Silvia Coto.13 noviembre
Ana asegura que ha logrado mucho en estos seis años y no deja de luchar. Foto: S.Coto
Ana asegura que ha logrado mucho en estos seis años y no deja de luchar. Foto: S.Coto

Ana Bernardino Chaverri sobrevivió después de ser atropellada por el tren, dramático percance en el cual perdió su pierna.

Después de duras pruebas, hace dos meses y medio terminó por aceptar lo que le pasó y entró, de forma positiva, en una nueva etapa.

“Me puse a orar y le dije a Dios que ya, que me ayudara, que se lo entregaba a Él, porque esto es como un luto, no como perder a un ser humano pero si una parte de uno. Uno a veces busca la aceptación de los demás, pero más bien para empezar uno debe aceptarse", afirmó a luchadora a quien la vida le cambió el 7 de noviembre del 2013.

Por eso celebra su cumpleaños dos veces, el 15 de setiembre fecha en que nació y la fecha del accidente en que volvió a la vida, es decir, el pasado jueves festejó.

“Yo trabajaba en el Almacén Mauro, en La Sabana, ese día me quedé ayudando a mis compañeros, estaba lloviendo, había neblina y estaba muy oscuro, eran las 5:45 p.m., había más presa de lo normal porque estaban cerrados los puentes de los Hatillos por unas reparaciones.

"Había un tráfico regulando el paso, yo estaba parada en la esquina de la Contraloría para cruzar y del mismo trajín me dice el tráfico: ‘cruce, cruce’”, recordó la joven de 26 años.

Según Ana, por el despelote y la neblina, no vio el tren ni lo escuchó, había mucha bulla.

“Yo volví a ver para los dos lados y crucé, el tren no pitó, pero venía de la Mc Donald’s hacia Pavas, de hecho el tráfico me estaba apurando, yo pasé y ya no había nada que hacer, fue de inmediato, el tren me pegó y caí más adelante en los rieles, cuando me percato que estoy en los rieles meto el brazo y veo que viene el tren, bajo la cabeza y me empieza a pasar por encima, yo nada más veo los vagones pasándome por encima.

"Es algo que uno no puede creer, yo nada más le dije a Dios ‘hágase su voluntad’, ahí le pasa a uno la vida en microsegundos por el frente, escuchar ese retumbo es horrible”, narró Ana.

Cuando el tren frenó, recuerda que se arrastró para salirse de la línea. Todo el lado derecho del cuerpo le dolía sobre todo la mano que se la fracturó.

“Un muchacho se me tiró encima, era un cruzrojista que estaba libre. Yo le decía que estaba bien y él me decía que me quedara quieta, me empezó a hacer preguntas, yo le decía que ya no aguantaba, que no sabía qué era lo que me dolía, pero yo sentía que me estaba muriendo.

"Él me insistía: ‘muchacha cuántos años tiene’ y yo le decía. ‘pero ya le dije’, él no quería que me durmiera, yo no entendía ni que estaba pasando y no me hizo torniquete y la sangre salía y salía. Ya después él me contó que no me lo hizo porque se me podía hacer una trombosis”, dijo la vecina de Escazú.

Ana disfruta su oportunidad de vivir al máximo, en la foto está con su prima Jimena Abarca. Foto: S.Coto
Ana disfruta su oportunidad de vivir al máximo, en la foto está con su prima Jimena Abarca. Foto: S.Coto

Cuando la ambulancia llegó le pusieron tres dosis de morfina y la llevaron al Hospital San Juan de Dios.

“Cuando desperté era la 1:00 a.m., el doctor se me queda viendo y le dije: ‘¿mi pierna?’ En eso me quitó la sabana y me vi y dije gracias a Dios estoy viva, al día siguiente cuando me desperté y vi el techo pensé que eran las luces del tren y empece a gritar, ya luego me calmé”, recordó la sobreviviente.

La paciente fue trasladada al INS, donde estuvo durante un mes y después pasó un montón de tiempo en curaciones.

“Cuando estaba en el hospital una muchacha desconocida llegó hasta mi habitación y me dijo que ella tampoco tenía una pierna y que quería decirme que sí se podía salir adelante”, recordó Ana Bernardino.

“Cuando salí fue complicado, la accesibilidad a mi casa era difícil, había un bajillo y tenía que tener cuidado o rodaba”, comentó.

En el proceso de las curaciones se le infeccionó la pierna y aunque ella preguntaba, le decían que era normal hasta que una doctora observó al enfermero curarla y le dijo: “eso está infeccionado”.

“Me hicieron cultivos y tenía una bacteria que ya estaba avanzada, me internaron y me pusieron el antibiótico que combate la bacteria y empecé a dejar de respirar, escuché al doctor que dijo que ya me iba a dar un paro.

"Son momentos duros, sentía el corazón que se iba inflando, y mucho dolor pero lograron estabilizarme, me hicieron muchas curaciones pero luego agarré otra bacteria y estuve en cuidados intensivos.

"Me operaron varias veces, por lo mismo y le dije al doctor si tiene que cortar más hágalo ya no quiero seguir en esto, me operaron y gracias a Dios a la semana se me cerró”, recordó.

Después de las curaciones se enfrentó a las prótesis, pasó por cinco intentos y la doctora le dijo que iban a tratar una última vez.

“El de la ortopédica me dijo ‘yo no me voy a rendir, usted va salir caminando de aquí’ y trajeron una gente de México que me hizo la prótesis con escáner, en ese momento no se hacían así, le puse demasiadas ganas a lo de la prótesis aunque no le puedo decir que ya estoy al cien por ciento, incluso, esta semana me la vuelven a cambiar”, contó Ana.

Cuando la joven sabe de un accidente con el tren a se pone a llorar. Foto Jeffrey Zamora con fines ilustrativos
Cuando la joven sabe de un accidente con el tren a se pone a llorar. Foto Jeffrey Zamora con fines ilustrativos

Ana hoy trata de motivar a la gente, aunque ha tenido que enfrentar muchos retos aprendió a manejar carro, ha podido andar en bicicleta, y ahorita está en la "U" estudiando Ingeniería Industrial.

Ella confiesa que desde su casa se escucha cuando pasa el tren a Pavas y el sonido le da escalofríos, al año y medio de su accidente regresó al sitio del atropello.

“Veo seis años para atrás y he logrado mucho, me falta una pierna, pero tengo todo, soy afortunada de estar viva”, reflexionó.