Alejandra Portuguez Morales.4 enero

Rodolfo Sandí Quesada perdió la movilidad de las piernas por culpa de unos delincuentes que le dispararon cuando, al parecer, querían robarle la moto que andaba mediante un bajonazo.

El suceso ocurrió el sábado 14 de junio del 2003 y a pesar de la fuerte lesión, Sandí, actualmente de 58 años, no conoce lo que es darse por vencido.

Es el jefe administrativo del taller mecánico de Canal 7 y aunque dice que no volvió hacer las cosas con la agilidad de antes, el entusiasmo que le pone a las cosas sí es el mismo y por eso siempre logra lo que se propone.

“Por ejemplo, si a mí se me cae algo, sé que no lo puedo levantar como antes lo hacía, pero me tranquilizo e ideo un plan para lograrlo, quizás antes de lograr el plan ha pasado una persona y me lo junta, así es con todo, no se trata de enojarse porque ya no es tan fácil como antes, pero es buscar la forma de obtenerlo”, expresó Sandí, como le dicen con frecuencia.

Sandí recuerda que hace 16 años, como sus dos hijas ya eran grandes, su esposa y él intentaron traer otro hijo al mundo, pero como consecuencia de la agresión y de la recuperación les fue imposible cumplir ese sueño.

Rodolfo Sandí Quesada perdió la movilidad de las piernas por culpa de unos delincuentes que le dispararon cuando en apariencia le pretendían hacer un bajonazo de la moto que andaba, esto ocurrió en junio del 2003. Fotos: Cortesía Rodolfo Sandí
Rodolfo Sandí Quesada perdió la movilidad de las piernas por culpa de unos delincuentes que le dispararon cuando en apariencia le pretendían hacer un bajonazo de la moto que andaba, esto ocurrió en junio del 2003. Fotos: Cortesía Rodolfo Sandí

Sin embargo, ahora tiene seis nietos que le llenan su vida de alegría.

“Además de mis hijas, tuvimos un sobrino que se convirtió como en un hijo, ya ellos formaron sus familias y nos dieron nietos que son nuestra mayor alegría”, manifestó el sobreviviente.

“La familia y el trabajo han sido mis principales motores, mi esposa siempre ha sido mi fortaleza, mis jefes me han dado la ayuda para poder seguir adelante”, añadió.

Lo creían muerto

El intento de asalto ocurrió a un costado del parque de Alajuelita, ese día había feria del agricultor, por lo que la gente se alarmó cuando escucharon el impacto de bala. Eso asustó a los delincuentes, quienes huyeron sin robarse nada. El balazo entró por la clavícula.

“Tuve comprometidos los pulmones, las esquirlas estuvieron cerca del corazón, hubo daños en dos vértebras”.

Sandí es consciente que está vivo por la voluntad de Dios, debido a que en primera instancia los cruzrojistas lo declararon muerto y fue por insistencia de uno de los paramédicos que le dieron reanimación.

Luego lo llevaron al hospital San Juan de Dios y allí los médicos le dijeron a la esposa que lo iban a operar por ética profesional, pero que estaba más muerto que vivo.

Rodolfo Sandí Quesada perdió la movilidad de las piernas por culpa de unos delincuentes que le dispararon cuando en apariencia le pretendían hacer un bajonazo de la moto que andaba, esto ocurrió en junio del 2003. Fotos: Cortesía Rodolfo Sandí
Rodolfo Sandí Quesada perdió la movilidad de las piernas por culpa de unos delincuentes que le dispararon cuando en apariencia le pretendían hacer un bajonazo de la moto que andaba, esto ocurrió en junio del 2003. Fotos: Cortesía Rodolfo Sandí

Después de la operación estuvo dos meses inconsciente y luego en recuperación (no precisó cuánto tiempo).

Los dos tipos que le hicieron daño nunca fueron a la cárcel por el ataque aunque para él, en algún momento tenían que pagar lo que le hicieron.

“La justicia divina existe, los dos tipos que me hicieron esto siguieron en sus pasos y luego me di cuenta que murieron, ellos eran conocidos en Concepción de Alajuelita por hacer daño. Me alegro por las familias que no sufrieron por el daño que ellos les pudieron haber causado”, concluyó el sobreviviente.