Hay sonidos que no se borran y la familia de Joanna Quirós Chacón aún lleva en la memoria el último audio con su voz, en el que se le escucha pedir ayuda.
William Quirós, padre de Joanna, y otros familiares lo escucharon durante el juicio y también al revisar el expediente por el homicidio de su ser querido. Desde entonces, esas palabras se convirtieron en una herida abierta: Joanna murió asfixiada y su caso permanece en la impunidad.
El sospechoso de matarla es un colombiano, a quien los jueces del Tribunal Penal de San José absolvieron el miércoles 11 de febrero anterior, pese a las pruebas que presentó la Fiscalía Adjunta de Género, la cual solicitaba 22 años de cárcel.
El Ministerio Público señaló que presentará un recurso de apelación; sin embargo, para don William, la muerte de su hija quedó sin justicia.
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La patrulla que no llegó hasta el cuarto
Don William afirma saber que una patrulla de la Fuerza Pública llegó hasta la cuartería en San José donde estaba la pareja, pero los oficiales no ingresaron al cuarto.
“En los audios se le escucha llorando y, cuando la Policía se retiró, ella se puso peor porque sabía que la iban a matar. Esa fue la última vez que escuchamos su voz, porque conforme pasaban las llamadas se iba cansando”, relató el padre.
Quirós conoció al sospechoso de matar a su hija mayor hasta que lo vio en el juicio; después de eso, tuvo que soportar el dolor de verlo salir libre.
“Considero que él ya se fue de Costa Rica. Para mí esto ya quedó impune, porque se puede ir para Colombia u otro país. Aquí no tiene nada que lo arraigue, no tiene propiedades, solo una tía. En el juicio le tomaron en cuenta todos sus alegatos, pero las once llamadas que se hicieron al 911 —en las que mi hija llora, pide ayuda y advierte que la van a matar— no se tomaron en cuenta”, señaló.
Don William lamenta que otras mujeres puedan sufrir lo que pasó su hija y teme que, al igual que Joanna, queden sin justicia.
“En el entorno se nota que todo lo que es machista se empoderó; estamos peor que nunca. Se excusan todas las conductas agresoras de los hombres hacia las mujeres y ellas sufren una desprotección ante la ley”, exclamó.
Sostuvo que el sujeto tenía una herida en un brazo y alegaba que Joanna lo había atacado con un cuchillo.
“Ella no tenía antecedentes de haber atacado a nadie con armas, pero si la van a matar, uno se defiende con lo que tenga. Al final, todo lo que él dijo lo creyeron, pero lo que ella expresó en las llamadas no”, reclamó.
Joanna fue asfixiada y su cuerpo quedó debajo de una mesa.
“El patólogo dijo que a ella le hicieron un candado chino, pero los jueces determinaron que fue defensa propia, basándose solo en lo que él declaró en el juicio. Lo único que tienen para decir eso es que el imputado dio esa versión. Pero qué raro que una persona que supuestamente está atacando llame al 911 pidiendo ayuda.
“También dijo que Joanna le iba a robar unas cosas, pero qué ladrona más tonta que también llamó a la Policía”, manifestó el padre.
Xiomara Quirós, tía de Joanna, también manifestó la decepción que sufrieron al escuchar el veredicto.
“Él mismo dijo que la mató, pero hubo cosas durante el debate que no nos gustaron. Sentí que no hicieron una investigación a fondo. La Fiscalía nunca nos llamó como familia y luego hasta cambiaron al fiscal”, expresó.
Joanna Quirós Chacón, de 41 años, fue atacada el 2 de marzo del 2025 en una cuartería en San José centro.
La última vez que su papá la vio fue esa misma semana, cuando ella llegó al negocio de un tío.
“Estuvimos hablando y la llevé al hotel donde ella se quedaba en San José; estaba a unos trescientos metros de donde la mataron”, recordó el progenitor.
El padre concluyó diciendo que lo único que les queda son los cuatro hijos que ella tuvo. La familia siempre le brindó ayuda y le pedía que no viviera en San José centro, pues consideraban que la zona ya no es segura; sin embargo, ella era adulta y decidía dónde quedarse.
Finalmente, señalaron que la víctima se dedicaba a revender confites y otros artículos en la capital.



