Sucesos

Le llevó comida a su padre... horas después murió y el OIJ descubrió un plan macabro

Lo que parecía un gesto de cariño terminó convirtiéndose en una investigación por homicidio

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La confianza es uno de los pilares más fuertes dentro de cualquier familia; sin embargo, en octubre del 2007, un caso ocurrido en San José rompió ese paradigma y dejó una de las investigaciones criminales más recordadas y tristes del país.

La víctima fue Rodolfo Bejarano Murillo, un conocido vendedor de lotería de 69 años, que durante años recorrió las calles y se ganó el cariño de muchas personas y clientes a los que hizo pegar.

Quienes lo conocieron lo describían como un hombre trabajador, tranquilo y siempre dispuesto a conversar con clientes y compañeros.

“Era un chavalo muy reservado en su vida privada, pero era buena gente, simpático y luchador. Siempre nos topábamos en San José, conversábamos rápido y seguíamos trabajando. Muchos vendedores lo recordamos, pero con mucho pesar, porque lo que ocurrió le da a uno ese sentimiento sin importar el tiempo que ha pasado”, dijo Juan José Rojas, quien fue chancero, pero ya está retirado.

Rodolfo Bejarano fue envenenado
La comida de don Rodolfo tenía Lannate.Imagen creada con Gemini IA (archivo lt/Cortesía)

La tragedia alcanzó a don “Rodo”, como muchos le decían de cariño, el 10 de octubre del 2007, cuando una comida preparada por una de las personas en quien más confiaba terminó provocándole la muerte.

Lo que parecía una visita familiar terminó convirtiéndose en el inicio de una investigación que, meses después, demostraría que detrás de aquel almuerzo existía un plan macabro.

Para entonces, don Rodolfo enfrentaba serios problemas de salud. Padecía una enfermedad que afectaba su movilidad y le impedía caminar con normalidad, por lo que utilizaba una silla de ruedas para desplazarse.

A pesar de esas limitaciones, vendía lotería.

Para poder trabajar, necesitaba apoyo de personas cercanas, por lo que se refugiaba en amigos y familiares para andar tranquilo en su silla de ruedas.

“Él casi nunca estaba solo; es más, diría que nunca porque, por su condición, él requería apoyo, pues no todos los días se sentía tan bien”, comentó Rojas.

Durante la tarde de aquel miércoles, una de las hijas de don Rodolfo llegó hasta la vivienda donde él residía en barrio Cristo Rey, en San José.

La joven llevaba un recipiente plástico con comida preparada especialmente para su padre. Era un casado con costilla en salsa.

Medicatura Forense
Los forenses determinaron que se trataba de un crimen. (Rafael Pacheco Granados)

Según quedó acreditado durante el juicio y en el expediente del caso, la muchacha pidió expresamente que únicamente él consumiera ese alimento.

En apariencia, no existía ninguna razón para desconfiar de ella porque infinidad de veces le había llevado comida.

Quienes se encontraban en la vivienda pensaron que se trataba simplemente de un gesto de cariño de una hija a su padre.

Sin embargo, aquella insistencia sería uno de los primeros elementos que posteriormente llamaría la atención de los investigadores.

Cuando el recipiente llegó a la casa, don Rodolfo no tenía apetito. La comida fue guardada mientras él descansaba. Pero una amiga de don Rodolfo que estaba en su casa se fijó qué era la comida y le pegó una probadita muy pequeña, pero no le pasó nada.

Horas después, don Rodolfo decidió comer parte de lo que le habían llevado. A esa hora en su casa había llegado otra amistad que también probó la comida. Pocos minutos después comenzaron a aparecer los primeros síntomas.

Rodolfo Bejarano fue envenenado
La hija fue detenida en el 2008 y condenada a 30 años (archivo lt/Cortesía)

Ambos empezaron a sentirse muy mal; los síntomas eran mareos, dificultad para respirar, visión borrosa y una intensa debilidad.

En pocos minutos en la casa hubo un caos; don Rodolfo era quien se encontraba peor. Su amiga de apellido Guevara tomó leche y vomitó; entonces, le dio leche a don Rodolfo, pero a él no le hizo nada, y seguía sin poder respirar.

Los desesperados gritos de ayuda no se hicieron esperar; fueron segundos para llamar un taxi y trasladarlo al Hospital San Juan de Dios, donde ingresó con signos compatibles con una intoxicación severa.

Por horas los médicos lucharon por salvarle la vida, pero su condición era tan delicada que, finalmente, falleció.

“Los doctores decían que no podía ser normal que un alimento intoxicara en ese nivel. Cuando varios chanceros conocieron la noticia, se fueron al hospital a ver qué noticias daban, pero fue muy triste porque no lo pudieron salvar”, recordó Rojas.

Los médicos estaban seguros de que algo le habían puesto a esa comida. Como es común en estos casos, avisaron al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) para que levantara el cuerpo y lo trasladara a la Medicatura Forense.

Tras recibir la alerta del centro médico, agentes del Organismo de Investigación Judicial (OIJ) comenzaron a reconstruir las últimas horas de vida del vendedor de lotería.

Uno de los primeros pasos fue regresar a la vivienda donde había ocurrido todo.

Los investigadores localizaron el recipiente utilizado para transportar la comida y recuperaron las porciones que aún permanecían sin consumir.

Cada uno de esos elementos fue enviado a laboratorios especializados para determinar si existía algún agente tóxico.

Mientras tanto, los agentes entrevistaban a familiares, vecinos y personas que habían acompañado a la víctima ese día.

Las versiones coincidían en un aspecto. La única comida diferente que había ingerido don Rodolfo durante esa jornada era precisamente la que le había llevado su hija.

A partir de ese momento, la investigación dejó de centrarse únicamente en establecer la causa de la muerte.

El objetivo pasó a ser descubrir quién había preparado aquel alimento y por qué.

Los especialistas en medicina legal y toxicología realizaron múltiples análisis tanto al cuerpo de la víctima como a los restos de comida recuperados por los agentes judiciales.

Rodolfo Bejarano fue envenenado
Rodolfo Bejarano fue envenenado. La Teja 2017 (archivo lt/Cortesía)

Los resultados confirmarían las sospechas iniciales: se detectó la presencia de un potente plaguicida utilizado en actividades agrícolas, una sustancia capaz de provocar la muerte en muy poco tiempo cuando es ingerida.

Aquella conclusión cambió por completo el rumbo del caso.

La investigación ya no era por una muerte de causa desconocida; los agentes ya hablaban de un homicidio.

Y conforme avanzaban las diligencias, las pruebas comenzaban a señalar a una persona del círculo más cercano de la víctima.

Fue entonces cuando apareció un elemento que cambió el rumbo del expediente: una póliza y un fondo de ahorro del que una de sus hijas figuraba como beneficiaria.

Los investigadores establecieron que don Rodolfo mantenía un ahorro en el Fondo Mutual y de Beneficio Social para los Vendedores de Lotería (Fomuvel), dinero que sería entregado al beneficiario designado en caso de su fallecimiento.

Los especialistas detectaron en el organismo de la víctima la presencia de metomilo, un plaguicida comercializado bajo el nombre de Lannate, utilizado en la agricultura para el control de plagas.

El mismo compuesto químico fue localizado en los restos de comida recuperados por los investigadores.

El OIJ ya no tenía dudas: la hija de don Rodolfo fue detenida como sospechosa en agosto del 2008 cuando se encontraba en Barrio Cuba. El OIJ determinó que cobró la póliza y usó el dinero para comprar muebles, un DVD y hasta fue con su familia a pasear a Puntarenas.

“La familia se hizo de una deuda... para cubrir los gastos del funeral y ella no les ayudó”, contó Rojas.

Gordo navideño, venta no calienta
Don Rodolfo vendió lotería durante muchos años. Foto: Rafael Pacheco Granados (Rafael Pacheco Granados/Gordo navideño, venta no calienta)

Durante el juicio en abril del 2009, el Tribunal Penal del Primer Circuito Judicial de San José estableció que la mujer era sospechosa de homicidio y tentativa de homicidio porque las dos mujeres se salvaron.

Durante el debate se analizaron decenas de pruebas documentales, periciales y testimoniales.

El Tribunal Penal concluyó que existían suficientes elementos para determinar que la muerte había sido producto de un acto previamente planificado.

Las juezas descartaron la posibilidad de un accidente o de una contaminación involuntaria de la comida.

El Tribunal impuso una pena de 30 años de prisión y reprochó a la mujer sus actos, pues testigos aseguraron que su padre le tenía un profundo cariño y se les veía juntos constantemente.

El caso del vendedor de lotería conmovió Cristo Rey
El caso del vendedor de lotería conmovió Cristo Rey (Cortesía/Cortesía)

La hija durante varios años apeló la sentencia y solicitó que se le diera el indulto, pero los magistrados le negaron esa posibilidad pese a que ella alegaba estar estudiando.

La Teja consultó al Ministerio de Justicia si la mujer sigue descontando la pena. Al respecto nos indicaron: “La señora se reporta en la Oficina del Nivel de Atención en Comunidad (ONAC) de Heredia. Su salida se dio bajo libertad condicional el 29 de noviembre del 2022″, detalló la Fiscalía.

Silvia Coto

Silvia Coto

Periodista de sucesos y judiciales. Bachiller en Ciencias de la Comunicación Colectiva con énfasis en Periodismo. Labora en Grupo Nación desde el 2010.