Silvia Coto.29 noviembre, 2019
Este es el nuevo negocito de don Misael y su familia. Foto: Cortesía
Este es el nuevo negocito de don Misael y su familia. Foto: Cortesía

Don Misael Solís Córdoba no olvida el Viernes Negro de hace tres años porque mientras que en el resto del país el comercio preparaba las promociones para un día de ventas locas, en Upala el huracán Otto arrasó con todo dejando destrucción y diez muertes a su paso.

Lejos de tener grandes ganancias, ese 24 de noviembre del 2016 Otto destruyó el negocito de don Misael, la panificadora Upala, y él tuvo que empezar de cero después de que el agua y el barro destruyera el esfuerzo de más de 20 años. Las urnas las encontraron a 300 metros y hasta su casa se inundó.

Este comerciante nos contó que aunque decidió tomar la mejor actitud ante la catástrofe, al principio estaba atado de manos y hasta la fecha le ha tocado pasar un poco “tallado” económicamente.

“Yo no tenía como comprar todo otra vez y algunos familiares y amigos me dieron dinero y hasta materiales para levantarme y abrir la panadería otra vez. Los empleados trabajaron por varios meses de gratis para tratar de que entre todos nos garantizaríamos tener trabajito porque la economía en Upala quedó destrozada y todavía la situación sigue igual”, dijo Solís.

Cuando la gente llegaba a Upala lo primero que se topaba era el negocito de donde Misael porque estaba frente al parque, él con mucha alegría recibía a cada uno de sus clientes, pero desde hace un año el local se convirtió en parte de un supermercado chino.

“El dueño del local lo vendió y el comprador nos dio dos meses de tiempo, las ventas ya no eran buenas, no lo volvieron a ser después de Otto, porque la gente aquí en Upala cuida mucho más el dinero ahora. Antes nos daba para vivir humildemente, ese era un buen punto por estar en el centro, pero tuvimos que trasladarnos”, contó Solís.

El comerciante asegura que la situación económica en Upala está en aprietos. Fotografía José Cordero
El comerciante asegura que la situación económica en Upala está en aprietos. Fotografía José Cordero

Este panadero asegura que las pruebas han sido duras y las veces que le ha tocado empezar de nuevo siente como si el huracán los siguiera golpeando.

Don Misael tuvo que trasladar su negocio a un localito diagonal al Hospital de Upala, en este comercio trabajan sus hijos y dos empleados.

“El traslado del negocio nos afectó mucho porque aunque está cerca del hospital, la gente prefiere subirse al bus y comprar el pancito en el centro de Upala, pero este fue el único local que logramos encontrar y decidimos darnos la oportunidad”, dijo este pulseador que nació en Turrialba, pero hizo vida en Upala.

Días durísimos

Don Misael nos contó que hay días en que venden poquito y otros que no venden nada, pero tratan de no desanimarse.

“Hemos pegado papeles y hecho publicidad por el cantón, pero ¡qué va! Nos ha costado bastante, cada vez que vendemos algo es una alegría.

"Ahorita mi hija me está ayudando, está haciendo un gran esfuerzo para ver si podemos acondicionar un local donde ella vive y así ahorrarnos el alquiler porque sinceramente hay meses en que no nos da el dinero ni para pagarlo, pero esto es lo que sabemos hacer y con mucha humildad y de manera honrada es nuestra manera de ganarnos la vida”.

Hay días que este panadero, por las bajas ventas, se ve en aprietos porque no tiene para comprar los ingredientes de alguna de las delicias que vende en su negocio, pero asegura que nunca le falta Dios y de una u otra manera salen a flote.

“Me ha tocado hacer muchos enredos para no cerrar el negocito que nos da de comer”, comentó.

La familia de la Panificadora Upala espera pasarse al otro localito en enero, pues aseguran que el cambio les podría ayudar mucho al no tener que pagar alquiler y sentirse menos ahogados.

“Muchos comerciantes conocidos tuvieron que cerrar sus negocios después del huracán porque se endeudaron mucho y las ventas no les permitieron seguir, para uno que tiene tantos años luchando por su negocio es muy triste perderlo, aquí en Upala la gente sigue y seguimos tratando de levantarnos”, dijo Solís.

Así encontró don Misael su panadería después del huracán. Alonso Tenorio/ Archivo
Así encontró don Misael su panadería después del huracán. Alonso Tenorio/ Archivo
Sin promociones

Doña María Elena Fernández, vecina de Upala, nos contó que aunque hoy algunos comercios, sobre todos los grandes, tendrán promociones de Viernes Negro para muchos pulseadores sigue siendo inalcanzable apuntarse a estas promociones.

“La gente dice ya pasaron tres años del huracán y parece que fuera muchísimo tiempo, pero no, para nosotros es como si hubiese pasado hace nada.

"Claro muchos edificios dañados, caminos y todo eso se ha arreglado, nos ayudaron mucho, mucho, pero una gran mayoría seguimos arrastrando problemas de dinero y por eso cada colón que uno gasta lo piensa dos o tres veces, mucha gente se tuvo que ir a trabajar a San José y mandar lo que se gana a la familia porque no tuvo otra opción”, dijo Fernández.

Destrucción y muerte fue lo que dejó Otto hace 3 años.Fotografía: JOHN DURAN
Destrucción y muerte fue lo que dejó Otto hace 3 años.Fotografía: JOHN DURAN

"La emergencia de ver cómo quedó este pueblo pasó, pero el dolor y la angustia siguen en muchos de estos hogares, una prima mía tenía una tiendita en el centro y tuvo quitarla y ahorita está trabajando en limpieza, un negocito que le daba para vivir, pero que no le quedó nada cuando el agua se metió y se llevó todo, y aunque hubiera tratado de salvar algo la gente no anda pensando en gastar”, dijo.

La Teja intentó comunicarse con Juan Bosco Acevedo, alcalde de Upala, pero no fue posible ubicarlo en su celular y en la oficina indicaron que se encontraba en varias reuniones.