Adrían Galeano Calvo.6 julio
El amor de doña Aday es lo que motiva a Naranjo a no darse por vencido. Foto cortesía Jesús Naranjo.
El amor de doña Aday es lo que motiva a Naranjo a no darse por vencido. Foto cortesía Jesús Naranjo.

El amor incondicional de su esposa, Aday Garbanzo Rivera, le dio las fuerzas necesarias a don Jesús Naranjo Marín para reponerse del accidente de tránsito que sufrió donde fallecieron su sobrino y su patrón.

“Yo le doy muchas gracias a mi esposa, porque ella nunca me abandonó, cualquier otra mujer si lo hubiera hecho, porque yo quedé que no valía ni un cinco. Ese amor es lo que lo motiva a uno a seguir”, dijo.

Doña Aday se convirtió en el sostén de Naranjo desde el 30 de mayo del 2017, día en el que ocurrió el fatal accidente en San Vito de Coto Brus, en Puntarenas.

Desde entonces la señora es la que motiva a su pareja para que nunca se rinda y siga adelante, pese a los dolores que siente y a los tristes recuerdos que aún dan vueltas por su mente.

Camión cargado

Aquel trágico día, Naranjo y su sobrino, Orlando Campos de 30 años, trabajaron cargando unas tucas de madera en el camión de su patrón, don Ramiro Mejía de 64 años. Con ellos también estaba otro trabajador de nombre Leonardo Hernández, de 37 años.

“Cuando terminamos de cargar mi sobrino y yo tuvimos que irnos encima de las tucas, el otro muchacho (Hernández) que venía se fue con el patrón en la cabina”, contó.

Naranjo aún no se explica cómo sobrevivió al accidente. Foto Archivo.
Naranjo aún no se explica cómo sobrevivió al accidente. Foto Archivo.

Don Jesús dijo que el camino fue tranquilo, tanto así que él y su sobrino se acostaron y se durmieron sobre las tucas. La fatalidad ocurrió cuando el camión se quedó sin frenos y cayeron a un guindo de 15 metros de profundidad.

El sobrino de don Jesús murió al ser aplastado por las tucas, mientras que Mejía falleció prensado dentro del camión, solo Hernández y Naranjo sobrevivieron.

“Me desperté en la clínica de Buenos Aires y mi esposa me llamó al celular porque le habían dicho que yo me había muerto. Ella fue la que me dijo que mi sobrino murió en el accidente”.

Don Jesús dijo que aún piensa mucho en Orlando y aseguró que para él no está muerto, pues todavía lo sigue viendo en los dos hijos que dejó, un niño de 9 años y una chiquita de 4.

“Algún propósito tiene Dios para mí, si no me tocaba todavía es porque para algo me ocupa aquí y por eso uno tiene que echar para adelante”, dijo Jesús Naranjo.
Dolores lo acompañan

Producto del bombazo, Naranjo sufrió varias lesiones, perdió cinco dientes, le reconstruyeron la quijada y además sufrió fuertes golpes en sus rodillas y manos, de los cuales todavía no se repone.

Orlando no corrió con la misma suerte de su tío y murió al ser golpeado por las tucas. Foto Archivo.
Orlando no corrió con la misma suerte de su tío y murió al ser golpeado por las tucas. Foto Archivo.

“No puedo asolearme porque me agarra fiebre, no puedo hacer fuerzas porque las manos me quedaron fregadas, sigo con mucho dolor de espalda y la verdad los dolores no me faltan”, añadió.

Ante esta situación, la esposa de don Jesús se echó el hogar al hombro y por medio de trabajitos como costurera logró sacar a la familia adelante. Sus hijas de 23 y 17 años, así como su hijo de 19 años también le ponen bonito para aportar en la casa.

“Ahorita me estoy ganando unos cinquitos porque una señora me llama para cuidar un restaurante, pero mi esposa y mi hija mayor son las que llevan la batuta”.

No le tocaba

Para don Jesús está claro que él sobrevivió porque Dios así lo quiso, ya que todavía no logra explicarse cómo no perdió la vida en ese accidente al lado de su sobrino.

Pese a los dolores que lo aquejan, Naranjo ve esto como una segunda oportunidad para disfrutar al lado del amor de su vida y sus seres queridos.