Las consolas de videojuegos quedaron fuera de las cárceles.
El Ministerio de Justicia y Paz decomisó y destruyó seis consolas PlayStation, videojuegos y sus respectivos accesorios en el Centro Especializado para el Adulto Joven Ofelia Vincenzi Peñaranda, en San Rafael de Alajuela.
La medida forma parte de las nuevas disposiciones de control penitenciario impulsadas por la actual administración la cual establece una lista actualizada de objetos no permitidos dentro de los centros penales.
Con la aplicación de esta directriz, la Policía Penitenciaria retiró las consolas y posteriormente procedió a destruirlas.
De acuerdo con el Ministerio de Justicia, los primeros registros sobre el ingreso de estos dispositivos al centro penitenciario datan de enero del 2019, mientras que el último permiso localizado corresponde a octubre del 2021.
Incluso, en enero del 2023, la población privada de libertad presentó una solicitud para regularizar el ingreso y uso de las consolas de videojuegos, petición que fue rechazada por las autoridades.
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El ministro de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar Vargas, fue enfático al señalar que los centros penitenciarios deben ser lugares para cumplir condenas y no espacios dedicados al entretenimiento.
“Me enteré de que los privados de libertad del Centro del Adulto Joven tenían consolas de videojuegos, televisores y pasaban ociosos. Eso se terminó. Con la nueva directriz retiramos esos aparatos y van a tener que incorporarse al plan Cero Ocio para trabajar y cumplir con su condena”, dijo Aguilar.

