Rocío Sandí.10 julio

El pueblo de Juan Viñas, en el cantón de Jiménez, está de luto porque el cartero de la comunidad perdió la batalla con la muerte doce días después de haber sido golpeado por un tráiler.

Carlos Aguilar Solano, de 58 años, murió la mañana de este martes en el hospital Calderón Guardia debido a las complicaciones ocasionadas por el accidente, que ocurrió poco después de que Aguilar saliera del trabaja y mientras viajaba en moto hacia la casa.

Don Carlos siempre trabajó mucho por darle lo mejor a su esposa Alba y a sus hijos Nazareth y Andrey. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.
Don Carlos siempre trabajó mucho por darle lo mejor a su esposa Alba y a sus hijos Nazareth y Andrey. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.

El periodista Andrey Aguilar, hijo de Carlos, contó que su papá estuvo consciente después del golpe y fue él quien les dijo que el trailero le dio de lado y luego huyó.

“El golpe hizo que a mi papá se le fracturaran las costillas, la muñeca izquierda le quedó destrozada, también sufrió daños serios en una pierna y se le perforó el estómago.

“Estuvo internado en el Hospital William Allen, de Turrialba, hasta el sábado, pero se complicó y lo pasaron al Calderón Guardia. Tenía una fuga en un intestino y hacía que el cuerpo se le contaminara; el lunes empezó con un problema muy serio en el esófago que lo hizo entrar en una condición crítica”, explicó el hijo.

Aguilar dijo que recuerda a su papá como un hombre noble y bondadoso que siempre luchó por sacar adelante a la familia.

“Durante veintisiete años tuvo un puesto de abarrotes en el mercado Borbón, en San José, y todos los días viajaba desde Juan Viñas. Salía de la casa a las cinco y media de la mañana y regresaba pasadas las siete de la noche, cansado pero contento.

Don Carlos (derecha) practicó mucho el ciclismo durante los últimos años de su vida. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.
Don Carlos (derecha) practicó mucho el ciclismo durante los últimos años de su vida. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.

“Los domingos eran los únicos días libres, pero aun así iba a vender apretados con una hielera a los lugares donde hacían campeonatos de fútbol, a veces me llevaba”, recordó.

Apasionado del deporte

Andrey contó que a su papá le encantaba el deporte y que durante muchos años participó en carreras. Siempre le gustó el fútbol y más recientemente practicaba ciclismo.

“Yo estudié periodismo deportivo precisamente por todas las enseñanzas que tuve de mi papá; él me inculcó ese amor por el deporte”, dijo Andrey.

“Él no solo corría y andaba en bicicleta, también formaba parte de los comités que organizaban todo tipo de actividades, entre ellas carreras. Mi mamá me contó que ahora estaba metido hasta en uno para adornar las calles por las celebraciones de la Virgen”, expresó.

Carlos era muy querido en su pueblo y por eso su familia ha recibido mucho apoyo de los vecinos.

José Ángel Calvo conocía a Carlos desde la infancia y está muy dolido por la forma en la que murió su amigo.

Carlos (izq) y José Ángel fueron compañeros de carreras toda la vida. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.
Carlos (izq) y José Ángel fueron compañeros de carreras toda la vida. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.

“Él y yo éramos amigos desde que estábamos en la escuela y siempre fuimos muy cercanos. Por un tiempo trabajamos juntos en el ingenio de Juan Viñas y después una hija mía y un hijo de él estuvieron juntos en la escuela y eso nos acercó mucho de nuevo.

“Toda la vida fuimos compañeros de carreras, de hecho la última vez que lo vi fue hace como veintidós días en una que él ayudó a organizar y los participantes tenían que usar botas de hule. Era muy común verlo por el pueblo porque trabajaba repartiendo cartas, siempre tenía una sonrisa y un gesto amable cuando uno se lo topaba”, recordó Calvo.

El vecino narró también que Aguilar ponía todos los años un puestico navideño que prácticamente simbolizaba la llegada de la Navidad a Juan Viñas.

“Todos los detalles de Carlos nos van a hacer falta, pero al menos tenemos muchos recuerdos bonitos de él que nos ayudarán a hacerle frente a su partida”, dijo el amigo.

Cada vez que podía Aguilar sacaba a pasear a su familia. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.
Cada vez que podía Aguilar sacaba a pasear a su familia. Foto: Cortesía de Andrey Aguilar.
Duros recuerdos

El día del accidente fue un vecino quien encontró al cartero tirado en la calle y llamó al 911. También le mandó a avisar a la esposa de Carlos, Alba Ulloa, y a Nazareth, una hija de la pareja.

“Desde hace cinco meses yo estaba en Estados Unidos y me llamaron para avisarme lo que le había pasado a mi papá, el lunes primero de julio me vine para Costa Rica.

“Habíamos dejado de lado lo del accidente porque estábamos concentrados en la salud de mi papá, pero ahora que murió vamos a ponernos al tanto del caso a nivel judicial. Esperamos que las autoridades den con el trailero irresponsable que dejó a mi papá tirado y que se haga justicia”, afirmó el hijo.

Este martes el cuerpo de don Carlos fue llevado del Calderón Guardia a la Morgue Judicial para que los especialistas forenses le hicieran la autopsia.

Andrey Aguilar, hijo de la víctima: “En los últimos años a mi papá le dio por bailar, era un hombre muy sano y alegre y disfrutaba mucho la vida”.