Sucesos

Dos minutos después de despegar se produjo la tragedia aérea que marcó para siempre a Belén

Vecinos que vieron descender la aeronave a una altura inusual aún recuerdan el momento en que el gigantesco carguero cayó sobre los cafetales de Belén, dejando una huella imborrable en la historia del país

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Tres tripulantes murieron cuando una enorme aeronave carguera se precipitó a tierra apenas dos minutos después de despegar del aeropuerto Juan Santamaría.

Accidente aéreo 1977
El avión carguero cayo dos minutos después de despegar. Foto Creada con Gemini IA (Gemini/Gemini)

La mañana del 20 de agosto de 1977 quedó grabada para siempre en la memoria de los vecinos de La Ribera de Belén, en Heredia. Lo que comenzó como una jornada cualquiera en una zona rodeada de cafetales terminó convirtiéndose en una de las tragedias aéreas más impactantes de la historia de Costa Rica.

Aquel día, un gigantesco avión carguero Convair 880, matrícula N-188, despegó del aeropuerto Juan Santamaría con destino a Venezuela.

Su misión era transportar 22.226 kilos de carne. Sin embargo, apenas dos minutos después de abandonar la pista, la aeronave perdió altura y terminó estrellándose en calle Flores, aproximadamente un kilómetro al oeste de la Firestone.

Accidente aéreo 1977
La tripulación falleció en el accidente. Foto: La Nación 1977 (La Nación/La Nación)
Accidente aéreo 1977
La caja negra permitió determinar que la sobre carga provocó la desgracia. La tripulación falleció en el accidente. Foto: La Nación 1977 (La Nación/La Nación)
Accidente aéreo 1977
El avión iba cargado de carne. Foto: La Nación 1977 (La Nación/La Nación)

Los tres hombres que viajaban a bordo murieron de forma inmediata.

Se trataba del piloto Truman Outland, de 55 años; el copiloto Derby Woods, de 25 años; y el ingeniero de vuelo Oscar Torres, de 40 años.

A las 10:53 de la mañana, el capitán Outland solicitó autorización para despegar.

El enorme carguero aceleró por la pista del aeropuerto Juan Santamaría y levantó vuelo con rumbo hacia Venezuela.

Sin embargo, algo no estaba bien.

Vecinos de Belén notaron de inmediato que la aeronave volaba mucho más bajo de lo habitual.

Carlos Campos, quien en aquella época era un joven vecino de la zona, recuerda perfectamente aquella escena.

“Uno por aquí siempre ve los aviones pasar muy bajito porque apenas van empezando a elevarse, pero ese avión fue como en una película, cuando el avión, usted dice, ya va a tocar tierra”, dijo.

“Era como cuando usted sabe que algo va a pasar, y no hay cómo evitarlo; usted se agacha, otros se agarran la cabeza, algunas personas gritan y solo se escucha un estruendo muy fuerte de una explosión”, narró.

El aparato apenas había recorrido unos seis kilómetros desde el aeropuerto cuando perdió la fuerza.

Segundos después, impactó violentamente contra una zona de cafetales.

La explosión se escuchó a gran distancia.

Accidente aéreo 1977
Accidente aéreo 1977. Foto: La Nación 1977 (La Nación/La Nación)
Accidente aéreo 1977
Muchas personas estaban trabajando en un cafetal cuando cayó el avión. (La Nación/La Nación)
Accidente aéreo 1977
El accidente dejó una gran estela de destrucción. (La Nación/La Nación)

“Muchos de nosotros sentimos una vibración que sacudió el lugar donde estábamos parados”, narró el vecino.

Las súplicas en ese primer momento para que la ayuda llegara no se hicieron esperar.

Quienes llegaron primero al lugar se encontraron con una imagen aterradora.

Restos de fuselaje, piezas de las turbinas, llamas, humo negro y fragmentos de la carga estaban dispersos por todas partes.

Jimena Valverde, quien observó el trágico escenario del accidente, aseguró que parecía sacado de una película.

“Era una escena horrible. Había fuego, personas muertas, pedazos de avión, sangre y carne por todas partes”, Campos

La aeronave quedó prácticamente destruida.

Algunos testigos aseguraron haber visto cómo partes del avión se desprendieron antes del impacto.

Las turbinas terminaron separadas del fuselaje y la estructura principal quedó partida en varios pedazos.

En aquel momento, la zona estaba rodeada de fincas cafetaleras y había numerosos trabajadores agrícolas laborando cerca del sitio donde ocurrió la tragedia.

El milagro fue en tierra porque había personas cerca y, según el testigo, nadie resultó herido.

“Nadie se explicaba cómo, si había tanta gente trabajando cerca del accidente, nadie resultó herido porque los pedazos de fuselaje volaron larguísimo”, recordó el vecino.

Lo que ocurrió después del accidente fue tan impactante como el propio siniestro.

Mientras los cuerpos de los tripulantes permanecían entre los restos del avión, los equipos de emergencia luchaban por controlar el incendio.

Accidente aéreo 1977
Desde lejos se veía la emergencia. (La Nación/La Nación)
Accidente aéreo 1977
Así informaron los medios el accidente. (La Nación/La Nación)

La noticia del accidente se propagó rápidamente por Belén y comunidades vecinas.

El avión transportaba más de 22 toneladas de carne y gran parte de la carga quedó esparcida alrededor del lugar del impacto.

Personas comenzaron a llegar en estampida para recoger la carne esparcida por toda la zona. Lo que siguió fue una escena que todavía hoy genera asombro entre quienes la vivieron.

Personas de distintas comunidades llegaron cargando sacos, cuchillos y recipientes para recoger la carne.

Algunos caminaban entre los restos del avión mientras los equipos de rescate trataban de localizar a la tripulación.

“La gente caminaba con los sacos cargados de carne; era una escena difícil y extraña; había tristeza por lo ocurrido, pero al mismo tiempo la gente iba feliz porque llevaban la carne, cuyos cortes eran caros y de calidad; por eso iban para otro lado”, relató Campos.

Mientras bomberos, cruzrojistas y agentes de la entonces Policía Técnica Judicial intentaban trabajar, la multitud dificultaba cada movimiento.

El problema no era únicamente el desorden. Existía un riesgo mucho más grave.

Las autoridades temían que algunas personas confundieran restos humanos con la carga transportada por el avión.

Los cuerpos de los tripulantes aún no habían sido recuperados completamente y había fragmentos dispersos en diferentes puntos del lugar.

Además, la carne estaba contaminada.

Había estado expuesta al combustible del avión, aceites y productos químicos que se derramaron tras el impacto.

Por esa razón, las autoridades comenzaron a pedirle a la gente que abandonara la zona.

Según reportó La Nación en aquella época, el jefe policial Óscar Albán Chipsen tuvo que movilizar a unos 60 guardias civiles para controlar la situación.

“La carne está llena de combustible y de aceites, está contaminada, no se puede comer y puede ser peligrosa para la salud. Por favor, abandonen la zona”, insistía el oficial.

Sin embargo, muchos ignoraron las advertencias.

“A los que llegaron decididos a llevarse la carne, lo hicieron y no les importó; los que llegaron en carro se fueron rápido y llevaron hasta para la familia”, dijo Campos.

Unas 15 personas fueron detenidas y trasladadas a la comandancia; luego las liberaron sin cargos, pero tuvieron que irse con las manos vacías.

La escena aún es recordada por quienes vivían cerca, pues la cantidad de unidades de Bomberos que llegaron para atender aquella emergencia fue impresionante; hasta unidades de San José y Barrio México prestaron cooperación.

El bombero Álvaro Escalante, quien era experto en atender grandes emergencias en aquella época --ya fallecido-- contó en aquel entonces: “Cuando llegamos, no podíamos creer lo que estábamos viendo. Era un accidente muy grave, no había sobrevivientes y el avión llevaba carne en cajas y en bolsas. La gente que había en la zona, que era muy humilde, se dio cuenta y llegó con cuchillos para llevarse lo que podía”, recordó.

“Nosotros no habíamos encontrado los cuerpos y no queríamos que la gente se llevara la carne porque estábamos buscando a la tripulación, pero era imposible hacer que tanta gente se fuera y la Policía tuvo que intervenir”, añadió.

Los bomberos enfrentaron tres explosiones durante la emergencia, lo cual provocaba que se tuvieran que alejar por varios minutos.

Los grandes aliados para combatir las llamas fueron agua y polvo químico, ya que las unidades no eran tan modernas como ahora, que hay unas espumas especiales para cuando hay una emergencia aérea.

Calle El Avión, donde antes era un cafetal, cayó un avión en 1977 y hubo tres muertos
Calle El Avión es como se conoce ahora el sitio donde ocurrió la tragedia. Foto: Rafael Pacheco Granados (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Las investigaciones posteriores intentaron determinar qué había provocado el accidente.

La caja negra fue enviada a Miami para ser analizada.

Mientras tanto, las autoridades costarricenses estudiaron las condiciones del vuelo y la distribución de la carga.

La conclusión preliminar fue contundente. El avión iba sobrecargado.

Calle El Avión, donde antes era un cafetal, cayó un avión en 1977 y hubo tres muertos
Algunos vecicnos todavía recuerdan la tragedia. Foto: Rafael Pacheco Granados (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Además, la mayor parte del peso se encontraba concentrada en la parte frontal de la aeronave.

Esa combinación habría provocado problemas de estabilidad y dificultades para ganar altura después del despegue. La carga iba mal acomodada porque la mayor cantidad iba en la parte de adelante y eso provocó que perdiera altura y se estrellara, ya que era común que transportaran más peso del recomendado.

Los cuerpos de los tres tripulantes fueron trasladados posteriormente a Estados Unidos para recibir sepultura.

Una vez concluida la emergencia, los restos del avión y parte de la carga permanecieron varios días en el lugar.

Los vecinos recuerdan que los perros de la zona también llegaron atraídos por la enorme cantidad de carne abandonada.

Con el paso de los días apareció otro problema: el olor.

La combinación de restos orgánicos, combustible y material quemado generó una hediondez que se extendió por toda la zona.

“La carne provocó que durante muchos días se desatara una hediondez insoportable. También recuerdo que la esposa de uno de los pilotos estaba embarazada. Ella anduvo por aquí, y fue muy triste”, recordó el vecino.

Incluso décadas después, la tragedia continuó siendo tema de conversación entre los vecinos.

Tanto fue el impacto que el sitio donde ocurrió el accidente terminó siendo conocido popularmente como “calle El Avión”.

Durante años, quienes trabajaban en los cafetales contaban la historia del gigantesco carguero que había caído del cielo y convirtió una tragedia aérea en una escena que mezcló dolor, caos y una inesperada búsqueda de carne en medio de la desgracia.

Hasta ese momento, aquella aeronave representaba el avión de mayor tamaño que se había estrellado en territorio costarricense.

Silvia Coto

Silvia Coto

Periodista de sucesos y judiciales. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo. Labora en Grupo Nación desde el 2010.

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