Keyna Calderón.8 diciembre, 2017

El exportero del Cartaginés Rodolfo Álvarez Chacón, más conocido como Bobby, es un verdadero luchador.

Este valiente se retiró de las canchas de primera división en 1985 y tiempo después ha tenido que sacar todas sus fuerzas para enfrentar la diabetes que padece y las secuelas de varios accidentes que le han complicado su enfermedad.

La mala racha empezó en el 2011, cuando a Bobby se le hicieron unas hernias, por lo que tuvo que cambiar por completo su estilo de vida.

El exjugador ya camina con la prótesis. Foto: Keyna Calderón.
El exjugador ya camina con la prótesis. Foto: Keyna Calderón.

Don Rodolfo consiguió un trabajo como chofer en el Ministerio de Hacienda, en el que no tenía que hacer mayor esfuerzo; sin embargo, ese año tuvo un accidente laboral, en un viaje que hizo a la frontera con Panamá.

El exjugador se metió una estaca en el pie izquierdo y eso lo mantuvo con una molestia en el dedo gordo durante dos días, hasta que vio que tenía una astilla incrustada en el zapato y eso era lo que le causaba dolor.

Pese a la herida que tenía, don Rodolfo manejó de regreso a San José. Una vez en la oficina lo mandaron al INS, ahí lo internaron y le amputaron el dedo.

“La herida no sanaba y no sanaba y me sangraba mucho. Al hacerme unas radiografías vieron que dos huesos estaban chocando y eso era lo que provocaba el sangrado.

“Todo eso causó que se gangrenara el dedo que estaba a la par del gordo. Los doctores me dijeron que tenían que amputarme el pie, pero yo me negué, porque recordaba a mi mamá que años atrás había perdido las piernas por la diabetes y yo no quería que me pasara lo mismo”, recordó Bobby.

Los doctores del INS mandaron el exportero para el hospital de Cartago, ahí le amputaron el segundo dedo y le hicieron una curación en una especie de hueco que se le había hecho debajo de ese mismo pie.

Amputación lo golpeó.

La pérdida de los dos dedos le causó mucho dolor al exfutbolista, mentalmente se sentía muy golpeado y también sufrió lesiones físicas, ya que tuvo pérdida de equilibrio y eso le ocasionaba que se cayera con mucha frecuencia.

Por el esfuerzo que hacía para caminar renqueaba y se le hizo un desgaste en la rodilla izquierda.

El exportero tiene un hijo que también se llama Bobby Álvarez y fue portero en primera división. Foto: Grupo Nación.
El exportero tiene un hijo que también se llama Bobby Álvarez y fue portero en primera división. Foto: Grupo Nación.

Hace casi dos años, Álvarez sufrió una tremenda caída cuando iba entrando a la casa. Él venía de comprar el pan para desayunar y se tropezó. Se golpeó muy fuerte tres dedos del pie derecho y tuvo que ir al hospital.

“Los doctores me dijeron que tenía los dedos quebrados y me dieron cita para 27 días después, pero era tanto el dolor que tuve que volver al hospital. Fue una situación tremenda, porque luego de un montón de días vieron que el daño principal lo tenía en el tobillo.

“Después me hicieron una placas y me dijeron que si no me operaban de inmediato me daban solo 20 días de vida, ya que tenía una infección interna muy fuerte. Me hicieron tres lavados quirúrgicos, pero aún así me llevaron al quirófano para amputarme, supuestamente, los tres dedos”, relató.

Duro momento.

En la nueva operación Bobby estaba anestesiado de la cintura para abajo y en determinado momento vio caer la pierna derecha al suelo, fue la situación más dura de su vida.

“Solo pensaba que mis días de futbolista en primera división y en la persona activa que yo era, y que a partir de ahora iba a estar para siempre en una silla de ruedas, me deprimí muchísimo”, contó Álvarez.

Bobby Álvarez empezó a jugar cuando estaba por cumplir los 17 años. El equipo de sus amores fue el Cartaginés, ahí jugó 13 años y tuvo la oportunidad de ser seleccionado mayor, sub-23 y seleccionado preolímpico. Rodolfo se retiró de las canchas en 1985.

El exdeportista asegura que los médicos son los únicos responsables de que él perdiera parte de la pierna derecha; sin embargo, nunca los demandó.

Bobby dice que el apoyo de la familia ha sido fundamental en su recuperación. Foto: Keyna Calderón.
Bobby dice que el apoyo de la familia ha sido fundamental en su recuperación. Foto: Keyna Calderón.
Salir adelante

Rodolfo ha recibido terapia psicológica y también el apoyo de su familia y eso le ha permitido salir poco a poco de la depresión.

“El primer día que llegué a mi casa después de la amputación de la pierna me ayudaron a bañarme, ahora lo puedo hacer solo. Me modificaron el baño, le pusieron una agarradera y una silla, entre otras cosas.

“Ahora tengo una prótesis que compré con los fondos recaudados el año pasado en el Fello Meza por mis excompañeros; ya puedo caminar un poco mejor y hasta salgo con un grupo de fútbol que me invita a ver mejengas y me pone de entrenador, eso me motiva mucho”, contó el luchador.

Bobby dice además que trata siempre de mantenerse ocupado porque el no hacer nada y estar encerrado en la casa lo enferma.

“Aquí voy poco a poco, he vivido tiempos difíciles, pero con la ayuda de mi familia he ido superando todo lo feo”, argumentó el exportero.

La doctora Marisel Quirós, jefa de Endocrinología del Hospital Calderón Guardia,  hace las siguientes recomendaciones a los diabéticos.
Asistir al médico ante la aparición de cualquier herida, por pequeña que sea
Usar calzado cerrado, cómodo y de suela firme
Lavarse muy bien los pies todos los días y secarse con mucho cuidado
Nunca andar descalzo
Revisar  los pies todos los días usando un espejo
Tener cuidado de no quemarse cuando van a la playa si caminan sobre la arena