Adrían Galeano Calvo.21 noviembre
La millonada pérdida formaba parte del dinero que los custodios habían recogido durante el día. Fotos: Mayela López / Con fines ilustrativos.
La millonada pérdida formaba parte del dinero que los custodios habían recogido durante el día. Fotos: Mayela López / Con fines ilustrativos.

Dos custodios que viajaban en un camión remesero se jalaron un tremendo tortón por un aparente descuido, ya que dejaron botados cerca de ¢168 millones, los cuales desaparecieron como por arte de magia.

Los oficiales de seguridad privada se dieron cuenta de la situación a eso de las 8 de la noche de este miércoles cuando pasaban por Río Segundo de Alajuela, en las inmediaciones del Aeropuerto Internacional Juan Santamaría.

Erick Calderón, director de la Fuerza Pública de Alajuela, explicó que luego de recibir la alerta unos oficiales del Grupo de Apoyo Operacional (GAO) llegaron hasta donde estaba el remesero para hablar con los encargados.

Según Calderón, el conductor del camión explicó que ellos no se dieron cuenta de lo que había ocurrido hasta que un carro que venía detrás empezó a hacerles cambio de luces, luego ese mismo conductor les pasó a un lado y les dijo que llevaban las puertas de atrás abiertas.

Los custodios se bajaron pálidos del remesero y cuando revisaron el interior se dieron cuenta de que hacían falta varias tulas (paquetones con billetes). Aunque las autoridades no confirmaron el monto de lo perdido, trascendió que sería cerca de ¢168 millones.

“Los custodios se dieron cuenta de la pérdida de la plata porque otro chofer les hizo cambio de luces”, dijo Erick Calderón, director de la Fuerza Pública de Alajuela.

Aparentemente, la empresa dueña del camión revisó el GPS (dispositivo de ubicación satelital) para rehacer la ruta por la que pasó el camión con la esperanza de encontrar las tulas, pero no tuvieron éxito.

Por su parte, la oficina de prensa del OIJ confirmó que la empresa de seguridad ya interpuso una denuncia por la desaparición de la millonada.

Además, indicaron que un grupo de investigadores revisaron el chunchón para ver si existía algún daño en las puertas traseras o simplemente se abrieron por un descuido.

La Policía Judicial fue clara al decir que de momento no existe ningún delito en este caso por tratarse de una supuesta pérdida involuntaria, por lo que en este momento los custodios no figuran como sospechosos.