El paramédico de Bomberos Alonso Castro es un ejemplo de que cuando hay fe todo se puede, ya que superó las lesiones que le causó un terrible accidente para seguir salvando vidas.
Alonso es vecino de San Ramón de Alajuela, pero bretea en la estación de Pavas. Él tiene 15 años de ser un apagafuegos.
Él sobrevivió a un accidente ocurrido el 15 de abril del 2012, un día antes del cumpleaños de su esposa. Él viajaba en un carro de bomberos que derrapó a unos 15 kilómetros de Pital de San Carlos. Junto a él viajaban dos compañeros.
Ellos habían acompañado a la expresidenta Laura Chinchilla a la inauguración de una ruta cercana a la trocha fronteriza.
"Yo iba de acompañante y cuando el carro va dando vueltas sentí que que el techo colapsó y un traqueo en las cervicales, por mí experiencia sabía que algo andaba mal, en ese momento perdí el control de mis manos y piernas", comentó Castro.
Para Alonso la atención que le ofreció su compañero Rubén Sáenz, quien era el conductor fue fundamental para que las lesiones no se complicarán.
"Me atendió con mucha lucidez y tranquilidad, lo cual me dio mucha paz y estoy infinitamente agradecido", dijo el bombero.
Para este valiente el primer milagro que recibió del cielo fue que no morir en ese lugar, cuando lo llevaron al hospital de San Carlos le dijeron que era una posible fractura en la cervical y que lo iban a trasladar en avioneta al hospital México.
Una vez en San José, lo metieron al quirófano para colocarle una aparato entre el cuello y la cabeza, el cual estaba atornillado al cráneo. Según recordó, los doctores le dijeron que mientras le colocaban el aparato escucharon algo crujir.
“Después de la cirugía puede mover las manos y los pies, así que pensé que se trataba de una pesadilla lo que me había pasado pero me desperté y estaba en el hospital, después me llevaron a INS Salud”, comentó.
En ese momento, Alonso tenía un mes de haberse casado, su casa estaba recién construida y su hija mayor estaba muy pequeña.
Castro pasó dos meses en recuperación, pero los dolores eran tan intensos que cualquier cosa lo hacía gritar. Nuevamente lo metieron al quirófano, donde le colocaron un tornillo y una platina para sostener las vertebras.
"El doctor me dijo que todo iba a salir bien, que Dios iba actuar a través de sus manos y eso me dio paz, pero a los tres días mis signos vitales empezaron a disminuir, el pronóstico era reservado”, comentó Castro.
Sin embargo, su esperanza y muchas oraciones permitieron que Castro regresara a su casa 20 días después de ese susto.
La recuperación fue durísima para Alonso pues para caminar 25 metros duraba una hora, pero él se propuso salir adelante y a escondidas se iba a nadar, así logró volver a caminar bien a los tres meses y no al año como le habían dicho.
Hasta a su doctor, quien siempre llegaba a esperarlo a la entrada, se le aguaron los ojos cuando lo vio caminando.
El 12 de octubre del 2012 regresó a su trabajo y desde entonces ha logrado salir adelante en todo lo que se ha propuesto.
“Todavía tengo algunos dolores, pero creo que si Dios me dio una oportunidad es por algo, y que si mi testimonio sirve para ayudar a alguien que la está pasando mal, ha valido la pena. Mi esposa, Nazareth, y mi hija, Bianca, fueron mis ángeles para luchar en aquel momento, como ahora también lo es mi hijo, José Ignacio. Además, mis compañeros de Bomberos y mi familia , nunca me dejaron caer”, dijo el paramédico.
Alonso se entrega más de la cuenta en su labor, porque sabe que al igual que en su caso la primera atención que reciban puede marcar la diferencia