Adrían Galeano Calvo.13 enero
Muchas personas han decido convertirse en la primera línea de defensa al adquirir un arma. Fotografia Marcela Bertozzi
Muchas personas han decido convertirse en la primera línea de defensa al adquirir un arma. Fotografia Marcela Bertozzi

El enterarse de que iba a ser papá y ante la preocupación que sentía por la inseguridad que se vive en el país desde hace varios años, Esteban Murillo hace cuatro años tomó la decisión de tener un arma de fuego, eso sí, legalmente inscrita.

“Al saber que sería responsable directo de otra vida que dependería totalmente de mí para su seguridad busqué la mejor forma para proteger a mi familia de la creciente delincuencia”, dijo.

Al igual que Esteban en los últimos años muchas personas han tomado la decisión de armarse para defenderse, así se ve reflejado en el aumento de la cantidad de armas inscritas ante el Ministerio de Seguridad.

Para el año 2016 se inscribieron 2586 armas de fuego, mientras que para el 2017 la cifra aumentó a 3348, lo mismo sucedió en 2018, ya que al corte del mes de noviembre se tenía en 3649 inscritas únicamente por personas físicas, es decir, sin sumar las armas registradas por empresas de seguridad. En el país hay más de 246 mil armas inscritas.

Murillo dijo que tomó esta decisión ya que considera que el Estado no tiene la capacidad de darle la seguridad que él y su familia necesitan, esto sumado a malas experiencias que vivió cuando necesitó la ayuda de la Policía.

“Yo respeto mucho a los cuerpos policiales pero soy realista y sé que ellos no tienen los recursos para brindarme seguridad. Considero que soy la primera línea de defensa de mi familia. Nada sería más doloroso que necesitar una ayuda así porque la vida de mi hija corre peligro y no tener yo mismo los medios para defenderla”, destacó.

El joven dijo que como portador responsable él tiene su arma para defenderse y no para andar buscando pleito o jugando de vivo como muchos lo hacen.

“Como todos los demás portadores, prefiero ir a la tumba nunca habiendo necesitado mi arma que ir a la tumba porque cuando la necesité no la tuve”, añadió.

Según el psicólogo, uno de los argumentos de la gente para obtener un permiso de portación de armas es el sentimiento de impotencia cuando han sido víctimas o un familiar ha sufrido por el hampa. fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal / Con fines ilustrativos
Según el psicólogo, uno de los argumentos de la gente para obtener un permiso de portación de armas es el sentimiento de impotencia cuando han sido víctimas o un familiar ha sufrido por el hampa. fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal / Con fines ilustrativos
Todo tipo de justificaciones

Esteban Ruiz García, psicólogo evaluador de las personas que quieren un arma, tiene más de 10 años de escuchar las historias de las decenas de personas que llegan a su consultorio a justificar por qué quieren armarse, así que él mejor que nadie conoce cuáles son los motivos de los ticos para tomar esta decisión.

“La gran mayoría de personas que vienen es porque han sido asaltadas o porque son lo que llamo ‘víctimas pasivas’, que es el que sabe que a otro le están haciendo daño y no quiere que le pase lo mismo, tienen la sensación de que ya no quieren ser víctimas, quieren tener un poquito de control de la situación”, contó.

Ruiz dijo que este sentimiento de inseguridad se debe, en parte, a que las personas no se sienten del todo protegidas por las autoridades, ya que cuando él les pregunta ¿porqué se quiere armar?, le suelen responder que es porque la Policía llega cuando ya todo pasó

El experto contó que en su consultorio atiende todo tipo de personas que llegan buscando pasar la prueba psicológica para el permiso de portación, desde amas de casa hasta altos ejecutivos, incluso recordó el caso de una pareja de adultos mayores que lo visitaron hace poco.

“Ellos (pareja) estaban viendo tele en su casa durante el día y una banda se les metió a la casa por el techo, les entraron por el patio y los golpearon mucho, a la señora la golpearon delante del señor. Fue un caso que me conmovió porque ver a ese señor llorando al decirme ‘es que si yo hubiera tenido un arma estos tipos no hubieran maltratado tanto a mi esposa', es algo que a uno le llega”.

Según el Viceministro adquirir un arma no es la mejor solución para protegerse. Fotos John durán
Según el Viceministro adquirir un arma no es la mejor solución para protegerse. Fotos John durán
Buscar otra salida

Aunque hay un aumento en la cantidad de personas que se han inscrito como portadoras de armas en los últimos años, para Eduardo Solano, viceministro de Seguridad, la cifra no es significativa, la considera un promedio normal que incluso para este año podría bajar.

“No consideraría yo que sea una tendencia a que la gente se está armando más, creo que es una tendencia permanente, no considero que se deba a un aumento en la percepción de la inseguridad”, dijo.

Solano reiteró que el Ministerio de Seguridad no están desarmando a la gente trabajadora y honesta que quiere un arma, lo que están buscando es crear más restricciones para que las armas que son entregadas legalmente no caigan en manos de la delincuencia.

“Uno entiende y respeta la posición de las personas que creen que comprando un arma se sientan seguras, pero uno ve la evidencia científica y es todo lo contrario, el andar un arma de fuego lo expone a uno a accidente a lo interno del hogar o que lo asalten para robarle el arma”.

Solano insiste en que desde el ministerio no aconsejan adquirir un arma para combatir la inseguridad. En cualquier momento esa arma que se compró para usar contra un delincuente fue dejada en un lugar inadecuado y puede ser encontrada por un niño.

Según los expertos en seguridada, la mejor manera de proteger a los niños contra la violencia de las armas de fuego es sacándolas de la casa. Si se tienen armas de fuego en la casa, siempre van a existir peligros.

También los estudios demuestran que durante crisis emocionales las armas terminan siendo usadas contra los mismos familiares a los que supuestamente íbamos a proteger.