La captura de Alejandro Arias Monge, alias Diablo, no significa que las organizaciones criminales vinculadas a él desaparezcan de un día para otro.
Por el contrario, las autoridades prevén que las estructuras podrían fragmentarse y generar disputas internas por el control de los territorios donde operaban.
Así lo explicó el director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, quien señaló que la experiencia policial indica que cuando un líder es apartado de la organización, surgen pugnas por el poder.
“Probablemente algunas personas cercanas a ellos (Diablo, Tan o Coco Mono) puedan tomar lo local. Puede generar algún tipo de violencia; esto no va a ser en la inmediatez, la experiencia nos dice que se tarda algún tiempo. Nosotros estamos preparados para tratar de contenerla,” aseguró.
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El nombre de Diablo era utilizado como una “franquicia”
Soto explicó que aunque varias agrupaciones criminales estaban relacionadas con el alias Diablo, no todas pertenecían a él.
Según indicó, el nombre del supuesto narcotraficante era utilizado para infundir temor entre bandas rivales.
“No eran grupos que estuvieran bajo la orden del Diablo, pero utilizan ese nombre para amenazar y amedrentar a otros grupos de zonas locales”, manifestó.
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Las zonas donde operaban
De acuerdo con el OIJ, la estructura del alias Diablo mantenía influencia en actividades como narcotráfico, contrabando de cigarrillos y otros delitos en Pococí, Sarapiquí, la zona norte, Cañas, Liberia, Santa Cruz, Quepos, Parrita, Garabito, Osa, Guácimo, Batán, Valle de La Estrella y Nicoya.
Además, las autoridades investigan las operaciones de la organización liderada por Jonathan Pérez, alias Tan, así como las de Matarrita Rodríguez, alias Coco Mono, quien permanece hospitalizado bajo custodia policial tras resultar herido de bala en una rodilla durante el operativo.
Según las investigaciones, este último era uno de los encargados de controlar el dron que utilizaba la organización para vigilar los alrededores y detectar la presencia de las autoridades.
Los relacionan con al menos 360 homicidios
El director interino del OIJ indicó que las tres estructuras criminales están vinculadas a una gran cantidad de homicidios ocurridos en el país.
Según los registros de la Policía Judicial, al grupo de Diablo se le atribuyen alrededor de 200 homicidios, al de Tan alrededor de 100 y a la organización de Coco Mono alrededor de 60 homicidios.
Incluso Soto recordó que integrantes de esta última estructura llegaron a disparar contra la vivienda de un agente del OIJ en el sector de Guácimo.
“Este dato es muy conservador (se refiere a la cifra total). Estamos hablando de 360 homicidios atribuidos al grupo. Algunas de estas investigaciones han sido resueltas, hay personas detenidas y otros casos están en proceso de investigación,” afirmó.
Aunque las autoridades consideraron que la captura de los principales cabecillas representa un golpe significativo para estas organizaciones, advirtieron que el trabajo policial continuará para evitar que nuevos líderes ocupen esos espacios y desencadenen una nueva ola de violencia.
Las capturas ocurrieron el viernes 24 de julio, luego de un fuego cruzado que dejó a ocho agentes del OIJ heridos y provocó la muerte de uno de los objetivos, Ronnie José Ríos Oconitrillo, alias Coco Guácimo.


