Alejandra Portuguez Morales.20 septiembre

Las autoridades detuvieron a una mujer de apellidos Fernández Castillo, de 29 años, como sospechosa de mantener relaciones sexuales con un adolescente de 14 años.

En apariencia, la Fernández es vecina del muchachito y siempre lo contactaba por teléfono para que se vieran a escondidas.

La Fiscalía de Quepos y Parrita allanó la vivienda de la mujer en el barrio Jardines del Río, en Quepos, a ella la investigan por el delito de relaciones sexuales con un menor de edad.

Además de la detención, las autoridades decomisaron evidencia relevante para el desarrollo de la investigación penal.

Los representantes del Ministerio Público le tomarán a la sospechosa la declaración para definir su situación jurídica y la posible solicitud de medidas cautelares.

El afectado es un menor de 14 años. Credito: Shutterstock
El afectado es un menor de 14 años. Credito: Shutterstock
Sufren a los años

La psicóloga de familia María Ester Flores dijo que las relaciones impropias (entre adultos y menores) ocasionan consecuencias a futuro.

"En el momento en el que el adolescente es seducido por una mayor de edad, el menor no tiene plena consciencia, porque el cuerpo responde naturalmente al placer sexual, en ese momento hay mucha confusión, él no sabe si eso es bueno o malo.

“Cuando comience a tener consciencia, porque no hubo un acuerdo real, porque aunque el niño sienta placer no está permitido socialmente, entonces hay una seducción mal intencionada, cuando se dan cuenta que fueron abusados se despierta el sentimiento de culpa”, indicó la profesional.

“El adulto sí sabe que el menor siente placer, por lo que lo manipula; en ese momento el niño cree que hace lo correcto y que es un acto de amor”, María Ester Flores, psicóloga

Flores asegura que muchos que han pasado por estas situaciones tienen que llevar terapia y en estas se preguntan por qué me dejé, pero los psicólogos les explican que no fue culpa de ellos.

“En el momento que ocurrieron los hechos fueron guiados por un adulto en el que confiaban, los años pueden pasar y el miedo siempre existe si se topan con su agresor o agresora porque los dominaron en el cuerpo y la psicología”, expresó Flores.

En estos casos las víctimas necesitan terapias de empoderamiento.

Concluyó diciendo que el impacto del shock da a los años, señaló que los niños son más propensos a ser violados porque a ellos no les da tiempo de pensar al ponerse erectos, biológicamente está preparado, pero no de manera emocional; en cambio las niñas si les duele la penetración.