Daniela Salas fue una de las últimas personas en ver con vida a su madre, Lilliam Salazar Carranza, la mujer cuyo caso conmociona a La Fortuna de San Carlos y que ahora es investigado como un aparente femicidio.
Madre e hija habían acordado verse el martes 16 de junio para que Daniela la llevara a trabajar a un hotel donde laboraba en el área de pastelería.
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Sin embargo, cuando llegó a buscarla, algo no estaba bien, a la mamá se le había dañado el celular y no tenía cómo comunicarse con ella.
“Abrí la casa porque llevaba las llaves, pero ella no estaba. Pensamos que ella se fue a trabajar porque siempre fue responsable con el trabajo”, recordó Daniela.
En un principio, la familia creyó que Lilliam había salido temprano o que se encontraba ocupada con sus labores. Sin embargo, las sospechas comenzaron a crecer cuando tampoco llegó a una visita familiar que tenía programada para esa tarde.
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“Ella había quedado con una tía mía, que iban a irse para donde mi abuelita a las cuatro que ella salía del trabajo”, explicó la hija.
Los familiares, incluso, pensaron que Lilliam podía estar realizando horas extra, por lo que decidieron esperar varias horas antes de alarmarse. La incertidumbre terminó cerca de las 7 p.m., cuando una de las hijas decidió llamar al jefe de la mujer.
“Mi hermana llama al jefe de ella y le pregunta, y ya le dice que no llegó a trabajar y ella nunca faltaba”, recordó Daniela.
Fue en ese momento cuando comprendieron que algo grave podía haber ocurrido y decidieron denunciar la desaparición ante el OIJ.
Daniela también confirmó que conocía al principal sospechoso del caso, un hombre de apellido Arias, ya que mantenía una relación sentimental con su madre.
Según contó, Lilliam había enfrentado situaciones de violencia doméstica con este sujeto.
Las hijas intentaron comunicarse con él en repetidas ocasiones, pero no respondió las llamadas. Posteriormente les indicó que pensaba que Lilliam se encontraba en casa de alguna de ellas.
Daniela quiere recordar a su madre como una mujer solidaria y trabajadora.
“Ella era cocinera, siempre le ayudaba a todas las personas que podía ayudarle”, expresó.
El cuerpo de Lilliam apareció la mañana de este viernes 19 de junio, cerca del río La Habana, casi al frente de donde vivía en El Tanque de La Fortuna.
Ahora, además de enfrentar el dolor por la pérdida, la familia solicita colaboración para darle sepultura a Lilliam. Las personas que deseen ayudar pueden realizar un Sinpe Móvil al 6085-6508 a nombre de Daniela Salas.



