El dolor de perder a su hijo es tan fuerte como el primer día para doña Maritza García. Cada día sin su muchacho representa una herida que sigue abierta y un recuerdo que no puede dejar atrás.
Su hijo, Judder Orlando Mejía, un joven de 21 años que desapareció el 12 de febrero de 2024, salió de su casa con la ilusión de encontrar una oportunidad para trabajar y ayudar a su mamá. Sin embargo, nunca regresó.
Después de años de esperar respuestas sobre el asesinato de su hijo, doña Maritza recibió una noticia que le devuelve un poco de esperanza: la Fiscalía presentó la acusación contra el sospechoso y solicitó que el caso vaya a una audiencia preliminar.
Esta se realizará el próximo 11 de noviembre para que un juez determine si existen elementos suficientes para que la causa sea elevada a juicio.
Para Maritza, quien sigue enfrentando el dolor de perder a su hijo de 21 años, el avance judicial representa mucho más que un trámite. Es la posibilidad de acercarse a una respuesta después de una espera que ha sido especialmente difícil para su familia.
“Yo me pongo muy mal, lo que me hizo ese hombre me duele mucho. Me enfermo mucho por el dolor que me toca enfrentar por la ausencia de mi hijo”, dijo.
La mamá aseguró que aunque para algunas personas el tiempo transcurrido podría parecer suficiente para superar la pérdida, para ella el dolor continúa presente.
“Ha sido y es difícil no tener a mi hijo con nosotros, mi hijo me sigue doliendo un montón. Hay gente que le dice a uno que ya ha pasado mucho tiempo, pero yo no puedo dejar de extrañarlo”, manifestó.
La tragedia también ha golpeado a sus otras hijas. Según contó Maritza, una de ellas ha enfrentado una fuerte depresión tras la muerte de su hermano y necesita medicamentos.
Pese a todo, la mujer mantiene la esperanza de que el proceso judicial avance y que el responsable de la muerte de su hijo enfrente las consecuencias.
“Mi hijo era un muchacho especial y ahora esperamos con mucha fe que ese hombre siga preso y pague por lo de mi hijo”, dijo.
Una audiencia que puede marcar la diferencia
El abogado Rogelio Ramírez, representante legal de Maritza, explicó que asumió el caso cuando la investigación de la Fiscalía ya llevaba cerca de dos años.
Ahora, la presentación de la acusación y la solicitud para que la causa avance a juicio representan un cambio importante en el proceso.
“Finalmente, la Fiscalía avanzó a un mejor paso y emitió una acusación en contra del imputado”, señaló.
El abogado destacó que existe coincidencia entre la representación de la víctima y el Ministerio Público en cuanto a la acusación formal y la petición de que el caso sea elevado a juicio.
Ramírez afirmó que considera que existen elementos probatorios suficientes para demostrar la responsabilidad del sospechoso, aunque será un tribunal el que deba valorar las pruebas y resolver el caso.
“Creemos tener suficiente evidencia y elementos probatorios para demostrar ante un tribunal que efectivamente el imputado fue el responsable de la muerte de Judder”, manifestó.
Ramírez asegura que incluso el hombre podría haber cometido asesinatos en serie.
El sospechoso de apellido Obando también fue condenado a 27 años de prisión por las muertes de Yeremy Gabriel Sánchez Cascante, de 15 años y Ólger Rubén Sequeira Sequeira, de 16 años, dos adolescentes que desaparecieron en 2018.
Yeremy salió de su casa en Turrúcares de Alajuela el 16 de octubre de ese año rumbo al colegio, pero nunca regresó. Durante un allanamiento en una vivienda vinculada con Obando, el OIJ encontró pertenencias que aparentemente eran del menor. En 2020, un cráneo localizado fue identificado mediante pruebas de ADN como perteneciente al adolescente.
Ólger desapareció el 26 de mayo de 2018, cuando tenía 16 años y vivía en La Unión de Cartago. Su familia también emprendió una búsqueda para encontrarlo, pero sus restos no han sido localizados. Ambos casos terminaron vinculados judicialmente con Obando, quien recibió la condena por los homicidios.
En esta causa, la familia espera que el proceso avance y que se determine judicialmente la responsabilidad por el asesinato de su hijo.
Judder, de 21 años, desapareció luego de que, según la investigación, habría contactado por medio de Facebook a un hombre de apellido Obando, quien supuestamente le ofreció trabajo.
La incertidumbre se prolongó hasta abril de 2024, cuando encontraron restos humanos en San Diego de La Unión, Cartago. La familia lo había buscado por todas partes. El 8 de abril de ese año se confirmó que pertenecían al joven. La investigación determinó que se trató de un homicidio.



