A una niña le quitaron el derecho de crecer con su papá y, a sus cuatro años, comenzó a hacer más preguntas, sobre todo una: ¿qué le pasó a papá?
Es una de las preguntas que más le duele a la familia de Ruddy Campos Morales, de 37 años, un exagente del OIJ que fue asesinado de 26 balazos.
En medio de esa interrogante, la familia paterna de la menor no ha dejado de esforzarse para que el papá de la pequeña tenga justicia.
Sin embargo, hace cuatro meses tuvieron que correr y hacer un esfuerzo en su presupuesto para contratar a un abogado, porque la Fiscalía del II Circuito Judicial de Limón estaba solicitando un sobreseimiento definitivo para los dos sospechosos que había detenido el OIJ.
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Así lo afirmó una allegada de Ruddy, quien prefirió mantener su identidad en reserva.
“Cada día que pasa la bebé de Ruddy (se refiere a la hija) se parece más a su papito y ya comenzó a hacer preguntas de qué le pasó al papá. Esto es muy cruel, y ver en lo que se ha convertido nuestra sociedad, que por una venganza destruyen la vida de una familia. Uno por lo menos espera justicia y eso es lo último que se recibe en nuestro sistema judicial”, expresó la pariente de Ruddy.
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Sospechosos del crimen
Uno de los sospechosos del homicidio de Ruddy es su exsuegro, un hombre de apellido Kiel, de 50 años.
Hace un año el OIJ detuvo a Kiel y, de acuerdo con la versión judicial, este le habría pagado a un hombre de apellido Gutiérrez, de 28 años, alias Pana, para que cometiera el crimen.
De acuerdo con la investigación, el pago habría sido de ¢100 mil.
Gutiérrez supuestamente hizo que la escena del crimen se viera como un robo; no obstante, las indagaciones llevaron al OIJ a descubrir el macabro hecho que se escondía detrás del caso.
La detención de Kiel ocurrió en una casa que, paradójicamente, Ruddy había ayudado a construir, pues había vivido ahí con su expareja.
Sin embargo, en apariencia, el conflicto aumentó por una disputa relacionada con otra propiedad y además porque Ruddy rehízo su vida con otra pareja, relación de la cual nació su hija menor, quien ahora pregunta por él.
Una familia dividida
La familia de Ruddy también perdió el cariño de sus dos hijos mayores, de 14 y 11 años, pues ellos son nietos de Kiel.
Sin embargo, los allegados tienen claro que los menores son inocentes de los problemas que existieron entre los adultos y que terminaron dividiendo por completo a la familia.
El crimen
A Ruddy lo mataron el martes 16 de enero del 2024, cerca de las 6:40 p.m., en El Zota de Ticabán, en Pococí, Limón.
Luego de salir de la casa de su papá y mientras viajaba en motocicleta, recibió múltiples disparos en la cabeza, el pecho y la espalda.
Sus atacantes se escondieron en una montañita y aprovecharon la oscuridad para vigilarlo cuando salía de la casa de su papá; incluso se escucharon los balazos y uno de los primeros en correr fue el padre de Ruddy, pero cuando llegó hasta donde su hijo, ya no había nada que hacer por él.
Su paso por la Policía Judicial
Ruddy trabajó para el OIJ durante aproximadamente nueve años, hasta que por decisión propia dejó la Policía Judicial a mediados del 2019.
Durante ese tiempo estuvo destacado en la Unidad de Protección de Víctimas y Testigos. Además, también laboró por un periodo para la Policía de Control de Drogas.
Era el único hijo varón de la familia; sus hermanas lo admiraban por la trayectoria profesional.


