Silvia Coto.2 noviembre, 2020

Los familiares del taxista Jorge Arburola Rojas aseguran que se sienten muy tristes por tener que esperar más de ocho años para que los sospechosos del asesinato de su hermano enfrenten a la justicia.

La muerte de don Jorge acabó con la paz de su familia. Foto: Archivo LT
La muerte de don Jorge acabó con la paz de su familia. Foto: Archivo LT

El crimen de don Jorge, de 54 años, estremeció la comunidad de Tirrases de Curridabat (a 150 metros de las torres del ICE en el barrio Miravalles) el 5 de febrero del 2012.

Según nos contó su hermano, Alejandro Arburola, ese día Jorge fue a dejar a una clienta a la casa y decidió esperar a que ella entrara a la casa. El quedó un poco atrás y al ver que se acercaban varios tipos sospechosos pasó frente a ellos para que se dieran cuenta que los había visto, pero le dispararon tres veces por la espalda.

El miembro de la fuerza roja perdió el control del carro y se fue a un guindo. Los sujetos no le quitaron ninguna de sus pertenencias ni a él ni a la mujer.

“Fue la noche más dura para mi mamá, y una pesadilla para nosotros sus hermanos, Jorge era el cuarto de 11 hermanos, era el preferido de mi madre”, dijo el familiar

Jorge Arburola Rojas tenía 54 años. Foto: Cortesía
Jorge Arburola Rojas tenía 54 años. Foto: Cortesía

Don Alejandro asegura que la investigación del OIJ fue muy rápida y eficiente, pues pronto dieron con los dos sospechosos. Además una persona que iba con los sospechosos (catalogado como el testigo de la “corona”) declaró lo que sucedió y a cambio no figuró como imputado.

Lo sorprendente es que pese a que Ministerio Público tenía todas las pruebas, tan solo unos meses después del homicidio, para solicitar llevar a juicio a los responsables, tardaran siete años para notificar a la familia del taxista de que se iba a realizar la audiencia para elevar el caso a juicio.

3 balazos recibió el hombre

Lo peor vino después, ya que a la primera audiencia tan solo se presentó uno de los imputados.

El hermano, quien también es abogado, aseguró que después hicieron otra audiencia y otra vez solo llegó un imputado. En otra solo llegó el abogado de uno de los sospechosos, y a la siguiente no llegó ninguno, por lo que giraron una orden de captura contra los sospechosos.

“A los días ellos aparecieron y ofrecieron un domicilio fijo y les quitaron la orden de apremio, pero la justicia debe ser pronta y cumplida. He visto casos que se resuelven más rápido”, dijo el abogado.

Arburola aseguró que el 15 de setiembre pasado los citaron a juicio y una hora después de estar esperando les dijeron que no aparecieron los imputados.

El caso se tramita en los tribunales de Goicoechea. Foto: Rafael Pacheco
El caso se tramita en los tribunales de Goicoechea. Foto: Rafael Pacheco

“Ese día me sentí demasiado mal, hablé con el fiscal porque a uno le da miedo que sigan atrasando el debate hasta que un día nos digan que prescribió. Sentimos que ha sido un puro baile, eso de que los imputados registren un domicilio solo sirve para atrasar los casos al no estar en prisión preventiva”, dijo.

Los que más les ha dolido a los hermanos del taxista es que su madre doña Edith murió el 18 de febrero de este año esperando que la justicia le cumpliera.

“Duele ver que las familias de las víctimas tengamos no solo que vivir con el dolor sino lidiar con la justicia para que se haga un juicio tantos años después”, dijo Alejandro Arburola, hermano del fallecido

“Para mi mamá fue durísimo porque a ella le mataron a su papá y al asesino nunca lo condenaron y casi que volvió a revivir lo mismo con mi hermano. Ella antes de lo que pasó era una señora sana, pero tras la muerte de Jorge se le acabó la vida, a ella le dio un derrame cerebral y creemos que fue a raíz de todo esto tan doloroso.

“Estas situaciones lo que hacen es que uno piensa que la víctima no importa, es demasiado el tiempo que llevamos esperando, no podemos cerrar este capítulo porque cada citación es una angustia”.

Lo que más le duele a esta familia es recordar que su mamá lloraba todos los días por Jorge.

“Ella era muy creyente y siempre le pedía a Dios justicia”, dijo.

Jorge estaba casado y tenía seis hijos. Había estado dedicado a “piratear” y tenía al momento del homicidio 10 días de manejar taxi.

La Teja consultó al Ministerio Público para saber en qué situación se encuentra el caso.

“De acuerdo con su consulta, la Fiscalía Adjunta del II Circuito Judicial de San José confirmó que esa causa se encuentra en el Tribunal Penal a la espera de que se señale un juicio. El caso tiene relación con dos personas de apellidos Fuentes Badilla y Fuentes Gómez. El primero había sido declarado rebelde, pues no se presentó al juicio, sin embargo, posteriormente se apersonó y actualizó su información, por lo que dicha declaratoria quedó sin efecto por parte del Tribunal Penal.

“Esta Fiscalía mencionó que la prescripción del caso se interrumpe cada vez que se programa un debate”, indicó la Fiscalía.

Sin embargo, todavía no hay una fecha para que se realice el juicio y su familia deberá seguir esperando en medio de la angustia y el dolor.