Silvia Coto.18 abril
Luis Fernando era un joven que se proponía siempre a cumplir con sus metas. En la foto aparece con su mamá María Rosa. Foto: Cortesía de la familia.
Luis Fernando era un joven que se proponía siempre a cumplir con sus metas. En la foto aparece con su mamá María Rosa. Foto: Cortesía de la familia.

“Estamos resentidos con el mar, nos arrebató lo que más amábamos y ya no tenemos la ilusión de ir a la playa, ya no nos metemos al mar”, dijo con tristeza Zoraida Jiménez, hermana del profesor Luis Fernando Jiménez Naranjo, quien murió ahogado Limón hace más de tres años.

Luis, de 26 años, falleció el 17 de diciembre del 2015 cuando pescaba junto a unos amigos en la boca del río Sixaola.

Él era profesor de Estudios Sociales y Cívica en Sixaola de Talamanca y sus alumnos le tenían muchísimo cariño. Además, el 2016 sería un año muy especial para Luis porque tenía planeado casarse con su novia.

Para sus amigos Luis era un gran nadador. Foto: Archivo LT
Para sus amigos Luis era un gran nadador. Foto: Archivo LT
“No hay un solo día que no pensemos en mi hermano, era una persona muy especial”, dijo Zoraida Jiménez, hermana.

Su familia, pero sobre todo su mamá doña María Rosa, siempre lo esperaban con gran ilusión cada vez que avisaba que iría a visitarlos a Volcán de Buenos Aires, en Puntarenas, de donde era oriundo.

Doña Zoraida, asegura que la muerte de su hermano es como tener una lanza en el corazón, un dolor que día a día vive con ellos, ya que no hay un solo momento en que no lo piensen.

Luis había salido a vacaciones y les dijo a sus papás, doña María y Rafael, que iría a pescar con sus amigos, otros profesores.

“Es muy duro pasar por el cementerio y saber que los restos de mi hermano están ahí y no poder volver a abrazarlo”, dijo Zoraida Jiménez, hermana.
Los amigos del profesor lucharon por salvarlo, uno de ellos nadó un kilómetro hasta la orilla. Foto: Ronny Jaén / Archivo
Los amigos del profesor lucharon por salvarlo, uno de ellos nadó un kilómetro hasta la orilla. Foto: Ronny Jaén / Archivo

“Mi papá le dijo a mi hermano: Machillo... huevón... no vayas a la playa porque es muy peligroso y mi hermano en ese momento le respondió: ‘pero si me muero será haciendo lo que me gusta'", recordó Jiménez.

Ese trágico día, Luis Fernando se montó a un bote con sus compas y jalaron a la desembocadura del río Sixaola, en el límite entre el Caribe y Panamá, pero luego decidieron ir mar adentro.

A las 11:31 de la mañana, el motor del bote falló, una ola lo volcó y todos cayeron al agua, Luis sabía nadar muy bien, pero algo salió mal. En aquel momento sus amigos le contaron a La Teja que posiblemente se golpeó la cabeza al caer del bote y no pudo nadar.

El agua empezó a llevarse al profesor, por lo que uno de sus amigos nadó para sujetarlo. Después de nadar durante casi un kilómetro, llevaron al profesor a la orilla donde le dieron maniobras de resucitación, pero nada funcionó, Luis falleció.

La noticia golpeó a los vecinos de Sixaola, ya que Jiménez era profe en dos colegios de la comunidad.

“Un compañero llamó a uno de mis hermanos para avisarle. Hoy, tiempo después de lo sucedido no le puedo explicar el dolor que sentimos en ese momento, y que aún sentimos. Nosotros nunca habíamos pasado por algo así, tan inesperado, por lo que mi mamá todos los días llora por mi hermano, como si fuera el primer día”, comentó Zoraida.

La hermana asegura que es durísimo para ella cada vez que pasa por el cementerio de Volcán de Buenos Aires, que queda cerca de la casa de su mamá, porque sabe que su hermano está ahí y no puede abrazarlo, tocarlo ni hablar con él.

“Mi hermano murió un 17 y para nosotros ese es un número terrible, nos marcó para siempre. Yo cumplo años el 17 de marzo y siempre relacionó mi fecha con la de su muerte y me siento fatal”, dijo la hermana.

Según Zoraida, ellos quisieran que nadie más muera ahogado, por lo que le piden a la gente que tenga precaución pues ellos no le desean este dolor a nadie.

Recuadro: El Instituto Costarricense de Turismo (ICT), el Centro de Investigación en Ciencias del Mar y Limnología (Cimar) y la Cruz Roja lanzaron una campaña preventiva para evitar que más personas mueran ahogadas pues en el 2018 fallecieron 129 personas. El Cimar actualizó la aplicación Mio-Cimar creada en el 2015, en la que ahora se le permite a los turistas ver el pronóstico de las mareas y el oleaje de las playas que deseen visitar hasta con siete días de anticipación.

Cuando llegué a una playa, río, o a piscina no tenga vergüenza de preguntar a qué peligros se expone, ya que los lugareños son su mejor fuente de información.