Sucesos

En calzoncillos, así fue el rescate que tuvieron que hacer unos cruzrojistas el día que Costa Rica quedó incomunicada

Warner Loaiza, Alfonso Vargas y Luis Mora, junto a otros cruzrojista, vivieron una odisea en medio de la emergencia por el huracán César.

“Maes, nos vamos a morir”. Esas cinco palabras quedaron grabadas para siempre en la memoria del cruzrojista Warner Loaiza y en la de sus compañeros, quienes caminaban por una montaña en medio de fuertes aguaceros cuando Alfonso Vargas, experimentado rescatista, detectó señales que lo hicieron pensar que algo muy grave estaba por suceder.

Aquella advertencia, basada en señales que Vargas había aprendido a reconocer por su experiencia recorriendo las montañas del país, fue clave para que los seis cruzrojistas sobrevivieran a una tragedia que hizo que muchos los dieran por muertos.

Así lo relataron Warner Loaiza, Alfonso Vargas y Luis Mora, tres de los seis cruzrojistas que integraban aquella patrulla y que se adentraron en una retadora travesía para cumplir la misión que se les había encomendado en medio de las afectaciones provocadas por el huracán César en julio de 1996.

Dicho huracán afectó de forma indirecta a nuestro país, causando estragos principalmente en la zona sur del territorio nacional. De acuerdo con las autoridades, ese fenómeno causó la muerte de 39 personas y enormes daños estructurales.

“Mucha gente dice que el huracán César no impactó al país de forma directa, pero para nosotros sí lo hizo, por la catástrofe que causó”, dijo Loaiza.

Loaiza recordó que el 26 de julio de 1996, él y cinco compañeros, entre ellos Alfonso y Luis, quienes en aquel entonces eran cruzrojistas voluntarios, fueron encomendados a una tarea especial: restablecer la comunicación de la Cruz Roja con la zona de Pérez Zeledón, debido a que el huracán César había afectado las telecomunicaciones.

La patrulla salió de San José en un vehículo 4x4 de la Cruz Roja y el grupo de cruzrojistas se dio cuenta de la magnitud de la afectación del huracán cuando cruzaba la provincia de Cartago.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

“Como por el alto de Ochomogo comenzamos a ver los aguaceros más fuertes. En Cartago centro le dije a mis compañeros: ‘Esto está feo’. Cuando pasamos el cruce de la Lima y Taras, ya el aguacero era extremadamente fuerte, no podía ver a más de un metro de la trompa del vehículo”, contó Loaiza.

El viaje en carro terminó al llegar a San Isidro de El Tejar, lugar donde tuvieron que dejar el vehículo en una pulpería, pues había partes de la carretera que habían desaparecido, por lo que tuvieron que seguir a pie.

“De la Interamericana Sur, el Cerro de la Muerte, toda esa carretera ya había tramos que ni tan siquiera los dos carriles de la vía estaban, eran guindos profundos causados por quebradas. Avisamos a San José que íbamos a hacer el ingreso a pie hasta donde pudiéramos y ahí comenzó la odisea de nosotros”, destacó Warner.

Debido a que, por momentos, no había calle por la que caminar, los cruzrojistas tuvieron que bordear varias veces los guindos por los sectores montañosos, todo ello bajo aguaceros cuya intensidad no disminuía.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

Tras caminar varios kilómetros, Luis recordó que se encontraron con un bus que había quedado atrapado en esa carretera debido a los deslizamientos, por lo que él y sus compañeros se encargaron de atender a los pasajeros.

“Eso estaba completamente aislado por la emergencia que se dio. Nosotros caminamos por donde había derrumbes y en el trayecto nos encontramos un bus que estaba atrapado. Entonces sacamos a las personas que iban en ese bus y coordinamos para pedir ayuda para sacarlos a un lugar seguro; gracias a Dios, ellos estaban bien”.

Tras ayudar a los pasajeros, la patrulla se dirigió a Pérez Zeledón. Según Loaiza, una vez más tuvieron que internarse en la montaña para luego bajar hacia donde continuaba la carretera. Cuando estaban cerca de la zona por donde pasaba un río, ocurrió una situación que bien pudo haber terminado en tragedia.

Loaiza recordó que él y Alfonso caminaban al frente, pues eran los líderes, mientras que los otros cuatro venían un poco más atrás conversando.

“En un momento Alfonso me detuvo, me puso la mano en el pecho y me dijo que me quedara callado y que callara a los otros cuatro, que nadie se moviera. Alfonso se agachó, se puso de rodillas, puso las palmas de las manos en la carretera, nunca se me olvida eso y posteriormente puso el oído. Cuando Alfonso puso el oído duró como cinco segundos escuchando la carretera y nos dijo, “Maes, nos vamos a morir”.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Luis Mora era uno de los seis cruzrojistas que conformaban la patrulla. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

Alfonso contó que con solo poner sus manos y su oído sobre el suelo se dio cuenta de que estaban en peligro de ser arrastrados por una enorme cabeza de agua que se acercaba a ellos.

“En realidad, la montaña le habla a uno, solo que hay que ir en silencio para escucharla, ver cómo se comportan los animales. Alguien sin experiencia lo va a ver todo igual, pero por los años en los que anduve con indígenas en distintas zonas uno aprende mucho. El olor que se percibe, la vibración, entonces ya uno puede tener una leve sospecha de lo que puede suceder.

“Tuve la intuición, por el conocimiento que tengo, de que algo malo iba a pasar, lo sentí. Entonces les dije que nos resguardáramos al otro lado del río, donde había una ladera”, explicó Vargas.

Warner y los demás no dudaron en hacerle caso a Alfonso y rápidamente corrieron hacia el punto que él les mencionó; lamentablemente, tuvieron que dejar botados casi todo el equipo y la comida que llevaban.

“Alfonso y yo nos amarramos bien el equipo, porque yo llevaba las antenas y él los radios para la misión, el resto del equipo de los muchachos se perdió. Comenzamos a correr a como pudimos hacia el otro lado de la quebrada, y apartarnos lo más lejos posible.

“En ese momento lo que sentimos fue como un terremoto, la tierra vibraba y eran el montón de árboles, piedras gigantes, agua y hasta animales que llevaba la cabeza de agua. Eso fue una destrucción impresionante, fue como ver un océano partiendo el cerro de la Muerte”.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Así fue como el huracán César dejó la carretera Interamericana Sur. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

Según Warner, las autoridades se enteraron de la enorme cabeza de agua que pasó por esa zona y, al saber que ellos se encontraban cerca, trataron de contactarlos, pero fue imposible, pues los radios que llevaban se habían dañado por el agua y el barro.

Pese a la difícil situación que acababan de atravesar, ninguno de los seis cruzrojistas pensó en tirar la toalla, pues sabían que su misión de restablecer la comunicación entre Pérez Zeledón y San José era vital para atender las emergencias ocasionadas por el huracán César en esa zona.

Tras haber caminado por casi dos días, descansando cada vez que era posible y comiendo hojas y raíces, los cruzrojistas finalmente llegaron hasta un pueblito llamado La S donde se toparon con una grata sorpresa.

“Ahí nos recibió un grupo muchas personas. Nos estaban esperando porque en varios canales de televisión habían dicho que una patrulla de la Cruz Roja había sido declarada desaparecida. Nosotros les dijimos que en efecto éramos esos cruzrojistas”

Para los rescatistas, llegar hasta ese humilde pueblo fue como una bocanada de aire fresco.

“Nunca se me olvidará; esa noche mataron un chancho para celebrar. Nos quedamos en boxers porque nos pidieron la ropa para lavarla y secarla a punta de plancha, también logramos bañarnos después de tantas horas y tanta cochinada que atravesamos con nuestros cuerpos”, mencionó Loaiza.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

Lejos de encontrar descanso en ese pueblo, los seis cruzrojistas tuvieron que volver rápidamente a las labores, pues fueron alertados de que en esa misma comunidad estaba ocurriendo una emergencia.

“Estábamos comiendo y así en calzoncillos nos avisaron de que había una casa que se la estaba llevando el río y que había una señora con dos chiquitos. Nosotros con las pocas cuerdas que sobrevivieron, más unos mecates de cabuya que el pueblo dio, logramos rescatar a la señora y a los dos niños ahí presentes”, contó Loaiza.

Mora, por su parte, también recordó que participaron en el rescate de una mujer embarazada de esa misma comunidad, que fue afectada por el río.

“Se nos informó que se había venido una cabeza de agua en horas de la noche; entonces nosotros salimos con focos y demás. Comenzamos a sacar gente que vivía ahí, porque ya las casas se estaban cayendo al cauce del río”, agregó Luis.

Tras esas labores de rescate, el grupo finalmente pudo descansar; sin embargo, no tanto como hubieran deseado, pues apenas salió el sol, reanudaron la misión.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)

“A las cinco de la mañana nos estaban esperando cinco caballos para trasladarnos por montaña, que era la parte más segura, hasta el centro de Pérez. Cuando llegamos a Pérez Zeledón nos recibieron varios compañeros; fue muy bonito, porque se alegraron de que estuviéramos bien, incluso nos hicieron una olla de carne que nunca voy a olvidar”.

Loaiza recordó que la buena noticia de que ellos se encontraban sanos y salvos llegó hasta San José gracias a un señor de la zona, de nombre Hernán, quien era un radioaficionado que logró establecer comunicación con personal en la capital.

Tras haber llegado a Pérez Zeledón, Warner y sus compañeros se dispusieron a cumplir con la misión que se les había encomendado: restablecer la comunicación entre esa zona y la Cruz Roja en San José.

“Los cerros estaban hechos gelatina, no podíamos ingresar a montar el equipo. Afortunadamente, diferentes talleres se unieron y montaron unas torres en los edificios más altos, entonces ahí instalamos las antenas y sacamos comunicación directa para todo lo que era la zona sur y la meseta central de San José”.

Sin embargo, el trabajo de Loaiza y compañía estaba lejos de terminar, pues tuvieron que quedarse en la zona para participar en los rescates de decenas de personas afectadas por el paso del huracán César, el cual cobró la vida de 39 personas.

Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.
La zona sur fue muy golpeada por el huracán. Foto Archivo. (Archivo/Novelón La Teja, Huracán César. Foto Archivo.)
Adrián Galeano Calvo

Adrián Galeano Calvo

Periodista de Sucesos y Judiciales en el periódico La Teja desde 2017. Cuenta con un bachillerato en Relaciones Públicas de la Universidad Latina y una licenciatura en Comunicación de Mercadeo de la UAM. En el 2022 recibió el premio a periodista del año del periódico La Teja.