La tragedia que acabó con la vida de los esposos José Luis Sánchez Redondo, de 78 años, y Eibi Pineda, de 74, durante un incendio ocurrido la noche de este miércoles en Curridabat, dejó un profundo vacío en su familia y en toda la comunidad, donde eran conocidos como un ejemplo de amor, unión y entrega.
Sus familiares aseguran que lo de ellos era un matrimonio “fuera de serie”, de esos que pocas veces se ven.
Heivy Xiomara Pereira Sánchez, sobrina y ahijada de José Luis, contó que sus tíos siempre estuvieron juntos y jamás los vio discutir.
“Eran una familia ejemplar completa. Nunca los vimos pelear. Eran un acople de pareja envidiable, demasiado amor, se podría decir. Mi tía solo con mi tío andaba, él era su apoyo incondicional y ella también era la fortaleza de él”, recordó.
La mujer explicó que la pareja se conoció en Honduras, país al que José Luis fue trasladado por motivos de trabajo, y desde entonces construyeron una historia marcada por el cariño y la compañía mutua.
Según cuenta la familia, el amor entre ambos se fortaleció aún más con los años y las dificultades de salud que enfrentaron juntos.
Doña Eibi sufrió una trombosis y un coágulo afectó la mitad de su cerebro, situación que le hizo perder muchos recuerdos recientes.
“Mi tía solo podía recordar cosas de antes”, dijo la sobrina muy afectada.
Aun así, don José Luis nunca se apartó de su lado, más bien le dio más amor.
“Mi tío corrió mucho por ella. Él siempre la protegía y no quería que nada le pasara”, relató Heivy.
La sobrina también recordó que don José Luis sobrevivió tiempo atrás a una cirugía de corazón abierto muy complicada, proceso en el que su esposa nunca dejó de acompañarlo.
“Mi tía lo llamaba cuando él estaba internado. Definitivamente, era un amor eterno, prueba y muestra de que solo la muerte los pudo separar”, expresó conmovida.
La tragedia ha golpeado fuertemente a la familia. Uno de los hijos de la pareja vive en California y, según contó Heivy, debido a la situación migratoria que enfrenta no puede viajar a Costa Rica para despedir a sus padres. El otro hijo viene este jueves desde Honduras.
Horas antes de la tragedia, José Luis mantuvo la rutina que lo caracterizaba: enviar mensajes de buenos días y buenas noches a sus seres queridos.
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“Con él hablé ayer como a las 8 de la mañana. Siempre mandaba sus mensajitos. Incluso anoche me mandó una imagen de buenas noches a las 9:05 p. m., pero yo estaba dormida y no le respondí.
“Una de mis hijas me escribió porque estaba viendo las noticias en Facebook y no podía dormir. Me dijo: ‘Mamá, ¿por qué no llama a tío para ver cómo está?’, pero yo ya estaba dormida. Después recibí la llamada de una prima preguntándome qué sabía de tío José. Ahí fue cuando me alarmé y le pregunté qué había pasado. Ella me dijo que hablaban de un incendio en la casa y que los dos habían muerto ahí. Empecé a llamar al resto de la familia, a mis primos y a una tía cercana para averiguar qué estaba pasando, hasta que, lamentablemente, se confirmó la terrible noticia. Después vi el mensaje de mi hija y ahí confirmamos que sí eran ellos”, recordó con dolor.
Las medidas de seguridad que tenía la vivienda impidieron que los bomberos y vecinos pudieran salvarlos.
Sin embargo, la razón de esas verjas y refuerzo en la seguridad de la casa tenía un transfondo de mucho dolor y a la vez de amor.
Xiomara recordó que en una ocasión su madrina se escapó de la casa y sufrió una caída que terminó con una fractura de cadera.
“Él siempre la protegía y no quería que nada le pasara”, contó la sobrina.
Para la familia, esa misma protección pudo convertirse, tristemente, en un obstáculo durante la emergencia.
“Tal vez, eso fue lo que no dejó que salieran en el momento del incendio”, lamentó Heivy, quien amaba profundamente a sus tíos y los veía como un ejemplo de amor verdadero.
Don José Luis siempre corría por el bienestar de su esposa y, en los últimos años, cuidarla y que ella estuviera bien se volvió su principal anhelo. Su familia asegura que siempre se amaron mucho, pero ahora ese amor era más grande al ver que ella tanto lo necesitaba.
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“Mi tío nunca estuvo solo ni abandonado; circunstancias de la vida en ese momento se encontraban solos. Una nieta estaba con ellos siempre, pero ella trabaja y estudia; en el momento del incendio no había llegado a la casa y cuando llegó, se encontró con todo ese desastre”, dijo.
La familia asegura que la pareja deja una huella imborrable.
“Aquí estamos de pie afrontando esta realidad, pero esto nos marcó la vida para siempre, esto nos dejó marcados para siempre”, concluyó la sobrina.
La tragedia ocurrió la noche del miércoles en José María Zeledón de Curridabat, cerca de la piscina municipal.
Según el Cuerpo de Bomberos, las llamas consumieron gran parte de la vivienda de aproximadamente 100 metros cuadrados.
Durante la inspección dentro de la casa, los socorristas localizaron sin vida a los dos adultos mayores en una habitación.Los bomberos investigan qué pudo provocar el incendio.




