La familia de Edwin Sandoval Barrantes, de 38 años, está devastada.
Primero, tuvo que enfrentar su muerte, luego de ser apuñalado por la espalda en Bijagua de Upala y ahora, casi dos años después del ataque, sus seres queridos se enteraron de que el caso podría ser desestimado sin llegar a juicio.
Maikel Sandoval, hermano de Edwin, conversó con La Teja y aseguró que la familia cuestiona varios aspectos de la investigación. Afirma que su hermano no era un santo, pero rechaza que se le catalogara como un agresor de mujeres.
Según contó, Edwin, años atrás, cumplió una sentencia relacionada con la venta de drogas, pero su muerte no tuvo que ver con actividades relacionadas con las drogas.
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Edwin murió tras pedir ayuda
Edwin murió el sábado 7 de diciembre de 2024. Lo vieron corriendo y pidiendo ayuda antes de caer en la calle. Había recibido una puñalada por la espalda.
La principal sospechosa señalada por el OIJ fue una mujer, quien en ese momento mantenía una relación sentimental con Edwin.
La familia sostiene que la mujer habría alegado haber actuado en defensa propia.
Sin embargo, Maikel cuestiona esa versión y asegura que en el expediente encontraron elementos que, a criterio de la familia, no coinciden con lo ocurrido.
“Mi hermano no era una santa paloma, hizo muchas cosas, pero para los que estuvimos en su funeral ver que llegaron tres exparejas de él y que estuvieron llorándolo ahí, además de que mi hermano nunca tuvo una denuncia por agresión contra una de las parejas de él y que hoy salgan con el tema de que lo mataron por defensa personal, pues deja un hueco ahí”, expresó.
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Familia cuestiona la versión de la sospechosa
Maikel también afirma que, según lo que consta en el expediente, la mujer fue examinada después del homicidio y no presentaba lesiones que, según él, respaldaran un supuesto altercado físico.
Uno de los aspectos que la familia más cuestiona es la ubicación de la herida que sufrió Edwin.
“Mi hermano sufrió una puñalada en la espalda y ella dice que la tenía sujetada del cuello. ¿Cómo vas a pegarle una puñalada a una persona en la espalda si te tienen agarrado el cuello?”, cuestionó.
El hermano agregó que también considera que existe una diferencia física entre ambos que debería ser tomada en cuenta.
“Además, ella es de contextura pequeña y mi hermano era grande y robusto, los brazos ni siquiera te dan para llegar hasta ahí. Son cosas que uno no logra amarrar”, manifestó.
“Por desconocimiento se nos está yendo el caso de las manos”
Maikel afirma que, por dificultades económicas, no contrataron a un abogado para darle seguimiento al proceso.
Según explicó, un conocido intentó ayudarlos, pero cuando lograron conocer el estado del expediente, este ya había sido remitido para solicitar su desestimación.
En el expediente, según la familia, también se cuestionaría la forma en que fue incorporada parte de la prueba y se señala que investigadores del OIJ no estuvieron presentes en determinadas diligencias.
“Entonces los investigadores más bien tenían que ser testigos para que la prueba sí tuviera valor”, reclamó Maikel.
El hermano señala que durante este tiempo la familia intentó obtener información directamente de la Fiscalía, pero que las comunicaciones, principalmente, se hicieron con los padres de Edwin, quienes son adultos mayores.
“Cuando mi papá se pone a hablar de este caso, él no puede razonar, él se pierde, tiembla, no se puede comunicar de una forma clara. Igual pasa con mi mamá”, relató.
Según el familiar, en varias ocasiones sus padres acudieron a solicitar información acompañados por sus hijos, pero únicamente a ellos se les permitió ingresar y recibir información sobre el expediente.
Piden una oportunidad para que las pruebas sean valoradas
“Nosotros primero, por la parte económica, nunca presentamos una querella. En segundo lugar, nunca nos asesoraron o nos dieron la información. Nosotros desconocemos todo el tecnicismo legal de estos casos; entonces, por desconocimiento se nos está yendo el caso de las manos”, expresó.
Dos años después de la muerte de Edwin, su familia asegura que lo que busca no es negar los errores que él pudo haber cometido en vida, sino que se determine judicialmente qué ocurrió aquella noche en Bijagua y quién tuvo responsabilidad en su muerte.
La Teja preguntó a la Fiscalía por este caso y lo de reclama la familia, pero al cierre de esta nota no habían respondido.



