Alejandra Portuguez Morales.21 enero

Un hombre de apellidos Chaves Obando, de 34 años y su esposa de apellidos Sibaja Porras, de 29, alquilaron un chozón en Pinares de Curridabat, en San José, para prostituir mujeres.

Ellas le cobraban a los clientes ¢30 mil por una hora y de ese monto debían entregarle un porcentaje a la pareja.

Al parecer este negocio ilícito estaba operando desde mediados del año anterior y de momento no hay una estimación de cuánta ganancia llegaron a obtener, de la cual, en apariencia, sacaban para pagar el alquiler.

La mujer es de apellidos Sibaja Porras, de 29 años al parecer erauna de las que administraba el negocio ilícito. Foto: OIJ
La mujer es de apellidos Sibaja Porras, de 29 años al parecer erauna de las que administraba el negocio ilícito. Foto: OIJ

La mañana de este lunes, los investigadores de la sección de Delitos Contra la Integridad Física Trata y Tráfico de Personas del OIJ detuvo a la pareja luego de tenerlos vigilados por varios días.

La vivienda que usaban para este negocio fue allanada y en ese momento había tres mujeres mayores de edad. Al parecer ahí llegaban unas 11 mujeres por día.

A los esposos los acusan de proxenetismo y las mujeres víctimas de este delito no quedaron detenidas.

Las autoridades lograron detener el negocio luego de recibir llamadas confidenciales.

El OIJ decomisó instrumentos eróticos como lencería, libros de controles (de asistencia) y ¢200 mil, al parecer producto de los servicios prestados solo de la mañana de ese mismo día.

Los esposos no tenían antecedentes.

El OIJ decomisó lencería y otras vestimentas que usaban las mujeres para recibir a sus clientes. Foto: OIJ
El OIJ decomisó lencería y otras vestimentas que usaban las mujeres para recibir a sus clientes. Foto: OIJ
El hombre de apellidos Chaves Obando, de 34 años le ordenaba a las mujeres cobrar ¢30 mil por hora. Foto: OIJ
El hombre de apellidos Chaves Obando, de 34 años le ordenaba a las mujeres cobrar ¢30 mil por hora. Foto: OIJ