José Efraín Agüero Salazar, de 64 años, tenía una ilusión cada vez más cercana: pensionarse, dejar atrás las obligaciones laborales y disfrutar de más tiempo libre.
Entre sus planes estaba viajar a Quepos, donde vive su mamá, para compartir con ella y descansar después de tantos años de trabajo.
Sin embargo, esos sueños fueron destruidos luego de que este hombre, quien trabajaba como guarda de seguridad, fue asesinado la noche del martes 6 de octubre anterior, mientras laboraba en el Ebáis de Concepción de Alajuelita.
Su hermana Irene Agüero contó a La Teja que Efraín estaba muy cerca de alcanzar la jubilación. Según explicó, ya tenía todas las cuotas necesarias y calculaba que le faltaban unos cinco o seis meses para pensionarse.
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Para él, la pensión significaba la oportunidad de disfrutar una etapa diferente de su vida, con menos responsabilidades y más tiempo para compartir con sus seres queridos.
Era el mayor de 10 hermanos
Efraín también ocupaba un lugar importante dentro de su familia, era el mayor de los hermanos.
“Él era el hermano mayor de 10 que somos, siempre fue un hombre atento, eran los ojos de mi cuñada, la esposa de él, quien dependía de él en un 100% y él era hasta sus ojos porque mi cuñada ha perdido mucha la visión”, manifestó Irene.
El homicidio ocurrió la noche del martes 6 de octubre frente al Ebáis de Concepción de Alajuelita, donde José Efraín trabajaba como guarda de seguridad. En el mismo ataque murió otro hombre que, en apariencia, era el objetivo de los gatilleros que viajaban en motocicleta. Agüero habría quedado en medio de la balacera mientras cumplía con sus labores.

