Adrían Galeano Calvo.17 diciembre, 2020
Las autoridades desarmaron la banda por medio de 3 allanamientos en Upala. Foto Migración.
Las autoridades desarmaron la banda por medio de 3 allanamientos en Upala. Foto Migración.

Una banda se embolsó casi tres millones de colones metiendo al país, de forma ilegal, a 51 extranjeros, principalmente nicaragüenses.

Los vivazos cobraban poco más de $100 (60 mil colones) por cabeza a cambio de llevarlos hasta San José.

El negociazo del grupo llegó a su fin este jueves 17 de diciembre, pues la Policía Profesional de Migración, la Policía de Fronteras y la Fiscalía Adjunta Contra la Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes realizaron tres allanamientos en Upala para desarmar la banda.

En el operativo se logró la detención de 10 personas, entre ellos los tres supuestos líderes, apellidados Gómez (papá), Gómez Obregón (hijo) y García Aguilar.

Los restantes siete son de apellidos Torres Gutiérrez, Mungrillo Córdoba, López Ruiz, López Rodríguez, Bolaños Flores, Acevedo Herrera y Arriola López.

3 hombres se encargaban de liderar a la banda por zonas

La investigación contra la banda inició en marzo de este año, cuando las autoridades descubrieron que el grupo se dedicaba a ingresar, alojar, ocultar y transportar a extranjeros de forma ilegal desde la frontera norte.

“Este grupo criminal era liderado por tres de los detenidos, quienes dividieron los sectores de la zona para las actividades ilícitas: Las Tablillas y Upala, eran manejadas por García Aguilar, alias Ajillo o Pata, y el sector de la Trocha por Gómez y su hijo”, añadió Migración.

Los sospechosos ocultaban a los extranjeros hasta poder llevarlos a San José. Foto Migración.
Los sospechosos ocultaban a los extranjeros hasta poder llevarlos a San José. Foto Migración.

Según las autoridades, los sospechosos cobraban desde $100 hasta $200 (120 mil colones) por personas a cambio de llevarlos por distintas rutas de ingreso al país, como La Trocha, Las Tablillas o El Delirio, en Upala.

“Los extranjeros iniciaban su recorrido con la organización desde Managua, Rivas, Colón y Cárdenas, y desde esta última localidad eran alojados y ocultados para ser llevados en autobús hacia Colón. Desde allí, miembros de la agrupación los esperaban para ingresarlos a Costa Rica por puestos no habilitados, evadiendo los controles policiales”.

Para ocultar sus fechorías la banda usaba casas de seguridad para el resguardo de los migrantes, además contaban con miembros que solo se dedicaban a analizar los movimientos y operativos de las autoridades para saber por dónde era mejor moverse.

“Estas detenciones son resultado de las acciones policiales que se han mantenido en la zona norte, tanto preventivas, evitando el ingreso irregular de personas migrantes, como represivas, con la detección y rechazo por ingreso por paso no habilitado”, dijo Alonso Soto, subdirector de la Policía Profesional de Migración.