Adrían Galeano Calvo.20 noviembre, 2019

Una familia tendría unos 10 años de estarse llenando los bolsillos con la venta ilegal de bichitos como mariposas, escarabajos, arañas y avispas muertas al mercado negro internacional.

Por cada especie, al parecer los vivazos cobraban un monto aproximado de €1.000 (¢638 mil) y en los encargos a veces enviaban hasta más de 100 especies.

El negociazo de la familia llegó a su fin este miércoles gracias a cinco allanamientos dirigidos por la Fiscalía Adjunta Agrario Ambiental, uno en una casa en Guápiles, así como en tres viviendas y un mariposario en Uvita, Puntarenas.

En el operativo detuvieron a cuatro sujetos de apellidos Brenes Hernández, Brenes Fallas, Brenes Piedra y Brenes Brenes, como sospechosos por el presunto delito de tráfico internacional de fauna silvestre.

Los vivazos al parecer se echaban una buena platita con la venta de los bichos. Foto: Ministerio Público
Los vivazos al parecer se echaban una buena platita con la venta de los bichos. Foto: Ministerio Público

“Es una organización familiar que se ha dedicado a la exportación de especies silvestres, en este caso uno de los sospechosos poseía un mariposario que utilizaba como una mampara para disfrazar esta actividad ilícita”, dijo la fiscal Johanna Ramírez.

Ramírez indicó que la investigación contra esta familia inició en marzo del 2018; sin embargo, tienen información de que desde hace 10 años venían realizando de uno a dos envíos de bichos al mes.

De acuerdo con la prueba que encontraron este miércoles, se determinó que, en apariencia, los imputados enviaban las especies a Alemania, Holanda, Francia, Taiwán y China.

“Todos los sospechosos tienen vínculos con personas extranjeras, las cuales son las que les solicitaban el tipo de especie para que luego realizaran los envíos”, añadió.

Durante los allanamientos, en conjunto con agentes del OIJ, se logró decomisar especies muertas que se supone estaban listas para ser enviadas al extranjero.

Según confirmó el Ministerio Público, la familia contaba con un permiso del Ministerio de Ambiente y Energía para dedicarse a operar el zoocriadero (mariposario).