Cuando José Hernández le dijeron que no le podían salvar la pierna, lo primero que le dijo al doctor fue: “arránqueme esto para ver cuánto duro en sanarme”.
Este valiente vecino de Moravia perdió su pierna izquierda después de chocar, en moto, contra otra bicha el 19 de marzo del 2016.
Pese a que cualquiera se desboronaría si le dicen que le van a amputar alguna extremidad, él tomó una actitud positiva que, al día de hoy, le ha funcionado tanto que asegura que su vida mejoró después de ese accidente.
“Ha sido un proceso en el que estar de la mano de Dios ha permitido que todo sea más fácil”, contó Hernández, quien agregó que el día del bombazo, iba para la casa.
“Un muchacho venía en una moto de las de practicar enduro, que son para andar en la montaña, venía como a doscientos kilómetros por hora, yo nunca lo vi hasta que chocó contra mi pierna, yo salí volando unos treinta metros y la moto pegó contra un poste, se me salió la tibia, el peroné y el fémur.
"Yo estaba en shock, pero no perdí la conciencia y eso que me golpee la sien, pero andaba bien puesto el casco”, dijo el joven.
José, quien se dedica a producir comerciales, asegura que algunas cosas de lo que le pasó después del golpe no las recuerda.
El hombre llegó al hospital y el médico le dijo que tenía que firmar para que le cortaran la pierna, él lo hizo, pero se arrepintió y aunque el doctor le dijo que iban a tratar de salvarla, fue imposible.
El joven tuvo que esperar un año para cicatrizar y otro año más para recibir una prótesis.
“En el tiempo de recuperación no me quedé en la casa, la vida me quitó una pierna, no las ganas de vivir, perdí una pierna pero gané mucho, hoy camino, bailo salsa y doy gracias por todo, yo en el tiempo de recuperación no quería ver tristes a mis papás y por eso me motivé mucho, no puedo decir que no he pasado por momentos duros o difíciles, pero vivo a gusto y a plenitud, la única diferencia es que ahora duro más para hacer las cosas, porque tengo que ponerme y quitarme la prótesis”, contó el valiente hombre.
José asegura que recibió un chuzo de prótesis que le pusieron en la Ortopédica Cartaginesa, donde lo han apoyado mucho. Además, el amor de sus papás y familia ha sido incondicional, sobre todo el de doña María Eugenia, su mamá de crianza, que le ha dado su amor y lo ha impulsado siempre a seguir adelante.
“Con el apoyo de ellos, para el tipo de accidente que sufrí, fue como un raspón”, dijo.
Hernández asegura que él antes del accidente hasta cronometraba cuánto tardaba en llegar del trabajo a la casa en la moto. Inclusive, se sentaba a ver las noticias con su papá y no podían entender cómo si la calle es tan grande, chocaban dos motos.
“El principal problema que tenemos las personas es que pensamos que nunca nos va pasar a nosotros, es increíble ver tantas personas mutiladas en un país que no tiene ejército, pero si tenemos un guerra en carretera”.
Hernández es todo un ejemplo de superación, por eso fue seleccionado para la campaña que está haciendo el INS que se llama La prevención no es moda, es una forma de vivir, y que busca prevenir accidentes de tránsito como el que sufrió José.
“A mí no me dio depresión, no me dio tiempo de preguntarle a Dios por qué, sino para qué y aquí estoy, no me siento amputado”, dijo.