“Extraño todo de ella, su voz chillona, esa alegría que siempre nos transmitió. Extraño su presencia por completo”. Con esas palabras, Karol Ramírez resume el dolor que la acompaña desde la noche del 14 de mayo de 2023, cuando su hija, Dylana Arce Ramírez, fue asesinada a balazos en Taras de Cartago.
Han pasado tres años desde aquel crimen y, aunque el tiempo no se detiene para esta familia, las heridas permanecen abiertas. La justicia que tanto esperan aún no llega.
“Todo sigue igual. Hasta el día de hoy no se le ha hecho justicia. No sé nada, ni quiénes fueron", dijo Karol a La Teja, al recordar el caso de su hija, quien tenía apenas 22 años cuando le arrebataron la vida.
Dylana murió cuando caminaba junto con su pareja por San Nicolás de Taras, en Cartago. Según la investigación del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), una motocicleta con dos hombres los interceptó y les dispararon en varias ocasiones antes de escapar.
La joven recibió impactos de bala en la cabeza y en un brazo. Aunque fue llevada al Hospital Max Peralta, falleció durante el traslado al centro médico. Su pareja sobrevivió al ataque tras resultar herido.
Desde entonces, su familia vive esperando respuestas.
“Lamentablemente, es una situación muy dolorosa, una prueba muy dura para mí, para su padre, sus hermanos y, en especial, para sus dos hijos, mis nietos. Hay miles de preguntas, pero todas sin respuestas”, dijo la mamá.
Karol recuerda a Dylana como una muchacha trabajadora, humilde y llena de sueños.
“Ella era una hija muy buena, amorosa con sus hijos, siempre pendiente de su familia. Trabajaba desde los 17 años, siendo menor de edad. Era carismática, humilde y tenía muchos sueños de salir adelante”, recordó.
Contó que además de cumplir largas jornadas laborales, su hija nunca abandonó el deseo de superarse.
“Aunque trabajaba todo el día, estudiaba por las noches. Estaba sacando el noveno año y también llevaba un curso de uñas porque quería seguir creciendo y darle un mejor futuro a sus hijos”, dijo con orgullo.
El crimen también cambió la vida de dos pequeños que perdieron a su mamá de forma repentina. Hoy es Karol quien los cría y en ellos encuentra mucho amor.
“Bendito Dios, los estoy criando con todo el amor y la dedicación con que crie a Dylana durante los 22 añitos que Dios me la prestó. La fortaleza me la dan ellos día con día", aseguró.
Aunque trata de mantenerse fuerte por sus nietos, reconoce que el vacío que dejó su hija nunca desaparecerá.
“No hay palabras para decir lo que sentí y lo que se siente hasta el día de hoy al ver lo que le hicieron a mi hija. Era una buena mujer en todo el sentido de la palabra”, comentó.
Cada recuerdo sigue vivo en la memoria de la familia.
Pese al dolor y a los años transcurridos, Karol no pierde la esperanza de que algún día el caso se resuelva.
“Confío en Dios que algún día pagarán el daño que le hicieron a mi princesa”.
Mientras espera ese momento, continúa luchando para sacar adelante a los dos hijos que Dylana dejó y que hoy representan el mayor motivo para seguir adelante.
Tres años después, el expediente sigue sin darle las respuestas que la familia espera.
Para doña Karol, el tiempo no ha borrado el dolor ni la ausencia. Lo único que ha aumentado es el deseo de que algún día alguien responda por el asesinato de su hija y que le puedan decir qué fue lo que pasó ese día y por qué Dylana Arce Ramírez fue víctima de una tragedia así.
La Teja consultó al Organismo de Investigación Judicial (OIJ) sobre la investigación en este caso. No obstante, al cierre de esta nota no obtuvimos respuesta.


