Silvia Coto.16 octubre, 2020
Las familias no solo pasan por el dolor por los asesinatos sino también por lo duro del proceso judicial, en la foto la investigación por el caso de Karolay Serrano
Las familias no solo pasan por el dolor por los asesinatos sino también por lo duro del proceso judicial, en la foto la investigación por el caso de Karolay Serrano

Nancy Madrigal tuvo que llevar solita el luto por la muerte de su padre, don Edgar Madrigal Céspedes, quien fue asesinado a golpes hace 18 años.

En aquel momento ella hubiese deseado algún grupo de apoyo, pero como no había, se capacitó y ahora ella es la compañía de muchas familias víctimas de homicidios y desapariciones pues creó una fundación llamada AFAVHO (Asociación para Familiares Víctimas de Homicidio).

Don Edgar tenía 63 años, sufría de diabetes y esa enfermedad le provocó que se le desprendieran las retinas y perdió la vista en el ojito derecho.

El 6 de mayo del 2002, el señor fue a cortarse el pelo y aprovechó para ir por unos recibos y hacer otros mandados cerca de su casa, en Zapote.

Cuando ya iba de regreso para su casa y estaba frente al Registro de la Propiedad, según testigos, tropezó con un hombre de apellidos Bustamante Logan.

Bustamante agarró a don Edgar de los hombros y lo golpeó contra una barra metálica con tanta fuerza que le provocó una lesión en la cabeza, lo siguió golpeando y lo pateó con las botas de punta de acero que andaba.

Los testigos le gritaban al agresor que soltara al señor, pero estaba incontrolable.

Apenas el agresor soltó a Madrigal, se dio a la fuga rapidísimo.

A don Edgar lo trasladaron en condición crítica al Hospital Calderón Guardia donde estuvo cuatro días hasta que el 9 de mayo del 2002 falleció producto de las lesiones.

“Cuando el caso ingresó al juzgado fue como un delito leve, entonces cuando dieron con el sospechoso lo dejaron en libertad, a la fecha no entendemos por qué lo calificaron como un delito de ese tipo. El caso de mi padre querían que quedara inimputable alegando que por condición mental del imputado. Boicoteó las pruebas tres veces, hasta que llevaron el caso a un consejo médico forense, de esta manera lo encontraron con capacidades mentales para elevar el caso a juicio”, recordó Nancy.

Don Edgar Madrigal fue asesinado en mayo del 2002. Foto: Cortesía
Don Edgar Madrigal fue asesinado en mayo del 2002. Foto: Cortesía

A Bustamante lo sentenciaron a 15 años de cárcel por homicidio simple.

Nancy, porque sabe lo que ella sufrió, no quiso que ninguna otra persona tuviera que pasar un luto, de ese calibre, solita.

“Yo fui voluntaria en la Fundación Vida por dos años antes de la muerte por asesinato de mi padre. Llevé una capacitación con doctores y sicólogas sobre el duelo que me ayudó muchísimo, me certifiqué para poder ayudar. Cada muerte tiene sus particularidades y sin duda alguna la muerte por homicidio activa muchos mecanismos para poder enfrentar la dura tarea de hacer valer la justicia ante la injusticia y la pena de muerte aplicada a nuestros seres amados”, dijo.

Como en el país no existía ese respaldo que ella buscaba, lo encontró en Estados Unidos.

“Encontré Parents of Murder Children INC (POMC) y ellos me dieron todo el acompañamiento, me pidieron ocuparme sólo de la parte judicial como prioridad, comprender la importancia de vivir nuestro duelo en familia y cómo hacerlo y una vez que terminara el juicio, tomarme tiempo para mí y en el momento oportuno convertirnos en un grupo de apoyo, lo que ocurrió el 19 de agosto del 2003”, dijo Madrigal.

Esta asociación tiene 17 años en servicio de familias víctimas de homicidios y las que tienen personas desaparecidas.

Aunque Nancy vive en Canadá la compañía la hace de manera virtual y en algunos casos muy complejos su hermana también da ese apoyo desde Costa Rica.

Consejos para llevar el duelo: permitirse llorar, hablar todo lo que necesiten como familia, abrazarse mucho, respetar las diferencias, algunos pueden estar muy tristes, otros sentir negación o hasta ira, no estar solos, acercarse a grupos con afinidad para recibir apoyo emocional.

“Nos preocupamos por enseñar a las familias a tomar tiempo para cuidarse, curarse, fortalecerse y sanar, además reconstruir una nueva vida integrando su duelo desde el amor, más que desde el dolor”, dijo Madrigal quien también es miembro de la Asociación de Personas Asesinadas y Desaparecida en Quebec, Canadá y ha sido reconocida por su trabajo.

Para AFAVHO es importante que hijos, padres y hermanos de víctimas se acerquen para ayudarles a llevar el duelo, para que entiendan que no están solos.

Nancy creó la asociación desde 17 años y con la pandemia sigue dando apoyo virtual. Foto cortesía
Nancy creó la asociación desde 17 años y con la pandemia sigue dando apoyo virtual. Foto cortesía

Aquellas personas que quieran recibir el apoyo de está asociación pueden enviar un correo a afavho@gmail.com y también contactarlos al Facebook: Afavho.