Las autoridades investigan si el aparente robo de una bicicleta habría sido el detonante del homicidio de un hombre, ocurrido en Tobosi de El Guarco, Cartago.
El Organismo de Investigación Judicial (OIJ) no ha podido identificar al fallecido.
Según la información que manejan, una de las principales líneas de investigación apunta a que el ahora fallecido presuntamente se habría llevado una bicicleta perteneciente a un joven de la comunidad.
LEA MÁS: Motociclista muere tras violenta colisión entre dos motos en Pital de San Carlos
De acuerdo con las pesquisas, el dueño de la bici habría perseguido al hombre y, por razones que ahora son materia de investigación, aparentemente lo agredió, causándole lesiones que le provocaron la muerte.
“Aparentemente entró a una vivienda y sustrajó una bicicleta, uno de los dueños de la casa se percata y lo siguen unos 800 metros, se da una riña resultando fallecido el sujeto que está sin identificar”, dijo el OIJ.
LEA MÁS: ¿Qué pasó dentro de la caseta? Hallan a un hombre sin vida y con múltiples golpes en Heredia
Las autoridades trabajan para esclarecer cómo se desarrollaron los hechos, determinar qué ocurrió durante la persecución y establecer si existieron otras personas involucradas en la agresión.
El dueño de la bicicleta de apelido Alpizar de 26 años fue puesto a la orden de la Fiscalía.
La psicóloga María Ester Flores explicó que, en una persona sin antecedentes delictivos, una situación como el robo de una bicicleta puede desencadenar una respuesta impulsiva e instintiva. Señaló que, cuando la víctima siente que pierde un bien que representa esfuerzo, trabajo o su principal medio de transporte, experimenta emociones intensas como impotencia, humillación y frustración, lo que puede dar paso a la ira.
Según la especialista, durante esos momentos el organismo libera grandes cantidades de adrenalina y otras sustancias que afectan la capacidad de razonar. “La mente está absolutamente nublada”, indicó, por lo que la persona concentra toda su atención en recuperar lo que considera suyo, sin medir las posibles consecuencias de sus actos.
Flores añadió que, una vez que pasa ese estado de “trance” y disminuye la adrenalina, la persona suele tomar conciencia de lo ocurrido. Es entonces cuando aparecen sentimientos de culpa, remordimiento, ansiedad y temor por las consecuencias legales y morales, especialmente si nunca había protagonizado un hecho violento.
La psicóloga enfatizó que, aunque estas reacciones pueden tener una explicación desde el punto de vista emocional, no justifican la violencia. Advirtió que responder con ira o tomar la justicia por mano propia puede terminar en una tragedia, por lo que hizo un llamado a fortalecer el control de las emociones y buscar alternativas distintas a la agresión para resolver los conflictos.

