Sucesos

Madre de mujer asesinada por exnovio confiesa que ora por él y su familia luego de hablar hablado con Dios

El asesinato de Yurey García Soto marcó para siempre a su familia, que hoy habla de dolor, fe y perdón

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Yurey García Soto era una joven arquitecta de 33 años, que estaba embarazada y tenía planes de casarse cuando fue asesinada por su expareja. Aunque la justicia terrenal llegó y el responsable sigue apegado al proceso penal, el vacío que dejó su asesinato sigue intacto.

En medio de todo el dolor que el responsable le provocó a la familia de Yurey García Soto, ellos tomaron una decisión que sorprende a cualquiera: no guardar rencor y encontrar paz en el perdón, al punto de elevar oraciones por quien les causó la herida más grande de sus vidas.

Yurey fue víctima de un despiadado homicidio y su cuerpo fue dejado dentro de un carro, en el sexto piso de un parqueo, en San Pedro de Montes de Oca, San José.

En Expediente LT recordamos a esta joven que estaba llena de planes; sin embargo, fue víctima de la maldad hace casi 11 años y, pese a que el dolor nunca termina, su familia se refugia en Dios para así tener paz.

“Es un vacío que no lo va a llenar nada ni nadie, pero como creyentes sabemos que ella está bien y que la vamos a volver a ver a ella y a su bebé. El dolor de la pérdida de un hijo de esta forma no pasa nunca”, expresó la mamá.

Yurey García Soto, de 33 años, era arquitecta, estaba con semanas de embarazo y estaba a pocos días de casarse cuando fue víctima de un despiadado homicidio. Foto: Rafael Pacheco (Rafael Pacheco Granados)

Ella le pide a Dios no solo por su familia, sino también por la del responsable, un sujeto de apellidos Báez Ramírez, para que también encuentre el perdón de Dios.

“Una noche, yo creo que fue Dios quien me despertó y algo me decía: ore por él, ore por la familia de él, porque si le soy sincera, prefiero mi lado que el de ellos. El dolor de que un hijo haga algo así debe ser terrible.

“He orado varias madrugadas, porque es cuando me despierto con esa inquietud, para que Dios lo bendiga, lo guíe hacia Él, sane su corazón, sane sus heridas, lo transforme en un hombre nuevo, porque solo Dios puede hacer eso, que tenga misericordia de él y su vida sea cambiada”, manifestó esta madre, a pesar del sufrimiento que esto le ha generado.

Al igual que ella, su esposo Carlos García también mantiene el mismo pensamiento de vivir sin rencor; así lo manifestó cuando sentenciaron a este hombre a 28 años de cárcel.

“Aunque lo perdonamos, llevamos el sufrimiento por dentro. Creemos que Dios es un Dios de perdón, así que si nosotros verdaderamente creemos en Él, debíamos perdonarlo, porque yo no soy un juez divino, eso le tocará a Dios”, dijo.

Báez fue detenido en Upala cuando trataba de huir del homicidio de Yurey García Soto. Foto: Cortesía para La Teja. (Cortesía para La Teja)

Yurey y Báez tuvieron una relación corta luego de que ella terminara con el novio de toda la vida.

Ellos se habrían conocido en un gimnasio. Tiempo después, Yurey decidió dejar a Báez y retomar su relación de pareja con el novio de siempre, ya que el amor que sentía por él era muy fuerte.

La familia nunca compartió con Báez; lo único que supo doña Sarita es que su hija le iba a guardar una ropa a Báez porque, en apariencia, tenía algunos problemas y le pidió que la guardara.

A Yurey la vieron con vida, por última vez, la mañana del martes 31 de marzo del 2015. Estaba a días de casarse y dentro de su vientre se formaba un bebé con semanas de gestación.

En apariencia, Báez le dijo que le devolviera la ropa y fue eso lo que hizo que la muchacha saliera de su casa, en un automóvil Nissan X-Trail, hasta Bello Horizonte de Escazú, San José, donde vivía Báez.

Cuando Yurey llegó, hubo una discusión entre ambos y Báez sacó un arma de fuego y le disparó en la cara.

Luego, Báez metió el cuerpo de García en el carro que andaba Yurey, manejó hasta San Pedro de Montes de Oca y abandonó el vehículo.

En el sexto piso de un parque en San Pedro de Montes de Oca encontraron a Yurey sin vida, dentro de un carro. Foto: Archivo

El novio de Yurey fue el primero en enterarse de que algo pasaba al tratar de comunicarse con ella sin obtener respuesta. Llamó a sus suegros y nadie sabía nada de ella.

No obstante, cuando la mamá entró al cuarto, vio unas bolsas de basura vacías y recordó la ropa ajena que su hija le había dicho que guardaba.

Los familiares denunciaron, pero, a la vez, seguían buscando a la joven. Las autoridades les avisaron que habían recibido la denuncia de una mujer herida que coincidía con las características de Yurey. Los familiares esperaban encontrarla herida, pero viva.

La incertidumbre duró horas. Al día siguiente, el 1.º de abril del 2015, les avisaron que habían encontrado el carro en un estacionamiento, que lo iban a abrir y que se prepararan para el más doloroso desenlace.

Dentro del vehículo estaba el cuerpo de la muchacha, con la ropa que pretendía devolver.

El sospechoso no aparecía y en las cámaras de seguridad del establecimiento observaron que era el mismo hombre quien llegó con el vehículo y luego salió caminando.

Las autoridades recibieron información de que pretendía huir hacia Nicaragua y de inmediato desplegaron equipos de investigadores para dar con él. Dos días después del crimen, Báez fue detenido en Upala, Alajuela, cuando intentaba escapar hacia Nicaragua.

Días antes de la agresión, Báez robó el arma de fuego que utilizó para atacar a Yurey. Esta pertenecía a un hombre de apellido Alvarado, a quien le alquilaba una habitación.

Báez, fue sentenciado a 28 años de prisión, por los delitos de hurto, aborto sin consentimiento y el homicidio de Yurey García Soto, de 33 años. Foto: Melissa Fernández Silva (Melissa Fernandez Silva)

Jana García tenía 17 años cuando perdió a su hermana Yurey. Ella la veía como una mamá y fue un golpe muy fuerte.

“La extraño y la amaré toda la vida. La recuerdo como valiente, cariñosa y superdecidida”, expresó la hermana.

Agrega que muchas veces sueña con ella, lo que le hace sentirla cerca, además de conservar algunas pinturas y dibujos que eran de Yurey.

Doña Sarita recuerda que en el 2015 también era el año de graduación del colegio de su hija Jana y fueron momentos de muchas emociones al no tener a la familia completa, situación que se repite en fechas especiales.

“Es muy duro, en los cumpleaños, en Navidad, ver que falta alguien, que faltan varios en esa mesa, sobre todo siendo ella tan joven, y el dolor de muchas cosas que se quedaron sin decir”.

También conserva en su memoria cómo Yurey cuidaba de toda la familia, siempre pendiente de que todo estuviera bien.

“Una vez me operaron cuando mi otra hija estaba muy pequeña, en la escuela, y Yurey se encargó de todo. Ella la ayudaba a estudiar, hacía todo en la casa. Ella trabajaba lejos, pero apenas se enteró, se vino y se hizo responsable de todo, asumió todos mis roles hasta que me vio bien”, recordó la mamá.

Las autoridades atendieron la situación en Bello Horizonte de Escazú donde ocurrió la agresión con balas y en San Pedro de Montes de Oca donde la encontraron fallecida.

Esta madre les da un consejo a todas las personas que leen esta parte de la historia de su hija.

“Siempre dígales a quienes lo rodean lo que usted siente por ellos, abrácelos, cada día dé lo mejor de usted para todos aquellos que viven a su lado, porque le digo: es un vacío que no lo llena nada ni nadie”, señaló doña Sarita.

Lo que más extraña son los abrazos de su hija, que sentía que la abrazaba con el corazón.

“Esos abrazos en Navidad, en cumpleaños, sobre todo cuando se despedía para irse a trabajar, esos abrazos son uno de los recuerdos más lindos que yo tengo”.

El lunes 11 de enero del 2016, los jueces del Tribunal Penal de Pavas, Gustavo Rojas, Giovanni Hernández y Marianela Oviedo, impusieron al asesino una condena de 28 años de cárcel.

Por el homicidio le dictaron 18 años, por dos hurtos (arma de fuego y vehículo), seis años y, como Yurey estaba embarazada, le dictaron 10 años por aborto sin consentimiento. La sentencia inicial era de 34 años, pero quedó en 28 por la figura jurídica de concurso ideal de delitos.

El homicida relató en el juicio que la muerte de Yurey fue un accidente. Dijo que el día del suceso ambos estaban en el carro del papá de ella y que él estaba tan deprimido que iba a pegarse un balazo; sin embargo, supuestamente, García trató de quitarle el arma y en el forcejeo ella resultó herida.

Alejandra Morales

Alejandra Morales

Bachillerato en Periodismo en la Universidad Internacional de las Américas y licenciada en Comunicación de Mercadeo en la UAM. Con experiencia en temas de sucesos y judiciales.

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