecía una oportunidad para concretar uno de los proyectos más importantes de su carrera terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para el arquitecto costarricense Alejandro Romero.
Un supuesto cliente lo contactó para desarrollar una caballeriza con bodegas en una propiedad ubicada en las montañas de Santa Ana, por lo que no dudó en aceptar la reunión.
Lavó su vehículo, se puso botas de vaquero debido al tipo de terreno que iba a visitar y salió confiado hacia el sitio donde, supuestamente, lo esperaban.
Sin embargo, nunca imaginó que todo formaba parte de una elaborada trampa.
La llamada que cambió todo
La historia fue contada por el propio arquitecto a través de un video publicado en TikTok.
“Me escribe un cliente un viernes: ‘Don Alejandro, ¿cómo le va? Hemos estado viendo sus proyectos, nos han gustado muchísimo’. Yo todo contento. Me dijeron que querían hacer una caballeriza con unas bodegas y la verdad estaba muy ilusionado”, relató.
El punto de encuentro estaba en una zona montañosa de Santa Ana para el lunes siguiente después de la llamada.
Romero recordó que incluso sintió temor de que su vehículo no pudiera subir por el camino, pero decidió continuar porque el proyecto parecía representar una excelente oportunidad laboral.
Cuando llegó al sitio, recibió una llamada telefónica.
Primero habló con un hombre que tenía acento colombiano, quien le indicó que otra persona se comunicaría con él.
Después sonó nuevamente el teléfono.
Esta vez era un hombre con aparente acento mexicano.
A partir de ese momento comenzó el terror.
‘Pasaste cinco anillos de seguridad’
El desconocido le pidió que caminara unos 100 metros alejándose del lugar donde había estacionado el vehículo, Alejandro obedeció y entonces comenzaron las amenazas.
“Me dijo: ‘Vos pasaste cinco anillos de seguridad y nosotros somos el Cártel Nueva Generación Sinaloa. Si querés salir con vida tenés que depositarnos $20.000 dólares’ (cerca de nueve millones de colones)”, recordó.
Al responder que no tenía ese dinero, los delincuentes cambiaron la exigencia.
“Entonces nos tenés que dar dos millones de colones y quemar tu carro”, le dijeron.
Durante toda la llamada, Alejandro asegura que escuchaba disparos de fondo y que el miedo fue tan grande que ni siquiera se atrevía a colgar el teléfono.
Los delincuentes afirmaban que había francotiradores escondidos en la montaña y que una camioneta lo esperaba más adelante para asesinarlo si intentaba escapar.
Decidió huir
Pese al temor, Alejandro tomó una decisión que probablemente le salvó de seguir siendo manipulado.
Subió a su vehículo y aceleró para salir del lugar.
El arquitecto asegura que recorrió el trayecto entre Santa Ana y Heredia en aproximadamente 20 minutos debido al estado de nerviosismo en el que se encontraba.
Una vez que sintió que estaba fuera de peligro, se dirigió al OIJ para denunciar lo ocurrido.
Fue allí donde los agentes le explicaron que había sido víctima de un secuestro virtual, también conocido como secuestro psicológico.
¿Cómo funciona esta modalidad?
En setiembre de 2025, el investigador Marlon Carrillo, de la Sección de Delitos Varios del OIJ, explicó que esta modalidad corresponde a un tipo de extorsión en la que los delincuentes nunca tienen contacto físico con la víctima.
Generalmente buscan personas mediante anuncios publicados en redes sociales o plataformas digitales y, después de ganar su confianza, las citan en lugares alejados.
Una vez que la persona llega al sitio, comienzan las llamadas con amenazas para hacerle creer que está rodeada por grupos criminales y que su vida corre peligro.
Mientras mantienen a la víctima bajo control psicológico, los delincuentes también suelen contactar a sus familiares, como pudo ser el caso de Romero, quien aseguró que llamaron a su esposa y otro amigo, pero que no pudieron contactarlos.

