Construir la casita que el huracán Julia le arrebató era el sueño de la mamá que murió atropellada el martes 20 de enero en la Ruta 27.
La víctima fue identificada por el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) como Karina Zeledón, de 37 años, una mujer nicaragüense, originaria de El Rama, en el Caribe Sur de Nicaragua.
Según sus familiares, Karina tenía una historia marcada por esfuerzo, sacrificio y sueños que quedaron inconclusos.
Zeledón iba camino a su trabajo en labores de limpieza, como lo hacía prácticamente todos los días desde que llegó a Costa Rica hace siete años.
“Mi hermana vino como venimos muchos, buscando una oportunidad. Nunca le tuvo miedo al trabajo, nunca se echó para atrás”, relató Ariel Díaz, hermano de la víctima.
Según el OIJ, Karina intentó cruzar la carretera cerca del peaje cuando fue atropellada por un microbús.
“La señora se encontraba en uno de los carriles y, al observar que un autobús pasaba, cruzó hacia otro carril sin percatarse de que venía un microbús que la impactó”, detallaron las autoridades.
Al conductor se le practicó la prueba de alcoholemia, la cual dio resultado negativo.
Los cuerpos de emergencia fueron alertados de inmediato, pero cuando llegaron a la escena ya no había nada que hacer. Karina murió en el sitio.
Para su familia, la noticia fue devastadora. La llamada que jamás imaginaron recibir llegó desde Costa Rica hasta Nicaragua, y fue la hija menor de Karina, de apenas 14 años, quien tuvo que dar el aviso de la tragedia.
“Eso es lo que más nos duele, que fuera su propia hija la que nos dijera que su mamá ya no estaba; es muy doloroso para todos”, expresó Ariel.
Karina vivía en Costa Rica junto con sus dos hijas, de 14 y 16 años, y un nieto de 3 años, quien, según sus allegados, era “el gran amor de su vida”. Todo lo que hacía, cada jornada extensa de trabajo, cada sacrificio, tenía un propósito claro: su familia.
“Ella trabajaba mucho porque tenía un sueño: volver a su tierra con algo propio”, contó su hermano.
Ese sueño empezó a tomar forma cuando Karina logró construir un solar en Nicaragua, donde comenzó a levantar una pequeña casa. Sin embargo, el huracán Julia, que golpeó el Caribe Sur el 9 de octubre de 2022, arrasó con lo que había construido.
“Ese huracán destruyó todo, se llevó el esfuerzo de años. Aun así, mi hermana no se rindió, dijo que iba a empezar de cero”, recordó Ariel.
Por esa razón, Karina no viajó a Nicaragua el año pasado. Decidió ahorrar cada colón posible con la esperanza de pasar toda la Semana Santa de este año junto a su familia, algo que le daba mucha ilusión.
“Hasta el último suspiro fue una mujer trabajadora y luchadora”, dijo su hermano.
Mujer sacrificada
El cuerpo de Karina fue repatriado a Nicaragua, donde su familia le dará santa sepultura en su tierra natal.
Sus hijas quedarán ahora al cuidado de sus dos tíos, únicos hermanos y familiares de la víctima, quienes asumirán la responsabilidad de protegerlas y continuar el legado de una madre que nunca dejó de luchar.
“Todos estamos muy dolidos y todavía no podemos creer lo que ocurrió; ahora debemos vivir con el dolor de su ausencia”, concluyó el hermano.
Karina será recordada por sus familiares como una mujer valiente, que nunca dudó en hacer todo esfuerzo y sacrificio por estar bien no solo ella, sino también las personas a las que amaba.



