Costa Rica se convirtió desde 2020 en el principal punto de transbordo de cocaína procedente de Sudamérica con destino a Estados Unidos y Europa, según un amplio reportaje publicado por The Wall Street Journal.
El diario estadounidense pone la lupa el papel que ha adquirido el país en las rutas internacionales del narcotráfico, especialmente después de la apertura, en 2019, de la Terminal de Contenedores de Moín, en Limón.
De acuerdo con el reportaje, la nueva infraestructura portuaria permitió a los grupos criminales movilizar droga a una escala mucho mayor.
El puerto, operado por APM Terminals, es el más grande de Costa Rica y durante el último año reportado manejó más de seis millones de toneladas de exportaciones.
The Wall Street Journal señala que Costa Rica ya era un objetivo atractivo para los traficantes debido a su ubicación geográfica, entre las zonas productoras de cocaína de Colombia y las rutas marítimas del Pacífico y el Atlántico.
Pero la entrada en operación de la terminal de Moín cambió las posibilidades para las organizaciones criminales.
El reportaje recuerda un caso en el que autoridades costarricenses y europeas desarticularon una red que enviaba cocaína a Europa escondida en contenedores de yuca congelada.
Según funcionarios citados por el diario, las bajas temperaturas dificultaban que los perros detectaran la droga, mientras que el hecho de colocar la cocaína junto a otros polvos blancos ayudaba a evadir los escáneres.
Desde 2020, el país aparece como el principal punto de transbordo de cocaína enviada desde Sudamérica hacia Estados Unidos y Europa, según información del Departamento de Estado de Estados Unidos citada por The Wall Street Journal.
El reportaje refleja que las consecuencias van más allá de las rutas internacionales de la droga y ha contribuido a transformar la realidad de Limón, donde el narcotráfico también ha golpeado con la seguridad.

