Por: Alejandra Portuguez Morales.  Hace 6 días

La plata fácil y las mujeres arrastraron al mundo del narcotráfico a Carlos Fernández Redondo, quien cuenta que para ese entonces también creía que jugaba de malo.

Carlos, de 28 años, aún recuerda las palabras de su papá en las que le insistía que nada bueno dejaba ese mundo.

"Mi papá me dijo, 'las drogas solo llevan a la cárcel, a un hospital o al cementerio', nunca le hice caso porque las personas te pueden hablar y hablar, pero uno no escucha esos consejos, les pone atención hasta cuando uno decide salirse", aseguró Macho, como le dicen sus conocidos.

Carlos Fernández Redondo, de 28 años, perdió la movilidad de las piernas luego de sobrevivir a siete balazos. Fotos: Cortesía para LT
Carlos Fernández Redondo, de 28 años, perdió la movilidad de las piernas luego de sobrevivir a siete balazos. Fotos: Cortesía para LT

Macho decidió dejar el grupo para el que trabajaba y aliarse con otros o bien vender drogas solo, y fue ahí cuando se topó cara a cara con la muerte, le metieron siete balazos y se cumplió la profecía de su papá... fue a dar al hospital y casi al cementerio.

Carlos asegura que lo andaban buscando y le decían que lo querían matar, esas amenazas por poco se convierten en realidad la noche del domingo 22 de febrero del 2015, en un bar en San Rafael de Cartago.

"Ese día andaba solo, estuve en el bar tomando, pero entraron una personas, me pegaron unos botellazos en la cara y cuando salí a la calle me dispararon", explicó el muchacho.

"Por andar de mal portado me atacaron, ahora valoro más mi vida", Carlos Fernández, sobreviviente.
Una segunda oportunidad

Dos de las balas le entraron por la espalda, una de estas se quedó en la columna, afectándole la movilidad de las piernas, otra le perforó los pulmones, le afectó las costillas, también fue herido en la ingle derecha y la mano izquierda.

"Sabía que me andaban buscando, mi pensar era que me mataron, pero jamás creí que iba a quedar en esta situación", mencionó.

Macho estuvo internado dos meses en el hospital Calderón Guardia, luego lo pasaron al Cenare un mes y estuvo nueve meses recuperándose en la casa, tiempo en el que se le hicieron úlceras por estar acostado.

"Del ataque no me acuerdo mucho, cuando desperté en el Hospital Calderón Guardia pensé que había tenido un pleito, pero un doctor me dijo que me habían disparado en siete ocasiones, pasé un proceso de recuperación muy largo y aún sigo luchando por estar bien", expresó el sobreviviente.

"Nunca fui consumidor, solo las vendía y por eso me buscaban porque sabían que no me las iba a fumar", dijo.

Carlos Fernández Redondo (centro) estudia a distancia y disfruta su etapa de jugador de baloncesto. Fotos: Cortesía para LT
Carlos Fernández Redondo (centro) estudia a distancia y disfruta su etapa de jugador de baloncesto. Fotos: Cortesía para LT

El sobrevivir lo llevó a valorar lo que tenía, cambió por completo, dejó el mundo de las ventas ilícitas, se acercó a una iglesia Católica y sueña con terminar su bachillerato de secundaria.

Durante la recuperación conoció a una muchacha que lo motivó a formar parte del equipo de baloncesto de Cartago, y actualmente es preseleccionado nacional en el deporte de los aros.

"Creo que mi existencia es un milagro, ha sido difícil, pero todos los días me encomiendo a Dios y le pido mantenerme fuerte para no caer en la vida fácil", expresó.

Una bala sigue en la columna del sobreviviente.
"Le di mala vida a mi mamá"

Macho, recuerda que su mamá, doña Flor, fue la primera que estuvo pendiente de su recuperación.

"Mi mamá me dijo que me fuera a vivir con ella, fue quien estuvo pendiente de mi recuperación, la que me curaba las llagas, ella a pesar de todo el dolor que le causé siempre estuvo pendiente de mí y mis hermanos", manifestó con tristeza.

Mencionó que sus malos pasos los comenzó desde los 16 años y por eso no pudo terminar el colegio.

"No sé si es que uno está muy joven y toma malas decisiones, escoge malas amistades. Me arrepiento de todo lo que hice y dejé por irme por la vía fácil. Le di mala vida a mi mamá, ella sufrió mucho por mis malos pasos", dijo dolido.

Los siete balazos lo dejaron un año postrado en la cama, durante ese tiempo la que lo cuidó fue su mamá, que le sanaba las heridas. Fotos: Cortesía para LT
Los siete balazos lo dejaron un año postrado en la cama, durante ese tiempo la que lo cuidó fue su mamá, que le sanaba las heridas. Fotos: Cortesía para LT

La mamá de Macho murió de cáncer en la piel el año pasado y él afirma que parte de la enfermedad se la ocasionaba todo el estrés que le generaron él y su hermano, situación de la cual se arrepiente.

"A los jóvenes les digo que sigan adelante estudiando, que traten de buscar el camino correcto, porque a veces las segundas oportunidades no llegan", Carlos Fernández, sobreviviente.

Los agresores de Macho no han sido detenidos, pero a él eso no le interesa, ahora disfruta su vida con sus seres queridos y amigos de baloncesto.