Rocío Sandí.14 septiembre
Núñez fue detenido por la Fuerza Pública mientras trataba de huír hacia Nicaragua. Foto: MSP.
Núñez fue detenido por la Fuerza Pública mientras trataba de huír hacia Nicaragua. Foto: MSP.

A un guarda, de apellidos Núñez Rubí, lo condenaron este viernes a 30 años de cárcel por la muerte de las nicaragüenses María Elena Centeno Rugama, de 31 años; y Meli Moreira Castillo, de 46. Ellas eran amigas y se dedicaban a la prostitución.

El sujeto aprovechó que las dos mujeres con las que salió estaban drogadas para someterlas, amarrarlas y asesinarlas. El ataque mortal ocurrió el 4 de agosto del 2016, en una cuartería del barrio Chino, en el puro centro de San José.

Según informó la Fiscalía, a Núñez lo hallaron culpable de dos delitos de homicidio y uno de hurto, ya que después de matarlas les sustrajo un celular a las mujeres asesinadas. Ese teléfono lo encontró la Policía dos días después de los crímenes dentro de una casa que Núñez alquilaba.

En el juicio quedó demostrado que la noche de los asesinatos, Nuñez salió de un bar en el centro de Chepe en compañía de María Elena y Meli, quienes se subieron a un taxi para ir a la cuartería.

El administrador del comercio contó que los tres entraron a eso de las 2 a. m. y se registraron con normalidad.

A las 6 a. m. de ese día, el hombre salió solo y se fue. A las 9:30 a. m., el administrador se extrañó de que las mujeres aún no salían y decidió tocar la puerta de su habitación, pero como no tuvo respuesta, entró al cuarto y halló los cadáveres.

Los cuerpos estaban desnudos debajo de una cama. Las víctimas tenían las manos amarradas; una estaba boca arriba y la otra boca abajo.

Los cadáveres fueron descubiertos por el administrador de la cuartería. Foto: Grupo Nación.
Los cadáveres fueron descubiertos por el administrador de la cuartería. Foto: Grupo Nación.

La Policía Judicial detalló que Meli murió asfixiada con una cortina del baño, mientras que a María Elena, Núñez la estranguló con las manos.

El Ministerio Público detalló que como las mujeres se encontraban bajo los efectos de las drogas, estaban vulnerables y no pudieron defenderse de la salvajada.

Trató de escapar

El sospechoso estuvo en fuga durante un día, pero el viernes 5 de agosto del 2016, oficiales de la Fuerza Pública lo atraparon en San Antonio de Pavones, en Los Chiles.

El asesino se movilizaba en un taxi pirata y se disponía a cruzar la frontera hacia Nicaragua, su país de origen, con el fin de evadir a la justicia.

Un día después del arresto, la Policía Judicial allanó la vivienda en la que Nuñez vivía con varios compas de trabajo, en Concepción de Alajuelita. Ahí decomisaron varias prendas y el celular de las víctimas.

El homicida no tenía antecedentes penales en Costa Rica y pese a que estaba en condición ilegal, había sido contratado por una empresa de seguridad.

La Fiscalía detalló, por medio de un correo electrónico, que en la investigación no se estableció cuál fue el móvil por el cual Núñez acabó con la vida de las dos mujeres.