Alejandra Portuguez Morales.17 noviembre

Un hombre sencillo y de pocas palabras, con apariencia de un jornalero calmado, así era como se mostraba Florentino Elizondo Ríos a primera vista; sin embargo, al tratarlo llenaba de terror a cualquiera debido a su manera ágil, violenta y posesiva de comportarse.

Florentino se hacía llamar “Julián” y es señalado por el OIJ como el asesino serial que atacó en el Caribe del país en 1993, 2013 y 2014. Actualmente descuenta una pena de 25 años en la cárcel La Reforma, Alajuela por el homicidio de una de sus víctimas Helbert Álvarez Briceño, un chofer de bus de Sixaola.

Este tipo habría matado a siete personas en ataques violentos que ocurrieron entre Guápiles y Talamanca.

Para el OIJ no fue tarea fácil capturar a este sujeto, así lo confirmó Juan José Ramírez, uno de los judiciales que le dio seguimiento y además cataloga la investigación como la más compleja que han enfrentado en Talamanca hasta la fecha.

Esto debido a que Florentino se le escabullía a la Policía como un fantasma y el principal temor que tenían los investigadores era que en cualquier momento acabara con la vida de más inocentes.

Juan José Ramírez, recordó que un día cerca de las 6 de la tarde estuvieron a nada de detenerlo, pero las astucia de Florentino lo llevó a tirarse por debajo de una alcantarilla, en la que había un hueco y como no había llovido se pudo meter, las autoridades lo perdieron de vista por la oscuridad y nunca se percataron del hueco.

Florentino vio todo lo que hacían los policías desde el hueco por medio del zacate.

“Nos dimos cuenta de ese detalle porque a los días él le contó a un vecino la conversación que hubo entre policías y solo alguien que estuviera ahí lo podía saber. Luego tuve que regresar a ese lugar y comprobé que existía el hueco”, comentó Ramírez, quien dice que aún no sale del asombro de que les ocurriera eso.

Esta es solo una muestra de la habilidad que tenía Florentino para escabullirse.

Florentino Elizondo Ríos se le escondió a la policía en el hueco que estaba debajo de una alcantarilla. Ilustración: Francela Zamora
Florentino Elizondo Ríos se le escondió a la policía en el hueco que estaba debajo de una alcantarilla. Ilustración: Francela Zamora
Cárcel no lo reformó

El primer asesinato lo cometió a los 19 años, el 1 de abril de 1993, cuando mató a su expatrón por haberle llamado la atención.

La víctima se llamaba Guido Argüello Chaves, las investigaciones indicaron que el homicidio lo cometió porque Guido lo regañó por haberse llevado una lancha sin permiso en Barra del Colorado, dejando a los turistas sin el único transporte.

Florentino siempre andaba con una jacket verde para camuflarse de las autoridades. Foto: Archivo GN
Florentino siempre andaba con una jacket verde para camuflarse de las autoridades. Foto: Archivo GN

Florentino estuvo en la cárcel desde el 1 de octubre de 1998 hasta el 28 de agosto del 2011, luego quedó libre. Del 2013 al 2014 volvió atacar sin piedad alguna.

Él tenía familia en Pococí, pero luego de salir de la cárcel se fue a vivir a Talamanca, aquí le conocían solo como “Julián”, nombre que él se atribuyó, al parecer, para que no lo señalaran por el primer homicidio.

Con el paso de los días, los lugareños de Talamanca se horrorizaron con solo verlo, pues algunos fueron testigos de su segundo crimen.

Este fue el contra el chofer de bus Helbert Álvarez Briceño, el 26 de julio del 2013, en Daytonia de Sixaola. Julián asaltó a la víctima y luego le quitó la vida de dos balazos al frente de los pasajeros.

“Los testigos nos decían: ‘lo mató Julián’, pero no sabían los apellidos, no podíamos encontrarlo solo con el nombre, lo buscamos en el rancho en el que decían que vivía, pero cuando llegamos ya se había ido, pero allí encontramos algunos documentos personales en los que decía su nombre completo”, recordó el investigador judicial.

Fue así como se dieron cuenta que no se llamaba Julián y que se trataba de Florentino.

El asesino en serie se seguía escondiendo y las autoridades solo sabían que se había devuelto a Pococí.

Según la investigación del OIJ, 12 de setiembre del 2014 habría acabado con la vida del finquero Rafael José Molina Rojas, de 46 años y dos peones.

A Molina lo obligó a caminar hasta una fosa donde lo mató de dos disparos. Lo mató porque lo había tratado de ladrón. El cuerpo apareció en las montañas de Suerre en Pococí.

El informe de la investigación detalla que Florentino antes había ido a la casa del finquero, en donde encontró a dos de sus peones identificados como Gonzalo Laguna Vega, de 59 años, y Santiago Gerardo Campos Oviedo de 57. A ellos los amarró y se fue a buscar a Rafael José para matarlo, luego regresó por los peones, a quienes llevó a un puente y con un puñal los asesinó y lanzó al río.

Los cuerpos de estos peones fueron hallados hasta el 1 de diciembre del 2014, en el río Guácimo, unos cinco kilómetros río abajo de donde había sido hallado Rafael José Molina.

Los policías buscaron por tierra y aire a Florentino Elizondo, conocido como Julián. Foto: Archivo GN
Los policías buscaron por tierra y aire a Florentino Elizondo, conocido como Julián. Foto: Archivo GN

Finalmente, el 14 de octubre de ese año habría asesinado a José Luis Torres Torres, de 21 años y al bombero voluntario José García García, de 23. Según el OIJ a ellos los decapitó en Llano Grande de Paraíso, en Sixaola.

En un principio se dijo que a estos dos últimos muchachos los habría matado por haber encontrado una plantación de marihuana, no obstante esta plantación nunca fue hallada. El investigador presume que Florentino quería que Torres y García fueran sus ayudantes, pero al negarse les quitó la vida.

En estos dos últimos crímenes, así como en el asalto del bus, Florentino contó con la ayuda de dos cómplices identificados con los apellidos Castellón y Gómez.

Los tres hombres se enfrentaron a balazos con la Policía, Florentino logró huir en esa ocasión, mientras que sus cómplices fueron detenidos.

Los amigos José Luis Torres y José García fueron asesinados en Llano Grande, de Paraíso de Sixaola, Talamanca. Foto: Archivo GN
Los amigos José Luis Torres y José García fueron asesinados en Llano Grande, de Paraíso de Sixaola, Talamanca. Foto: Archivo GN
Temor entre vecinos

A raíz de estos hechos tan violentos y al escuchar en las noticias que Florentino era el sospechoso, los vecinos de Talamanca temían ser los siguientes.

El temor era tanto que los lugareños de las comunidades de Suiche y Paraíso de Sixaola, Talamanca, después de las 6 de la tarde parecían tener toque de queda, ya que nadie salía con tal de evitar a Florentino.

Sin embargo, Florentino acostumbraba llegar y tocar las puertas traseras de las casas y los habitantes, por temor lo tenían que atender y dar lo que él pidiera, muchas veces llegaba pidiendo comida, si los vecinos se negaban a atenderlo los amenazaba con matarlos.

Así lo afirmó el investigador, precisamente esta ayuda que le daban los lugareños fue una dificultad para detener antes a este tipo.

“Algunos de los vecinos decían que le ayudaban por temor y otros muy pocos lo consideraban amigo, él contaba con muchos informantes que le decían sobre los movimientos de donde la Policía lo andaba buscando para que se escondiera por otro lado”, contó el investigador.

Este sujeto le robó al investigador el sueño, los días feriados y casi hasta el matrimonio, porque era tanta la presión que había sobre él que no podía perder un segundo para detenerlo.

“Él le decía a los lugareños que no volvería a la cárcel y que el día que le anduvieran de cerca lo tendrían que matar o él mataba porque no quería ser encerrado”, recordó el investigador.

Los investigadores le dieron cacería con operativos de día y de noche, usaban helicópteros y los investigadores pasaban las noches internados en la montaña.

Finalmente, el perro Bratt, de la Unidad Canina de la Fuerza Pública, ayudó acorralar a Florentino, pero la captura la realizó el investigador Juan José Ramírez y su equipo de trabajo, luego de que Florentino viera a lo largo al perro y a 13 policías, al intentar darse vuelta para huir vio a otro grupo de policías en frente y gritó: “aquí estoy oficial, no disparen”.

El perro Bratt de la Unidad Canina de la Fuerza Pública ayudó en la captura del hombre más temido hasta el momento en el Caribe. Foto: Archivo GN
El perro Bratt de la Unidad Canina de la Fuerza Pública ayudó en la captura del hombre más temido hasta el momento en el Caribe. Foto: Archivo GN

Florentino ese día llevaba una chaqueta verde que usaba para camuflarse entre los árboles, un foco y un machete, esto ocurrió en Pueblo Civil de Paraíso, Sixaola, el domingo 19 de octubre del 2014, a las 6:30 de la mañana.

El 3 de setiembre del 2015, Florentino fue condenado a 25 años de cárcel por el robo y asesinato contra el chofer de bus Helbert Álvarez.

Mientras que en febrero del 2016 a Florentino le impusieron 52 años de prisión por el doble homicidio de los amigos en Llano Grande de Talamanca, pero el 12 de noviembre del 2018 fue absuelto de estas muertes por dudas.

El caso del asesinato del finquero y los dos peones están elevados a juicio y a la espera de una fecha para que se realice.

El próximo 25 de noviembre Florentino cumplirá 46 años.