Adrían Galeano Calvo.24 abril, 2019
La pareja llegó a Miami en 1970 y eran padres de tres hijos. Foto El Nuevo Herald
La pareja llegó a Miami en 1970 y eran padres de tres hijos. Foto El Nuevo Herald

Durante 11 años un gringo estuvo huyendo de las autoridades luego de causar un trágico accidente en Estados Unidos, en el cual murió una pareja de abuelitos, pero sus “vacaciones” terminaron al ser detenido en Costa Rica, país que se había convertido en su segundo hogar.

Se trata de Henry De la Hoz, de 46 años, quien desde el 2008 era buscado a nivel internacional por las autoridades estadounidenses como responsable de las muertes de Victor y Olga Lisabeth, una pareja de pensionados de origen cubano.

La tranquila vida que De La Hoz llevaba en Jacó, Puntarenas, desde hace más de dos años llegó a su fin el pasado miércoles 20 de marzo, día en que fue detenido por agentes del OIJ de la oficina de Interpol.

“Efectivamente el señor Henry De La Hoz se encontraba escondido en el país de forma ilegal, pues no registraba ningún ingreso formal. Además, contaba con una orden de captura internacional y notificación roja en Interpol por el delito de homicidio culposo”, confirmó la oficina de prensa del OIJ.

Según trascendió, las autoridades ticas se enteraron de la presencia del gringo en Puntarenas desde el 2016, por lo que iniciaron un trabajo de inteligencia con el cual lograron pescar a Henry.

El OIJ indicó que De la Hoz fue deportado del país el pasado miércoles 17 de abril, cuando un grupo del alguaciles gringos llegaron a Costa Rica para llevarlo de regreso a Miami, Florida, donde deberá hacerle frente a una condena de 12 años de cárcel.

“Yo nunca perdí las esperanzas, iba a dedicar el resto de mi vida a buscarlo” dijo Víctor Lisabet, hijo de la pareja, al medio El Nuevo Herald
Imprudencia al volante
Henry De La Hoz deberá cumplir una condena de 12 años que le fue impuesta en el 2008. Foto El Nuevo Herald
Henry De La Hoz deberá cumplir una condena de 12 años que le fue impuesta en el 2008. Foto El Nuevo Herald

De acuerdo con el medio estadounidense El Nuevo Herald, los hechos por los cuales De La Hoz era buscado ocurrieron el 20 de abril del 2013, en una carretera al sur de Miami.

Ese día la pareja de abuelitos viajaba en un vehículo junto a otras personas para participar en la misa del Domingo de Resurrección; sin embargo, no pudieron llegar a su destino porque fueron chocados por el carro que manejaba De La Hoz, quien había dado una vuelta en "U".

La noche anterior al accidente, Henry estuvo bebiendo licor en un bar y luego se quedó dormido en su carro, cuando se despertó agarró su automóvil y provocó la tragedia. La prueba de alcohol en su contra fue contundente.

El caso contra De la Hoz se alargó debido a cambios de fiscales y jueces, pero el 8 de setiembre de 2008 el hombre decidió declararse culpable por la muerte de los abuelitos.

Según el medio estadounidense, un juez le dio una semana para que pusiera todos sus asuntos en orden, pero el gringo aprovechó ese tiempo para huir del país.

Como el imprudente ya había firmado un acuerdo de culpabilidad, el juez lo condenó en ausencia a 12 años de cárcel y de una vez giró una orden de captura internacional en su contra.

De constructor a tatuador

Como ingresó de forma ilegal al país, las autoridades no tienen el dato exacto de cuanto tiempo estuvo viviendo De la Hoz en Tiquicia; sin embargo, sí lograron determinar que el hombre decidió iniciar una nueva vida en la Perla del Pacífico.

Trascendió que el gringo empezó a ganarse la vida haciendo trabajos de construcción en distintos puntos de Puntarenas. En esa provincia también conoció a una mujer de la cual se enamoró y con la que tuvo un hijo que actualmente tiene 10 meses.

Según El Nuevo Herald, las autoridades estadounidenses en sus investigación revelaron que De la Hoz dejó las construcciones para estudiar artes marciales brasileñas.

“También ayudó a fundar Pura Vida Fighting for Kids, una fundación que ayuda a niños pobres a aprender artes marciales”, cita una publicación hecha por el medio.

Antes de ser detenido por el OIJ se supo que el norteamericano estaba empezando a trabajar como tatuador en Puntarenas.